“Que Dios juzgue a cada cual”: la emotiva carta de un vecino de Topares

Un octogenario que participó en las obras cuenta cómo se levantaron los locales

Imagen de archivo del Obispado.
Imagen de archivo del Obispado.
Álvaro Hernández
11:32 • 09 feb. 2022 / actualizado a las 12:19 • 09 feb. 2022

Las aguas bajan menos bravas alrededor de la polémica de Topares, pero la disputa no se ha resuelto aún: con toda probabilidad, será un juez el que acabe determinando quién es el legítimo propietario de los locales que se disputan el Obispado (por estar en suelo de la parroquia) y la Hermandad de Ánimas (por ser quien ha gestionado y cobrado los alquileres de estos locales que construyeron en su día los vecinos).



Entre dimes y diretes, acusaciones y documentación catastral, un vecino ha alzado la voz, a través de una carta. Se trata de 'El Llana', un octogenario que participó en las obras en las que se levantaron los locales de la polémica y que ahora ruega a la Diócesis de Almería y al obispo, Antonio Gómez Cantero, que "reflexione y no sea culpable de arrastrar a todo un pueblo a donde no quiere ir".



La misiva, recibida por LA VOZ, va dirigida al obispo de la Diócesis de Almería y en ella 'El Llana' plantea que "quisiera explicarle cómo hemos ido construyendo estas obras en cuestión: nuestro cementerio, nuestra iglesia, nuestro salón social y nuestro tele-club". Y lo explica porque lo vivió en primera persona: "Trabajé junto a mi padre en todas ellas cuando las circunstancias lo requerían. Yo tenía 17 años, mi padre y tantos y tantos hombres de su edad, que eran muchos, llamaban a las puertas de los 60. Ahora le voy a explicar cómo aquellos hombres con 60 años, hace 65, sacaban fuerzas de voluntad y flaquezas para hacer lo que hacían".



'El Llana' da todo tipo de detalles sobre cómo se construyeron los locales de la polémica: "Primero, se reunía todo el pueblo en la asamblea general, en el único local que había con un poco de capacidad, que era una posada (la de Virgilio). El pedáneo y dos maestros de obras que había junto con el cura, exponían la situación y se aprobaba por unanimidad, ya que la situación siempre era extrema".



Al más puro estilo 'Los pilares de la Tierra', 'El Llana' desgrana los siguientes pasos tras esa asamblea general en la pedanía del municipio de Vélez-Blanco: "Se empezaban las obras y uno de los maestros iba llamando al personal que necesitaba, hoy cinco, mañana siete, pasado mañana X... Como había que traer el sueldo a casa, los días que nos tocaba trabajar para estas obras, lo hacíamos de la siguiente forma: madrugábamos a la alborada, y nos dirigíamos andando a los barrancos de la Casa Mula cinco o seis kilómetros, se abrían en el monte 120 hoyos de 40x40x40 para sembrar pinos. Terminado esto, volvíamos a casa en el mismo medio de locomoción que fuimos, para comer a la una y a las dos empezar media jornada, así 6 días de cuota o cupo que nos habíamos dado".



Y cuenta también este vecino cómo se implicó toda la pedanía para su construcción: "Los agricultores de la comarca llegaban con carros cargados de piedras, arena y materiales de construcción, y regresaban cargados de escombros. Los comerciantes aportaban donativos que luego se empleaban para pagar servicios especiales. Las familias con mayor renta social, solían pagar a jornaleros para que cumplieran con su cuota, satisfaciendo así dos deberes sociales. Albañiles, carpinteros, cerrajeros y peones, todos trabajábamos con alegría e ilusión. Vi a mujeres con cubos y caballería acercar agua de nuestras escasas fuentes. Vi impedidos para el trabajo, vi ancianos y vi adolescentes recoger restos de esqueletos, reuniéndolos para su posterior incineración".



La Iglesia



Por su parte, 'El Llana' echa en cara que ya entonces la Iglesia se desentendió de aquello (más allá de la obvia participación del párroco): "Lo que no vi en todo ese tiempo fue ni al obispo, ni al vicario de aquella época asomar por estas tierras de Dios, para darnos palabras de esperanza, una ayuda, un consejo, ni tan siquiera una bendición".


Y con este testimonio, el vecino (y Topares) esperan justificar la que consideran que es su propiedad. "Ahora les pregunto, ¿Qué piensa de esto la iglesia o el obispo y el vicario como representantes de la misma? No tengo ninguna duda de lo que pensaría mi padre y tantos y tantos sexagenarios o no, hombres y mujeres que no conocían las leyes terrenales, pero que llevaban muy dentro de ellos la ley de Dios que les habían enseñado sus padres, aprendido de sus antepasados y que la iglesia se había encargado de inculcarles durante siglos y siglos, si vieran que todo aquello que hicieron con tanto sacrificio, esfuerzo, sudor y porque no decirlo, ilusión y orgullo de estar realizando algo para el beneficio de todos y para todos, que la iglesia, nada más y nada menos que la iglesia, ha llegado con sus manos (.......) diciendo que todo esto es suyo, porque se lo han inmatriculado a su nombre, aprovechándose de la ignorancia de todo un pueblo".


Y, finalmente, llega la petición de 'El Llana', extensible a la Hermandad de Ánimas y de un buen número de vecinos de Topares (si bien no su totalidad). "Le pido y le ruego, encarecidamente, que reflexione y no sea culpable de arrastrar a todo un pueblo a donde no quiere ir, pero que tampoco retrocederá ni un milímetro en llegar a donde tenga que llegar y la ley se lo permita para recuperar lo que es suyo y por ende le pertenece. Pero si desiste en su actitud, y su decisión fuese satisfactoria para todos, yo le aseguro y le prometo que este pueblo entero, católico y cristiano, sabría entenderlo, comprenderlo y perdonarlo. Y en su defecto, que Dios juzgue a cada cual".


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