Una cofradía cambia sus reglas para dejar de excluir a las mujeres como acólitos

Caridad modifica sus normas y desde este Viernes Santo habrá mujeres en su cuerpo de acólitos

El cuerpo de acólitos de la Caridad en la Semana Santa de 2023
El cuerpo de acólitos de la Caridad en la Semana Santa de 2023 La Voz
Álvaro Hernández
21:30 • 09 mar. 2024

La Hermandad de la Caridad, con actual sede en Santa Teresa, es una de las más jóvenes de la Semana Santa almeriense.



Nacida como asociación en 1995, no fue hermandad hasta el año 2005 y fue en 2008 cuando empezó a hacer su estación de penitencia en el Viernes Santo, tras siete años haciendo lo propio en el Sábado de Pasión. Sin embargo, pese a esta juventud, la Caridad arrastraba consigo, en sus reglas, una norma con aroma a otros tiempos: las normas marcaban que el cuerpo de acólitos que precede a su paso de misterio tenía que estar compuesto siempre por hombres. Hasta ahora. 



En concreto, la norma en cuestión establecía que “precedidos por la Cruz Parroquial (...) marcharán cuatro acólitos ceroferarios y cuatro acólitos turiferarios todos ellos revestidos de túnica negra y roquete blanco. Se procurará que estos oficios litúrgicos sean desempeñados por los propios hermanos, siempre varones, con dignidad y devoción”.



Sin embargo, en este 2024 la cofradía del Viernes Santo ha cambiado sus normas para permitir, por primera vez en sus más de 20 años de procesiones, que haya mujeres en su icónico cuerpo de acólitos, uno de los más completos de la Semana Santa de Almería.



De hecho, ya en el próximo Viernes Santo, tres niñas formarán parte de este renovado cuerpo de acólitos que tendrá, por primera vez, a mujeres entre sus filas en la procesión.



Con esto, la cofradía no solo se adapta al siglo XXI, sino que da debido cumplimiento (algunos años más tarde) a algo que ya hizo el papa Francisco en enero de 2021: anunciar un cambio en el Código de Derecho Canónico para permitir el acceso de las mujeres al ministerio instituido del lectorado y acolitado.



En realidad, es algo que ya sucedía antes de que el Sumo Pontífice firmara el motu propio ‘Spiritus Domini’, pero que de esta forma quedaba plenamente institucionalizado después de que, en 1972, San Pablo VI restringiera el acceso a mujeres tanto al lectorado como al acolitado.



El cambio

Así lo anunciaba, el pasado lunes, la propia hermana mayor de la Caridad, María del Mar Botella, en el programa cofrade decano de la radio almeriense, Guion Cofrade. 


"Hemos cambiado algunas reglas que dejaban a la hermandad un poco obsoleta: que no existiera el voto por correo y el que la mujer, por primera vez este año, tenga presencia en el cuerpo de acólitos, algo que estaba prohibido", planteaba la hermana mayor de la cofradía del Viernes Santo.


"Costó hacer un cabildo general extraordinario y hubo algo de resistencia, pero la Hermandad de la Caridad ya está en el siglo XXI", anunciaba la hermana mayor. 


En la misma línea (aunque sin necesidad de cambiar sus reglas, puesto que estas no lo prohibían), el Silencio también tendrá por primera vez, este Jueves Santo, mujeres en su cuerpo de acólitos. 


No en vano, si en el día a día de la Iglesia las mujeres pueden asistir en el altar, el hecho de que estuvieran excluidas de este mismo servicio en una estación de penitencia era un anacronismo en sí mismo.


Del otro lado, están las hermandades que siempre (o desde hace tiempo) han tenido mujeres en su cuerpo de acólitos, llevando el incienso que precede de forma tradicional a las imágenes sagradas o portando ciriales.


La novedad es, de esta forma, que se derriba la barrera que aún quedaba plasmada, negro sobre blanco, en las reglas de una joven cofradía que ha decidido apostar, además, por abolir su más discriminatoria prohibición y abrirle las puertas a la igualdad dentro de la Semana Santa y de la Iglesia católica.


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