19-J: El primer debate deja muchos datos y muchos reproches

El próximo lunes, segunda vuelta ante Canal Sur TV de los seis aspirantes a San Telmo

Simón Ruiz 00:55 • 07 jun. 2022

Dos horas de debate político en televisión pueden dar para mucho, pero si ese debate lo protagonizan seis voces diferentes, con el tiempo tasado y con el inconveniente de que ‘meter la pata’ puede arruinar una campaña electoral, el resultado puede que no sea el que esas seis voces esperan.


Ocurrió anoche, ante las cámaras de Televisión Española, cuando protagonizaron el primer debate del 19-J los candidatos Juanma Moreno Bonilla (Partido Popular), Juan Espadas (PSOE), Juan Marín (Ciudadanos), Macarena Olona (Vox), Inmaculada Nieto (Por Andalucía) y Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía).


Los seis aspirantes al Palacio de San Telmo fueron conscientes de que el de anoche era solo el primer asalto del combate en las urnas. Fue una especie de enseñar las cartas de la partida para disputarla de manera definitiva el próximo lunes ante las cámaras de Canal Sur Televisión. En realidad, lo que hicieron los seis representantes políticos fue llenar el debate, de unas dos horas de duración, de datos sobre la situación económica, el empleo creado en la sanidad y la educación pública o los tiempos de espera en Dependencia. Al margen de ello, también hubo tiempo para los reproches ideológicos. Sobre todo cuando llegó el turno a una debutante Macarena Olona que quiso convertirse en protagonista por sus posiciones ante la violencia machista. Sí. Se llama así y así se lo recordaron, sobre todo, los representantes de la izquierda andaluza.



Frente a ellos, prometió acabar con los “chiringuitos ideológicos”. Y también con la inmigración ilegal, aunque, como le recordaron, no son competencias precisamente de la Junta sino del Gobierno de la Nación.


Tanto quiso Olona convertirse en protagonista del debate que los otros candidatos de centro y centro derecha tuvieron que recordarle, por ejemplo, que Vox votó a favor de que desde Madrid se gestionen los fondos europeos tras la pandemia.



Fue precisamente la pandemia el eje sobre el que giraron muchas de las intervenciones de anoche. Es la primera vez que la autonomía andaluza se enfrenta a unos comicios después de dos años intensos de confinamientos, restricciones de movilidad, limitación de horarios, etc. Es lo que recordó el aspirante a la reelección, Juanma Moreno Bonilla, que se jactó de que, a pesar de la crisis sanitaria derivada también en social y económica, “Andalucía haya pasado de estar en el vagón de cola a ser locomotora económica en España”.


El socio de gobierno de Moreno, Juan Marín, le ‘ayudó’ con datos concretos: 20.000 docentes más y 30.000 sanitarios más que a finales de 2018.



Por el contrario, desde la izquierda recordaron los despidos de 8.000 sanitarios o cierres de aulas educativas. O los tiempos de espera en Dependencia. Hubo guerra de cifras, aunque el que más la protagonizó fue Moreno Bonilla con cuartillas “con dibujitos” para comparar la gestión del PSOE con la del PP-Cs.


¿Qué hicieron los socialistas en casi cuatro décadas? Las respuestas se las dio en directo el presidente a uno de los antiguos gestores (fue consejero con Manuel Chaves y José Antonio Griñán) en San Telmo y exalcalde de Sevilla, Juan Espadas. “Lleva en esto desde 1990”.


En la réplica, a Moreno se le reprochó que siendo secretario de Estado hubo recortes sociales y se le espetó que buena parte de los logros desde enero de 2019 se deben a la inyección económica de fondos del Gobierno de Pedro Sánchez por la pandemia.


El último bloque, el dedicado  a la política autonómica, apenas derivó en enfrentamientos similares a los que cada miércoles hay en las sesiones de control del Congreso de los Diputados. Esta vez, los nacionalistas apenas tuvieron cuota de pantalla.


Cercana la medianoche, el espectador posiblemente se fue a la cama con la duda de saber cómo serán los pactos postelectorales tras el 19 de junio. Queda mucha campaña por delante, hay aún una cifra considerable de indecisos, en el PP no llegan a creerse del todo las encuestas (lo mismo ocurre con Ciudadanos) y las izquierdas no cesan de llamar a la movilización electoral.


Dentro de seis días, toca otro debate electoral. Se estará ya en la recta final de campaña y, como las cartas ya están encima de la mesa después de lo ocurrido anoche, quizá sea más fácil jugar la partida porque ya se sabe cómo juega el contrario.


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