La Borriquita en el Lunes Santo

Esta iconografía fue la que inauguró el Lunes Santo almeriense en 1935

La Borriquita  de Gálvez Ferrer, la imagen que procesionó en el Lunes Santo .
La Borriquita de Gálvez Ferrer, la imagen que procesionó en el Lunes Santo .

Sí. No nos hemos vuelto locos. No nos hemos equivocado. Es que fue la Borriquita la que inauguró la jornada del Lunes Santo en la Semana Santa de Almería. Siempre se ha afirmado que este honor había recaído en la Macarena en la Semana de 1991; luego retrocedimos para cambiar el cetro de cabeza y otorgárselo al Cristo de la Pobreza en 1948. Pero, no: al final esta distinción corresponde a la cofradía de los Niños Hebreos que, sorprendentemente, salió a la calle el Lunes Santo de 1935.


¿Y cómo fue? ¿Qué pasó para ese cambio de día? Echemos la vista atrás casi cien años. En 1924 se ponen los cimientos de la primitiva cofradía de los Niños Hebreos, germen de la actual Borriquita. Sin embargo, pasan unos años hasta que los críos (porque eran críos en su mayoría) consiguen salir a la calle desde el convento de las Puras, templo donde estaban erigidos canónicamente. Eso fue el Domingo de Ramos de 1929 y así sucedió hasta el de 1931, último en el que la normalidad reinó en la Semana Santa de Almería.


Llegó la II República el 14 de abril de 1931 y, aunque no se prohibieron las procesiones durante la Semana Santa, sí que es verdad que las autoridades pusieron todas las trabas posibles para que estas no se celebraran. Así pues, la única procesión que salió todos los años republicanos fue la del Santo Cristo del Escucha, mientras que Soledad y Nazarenos (actual Encuentro) no lo hicieron ningún año y el Santo Sepulcro solo en 1935.


¿Qué pasó con los Niños Hebreos? Tras las tres primeras salidas, Almería volvió a vivir dos Domingos de Ramos sin procesiones. Hasta que el 25 de marzo de 1934 volvió a salir a la calle la Borriquita desde las Puras, uniéndose de esta forma al Escucha en una Semana Santa de solo dos caras.



Hebreos

La idea era repetir la procesión el Domingo de Ramos de 1935. Pero no pudo ser. El Sábado de Pasión se anunciaba en prensa su salida a las cinco de la tarde del día siguiente desde el convento franciscano. Pero el mismo Domingo, aparecía en La independencia un anuncio que decía: “por dificultades que han surgido a última hora esta procesión que con tanto entusiasmo siempre se ha venido celebrando no podrá salir, según teníamos anunciado”. 


Pero, oh sorpresa, en un giro inesperado y que a día de hoy sería imposible, la infantil hermandad de los Niños Hebreos salió a la calle al día siguiente, “por causas ajenas a la voluntad de los organizadores”, dirigidos por don Rafael Román, alma mater de esta cofradía. Largas filas de niños y niñas vestidos con túnica a la usanza hebrea acompañaron ese Lunes Santo a la imagen tallada por el almeriense Francisco Gálvez Ferrer por las calles de Almería. 


¿Qué sucedió ese Domingo de Ramos de 1935 para tener que trasladar la procesión al Lunes Santo? Ni idea. Quizás nunca lo sepamos, pero se convirtió en la primera procesión de Almería que salía esa jornada.

 

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