Lunes Santo 2024: cuánto vale el temple de una cofradía

Pasión suspende su salida y el Gran Poder termina siendo la única cofradía del día

Lágrimas en una cofrade de Pasión tras el regreso al templo a causa de la lluvia. Foto: María Palma Martos.
Lágrimas en una cofrade de Pasión tras el regreso al templo a causa de la lluvia. Foto: María Palma Martos. La Voz
Álvaro Hernández
22:53 • 25 mar. 2024

Si difícil es poner una procesión en la calle, más difícil es tomar decisiones sobre suspensión en mitad de la calle, con personas y patrimonio mojándose y con un par de nubes tocando las narices: ni llovía, ni dejaba de chispear. Y ahí, el temple lo era todo.



Esa fue la situación que se le presentaba, primero, a Pasión. Los de Oliveros habían sacado ya sus dos pasos a la calle en una tarde ventosa pero despejada cuando empezó a chispear desde un único nubarrón traicionero con una fuerza que hizo dudar a los de Santa Teresa. Paraba y seguía. Paraba y seguía.



Tras pasar por la calle de los Picos, la cofradía se partía en dos, con intención de regresar a la parroquia. El tramo del Cristo de Salud y Pasión, por el lado descendente de la Rambla; la Virgen de los Desamparados, por el ascendente, regalando una estampa curiosa e inédita, con los dos tramos bajando en paralelo la Rambla.



Pero volvió a parar y está vez parecía que la cosa iba en serio. Ya reagrupados en la plaza Circular, la cruz guía empezó a subir el Paseo de Almería para acceder a la carrera oficial por General Tamayo, evitando por primera vez en su historia el palquillo de horas. Y otra vez la lluvia hizo que la cofradía regresara de forma definitiva a Santa Teresa para no volver hasta 2025.



En todo ese ir y venir de chispeos y decisiones, la serenidad y la claridad valen lo que toda una hermandad (contando niños, nazarenos, costaleros, acólitos y músicos, además del patrimonio artístico). En el sofá, o desde la acera y con la medalla de otra cofradía, la toma de decisiones se ve muy clara; con el capirote puesto, no tanto. Y es de justicia decir que el diputado mayor de gobierno de Pasión, Ricardo Salvador, junto a la junta de gobierno, hizo lo que tenía que hacer. Su cofradía ya se había mojado bastante. Y el temple ante una situación así no tiene precio. 



Gran Poder



El caso del Gran Poder fue bien distinto, sobre todo en la resolución de la situación. Ante el primer chispeo que a Pasión ya le cogió en la calle, el Gran Poder atrasaba quince minutos su salida.



Así, a las 19.15 horas la cofradía se ponía en marcha. Sin embargo, un nuevo chispeo sorprendía al cortejo en la calle y al Señor del Gran Poder a pocos metros de San Pío X. Ante esta situación, los nazarenos regresaron al templo. Y ahí empezó la confusión.


Cuando el Gran Poder estaba ante las necesarias maniobras para entrar por las escasas dimensiones del pórtico del templo de El Zapillo, el representante de la Agrupación comunicó al hermano mayor del Gran Poder que, en caso de entrar en el templo, la decisión de la presidencia de la Agrupación era que no volviera a salir.


Cabe preguntarse en este punto si la Agrupación tiene potestad para determinar esta cuestión. No obstante, ahora solo importa lo que pasó: el Cristo del Gran Poder se quedó en la calle, el cortejo refugiado, y la junta de gobierno tomando una decisión: el cortejo volvía a salir pasadas las 20 horas de la tarde, con viento pero sin lluvia, camino de la carrera oficial.


Allí habría música por primera vez para el Gran Poder. Pero esa ya es otra historia. 


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