Pepe Guirao, un referente de la cultura y una persona cordial y mordaz

Carta del Secretario de Estado de Memoria Democrática

El exministro José Guirao durante una entrevista para La Voz de Almería.
El exministro José Guirao durante una entrevista para La Voz de Almería. Juan Sánchez
Fernando Martínez López
11:27 • 11 jul. 2022

La cultura española acaba de perder a uno de sus principales referentes. Pepe Guirao, el hombre amable y educado, el político y el gestor cultural nos ha dejado. Los que nos honramos con su amistad, lamentamos doblemente su pérdida, porque nos deja huérfanos de su compañía y de su voz tranquila y reposada y nos priva también de su tesón en las empresas culturales que emprendió y seguía emprendiendo, como el centenario de Picasso, y de su actividad política que con tanta entrega y entusiasmo desplegó en nuestra provincia.



Desde que nos conocimos, y hace ya muchísimos años, hemos compartido el interés por la cultura y por la dinamización cultural de nuestra ciudad y nuestra provincia, él desde la Diputación, donde se inició allá por los años 80 como responsable del Área de cultura, y yo desde el ayuntamiento como concejal de la misma. A Pepe se deben, entre otros, la Ley del Patrimonio histórico de Andalucía o el Centro andaluz de arte contemporáneo. El dejó su impronta, como nadie, al frente del Reina Sofía o de La Casa encendida. Ha sido un buen ministro de cultura del gobierno de España. Él trabajó también con denuedo por nuestro Cable Inglés o por el futuro Museo del realismo y atendía, de manera inmediata, cualquier actividad cultural que tuviera su origen y desarrollo en nuestra ciudad y provincia. Así participó, como todos los ministros de cultura socialistas, en el Aula socialista de cultura y en nuestras últimas campañas electorales del PSOE llevando la voz de la cultura a la sociedad almeriense. Fue un honor tenerlo como diputado en Cortes por la provincia de Almería.



Pero Pepe era, por encima de todo, una persona cordial, de sólida formación, educada, amable, aunque también mordaz, con la que daba gusto hablar y pasear por nuestra ciudad, porque siempre llevaba en su cabeza la mejora cultural de nuestra ciudad y la de cosas que se hicieron y se podían seguir haciendo para enriquecerla. Amigo de sus amigos, sin ninguna etiqueta, entregado hasta la hora que hiciera falta a cimentar las relaciones sociales con todo tipo de personas y, especialmente, con aquellas con las que compartía algunas de sus preocupaciones sociales, políticas o culturales, Pepe ha dejado su impronta en todos nosotros y será difícil encontrar otro socialista que, desde su atalaya de exquisita formación, sintonizara tan bien con los movimientos sociales y con las personas de cualquier nivel de formación.



Querido Pepe, descansa allá donde te encuentres y sigue iluminándonos desde donde estés en las empresas culturales que tanta falta hacen en un país tan desatento con estas cuestiones. Mi recuerdo más profundo y mi deseo de consuelo y paz a toda tu familia.







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