Obituario a un faro

140 años viendo temporales y bailes en la discoteca

El faro de Garrucha junto al Castillo, en los primeros años del siglo XX.
El faro de Garrucha junto al Castillo, en los primeros años del siglo XX.

Los faros también tienen su alma, también hay que enterrarlos como se entierra a un anciano abuelo. El faro de Garrucha tiene eso: que es un abuelo anciano de 140 años y hay que inhumarlo, aunque solo sea porque a los hitos del paisaje también se les coge cariño. 'El faro de don Enrique' siempre ha estado ahí, a las buenas y a las mala, con los levantes de marzo y las calmas de eno, con los soles de julio y las lluvias de abril; siempre ha estado ahí, desde que los tatarabuelos de los actuales garrucheros vieron por primera vez en 1881 cómo prendían la mecha con la parafina, al lado del Castillo de Jesús Nazareno.


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