Donde habita la memoria de Nicolás Salmerón

La casa fue adquirifa a su cuñada tras enviudar esta en 1878

Estancia de la casa solariega que perteneció a Nicolás Salmerón.
Estancia de la casa solariega que perteneció a Nicolás Salmerón. La Voz

Es traspasar el umbral de la sobria y blanquísima casa solariega de la Huerta Rosalía en Alhama, vivienda de reposo que perteneció a Nicolás Salmerón y Alonso (1837-1908), y sumergirse sin tránsito en el territorio de la memoria. La que conservan con reverencial mimo los descendientes de quien fuera presidente de la I República y uno de los políticos e intelectuales imprescindibles en la historia contemporánea de España. 


La vivienda, de dos plantas e intrincados rincones, que data de mediados del siglo XIX y fue adquirida por Salmerón a su hermano Francisco, mantiene detenido el paso del tiempo, con solo las concesiones imprescindibles a la habitabilidad y la modernidad. Una atmósfera cero en la que todo -muebles, libros, objetos, retratos, hasta la bañera- respira a Don Nicolás y a su legado. 


Y no fue este poco, en lo intelectual y en su reflejo material. Más de 3.000 libros y documentos repartidos por las numerosas estancias de la casa, maravillosos volúmenes de cubiertas en piel que versan sobre Filosofía, Derecho, Historia, Literatura o Arte nos recuerdan que Salmerón fue, por encima de todo, un hombre cultísimo, un convencido y ejerciente liberal republicano y un político de enorme altura y formación. 


En este tesoro bibliográfico ocupan un espacio privilegiado las obras -en su alemán original- de Krause, el filósofo cuyo pensamiento inspiró la Institución Libre de Enseñanza y orientó, dentro del liberalismo, una doctrina política y moral de regeneración de la España de la época. Ejemplares de obras fundamentales del krausismo con anotaciones de puño y letra de Salmerón -uno de sus más reseñables seguidores en España- son solo algunas de las piezas únicas que se cobijan en la vivienda, perfectamente colocadas en sus estanterías como si en cualquier momento Don Nicolás fuera a aparecer y a sentarse en su despacho de la segunda planta. 



Es tal el respeto a la memoria del personaje y a sus circunstancias históricas y familiares que hasta objetos de uso tan personal como las gafas o el sombrero que utilizaba Salmerón en sus paseos alhameños ocupan, de manera natural y sin estridencias, su lugar en la vivienda. 



La biblioteca doméstica del que fuera presidente de la I República.
La biblioteca doméstica del que fuera presidente de la I República.La Voz


La residencia de los descendientes

La casa, que se conserva en excelente estado de conservación y de habitabilidad, fue adquirida por Don Nicolás a su cuñada tras enviudar ésta en 1878 de su hermano Francisco Salmerón, otro destacado personaje que fue notable abogado y diputado por Canjáyar. La vivienda toma su nombre de la madre de ambos, Rosalía Alonso. Allí le gustaba pasar al político, abogado y pensador los veranos y todas las escapadas que podía hacer a su Alhama natal, donde había transcurrido su infancia y primera juventud hasta que los estudios y su carrera como profesor universitario lo llevaron a instalarse en Granada, primero, y en Madrid, después. 


Desde su adquisición, la vivienda, a la que Don Nicolás aportó su sello personal construyendo la segunda planta, ha sido la residencia habitual de los descendientes del ilustre alhameño. Durante el franquismo, cuando sobre la figura del expresidente de la I República cayó el manto de un espeso olvido, su nieta Margarita habitó la casa y se afanó en mantener la memoria de su abuelo, una de las figuras más relevantes de la historia española de la segunda mitad del siglo XIX.  


Margarita, todavía recordada entre las gentes de Alhama, también una adelantada a su tiempo, impartía clases de francés a niñas del pueblo y encargaba publicaciones y revistas en Francia que forman parte también del fondo documental de la vivienda. 


El edificio, parte de cuya extensa finca fue cedida en su día al municipio alhameño para construir un parque público colindante a la construcción, sigue siendo aún hoy propiedad de la familia Salmerón, de los descendientes de Don Nicolás. Solo en una ocasión se ha abierto al público para las visitas. Fue en el año 2008, con ocasión del centenario de la muerte del expresidente de la República, cuando durante un mes se organizaron recorridos guiados al inmueble. Pero, al margen de esta ocasión esporádica y relacionada con una efeméride muy significada, el inmueble y su rico contenido en historia permanecen desde hace décadas como en una cápsula al margen de la curiosidad de los demás. La vivienda, pese a su innegable atractivo cultural por ser de quien fue y por haberse mantenido tal cual, a lo largo de más de un siglo, es una gran desconocida para la mayoría. Y, sin embargo, las posibilidades que ofrece como centro de atractivo cultural y turístico único dedicado a la figura de un relevante personaje histórico y con un fondo documental de enorme valor para la investigación y la ciencia son enormes. Mientras, la casa mantiene detenido el tiempo y fresca la memoria. 

 

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