Mina pagó a un detective para seguir a la joven: “Vestía faldas y ropa ajustada”

El detective siguió a la joven para analizar si la mujer “llevaba una vida social normal”

Javier Pajarón
18:16 • 30 mar. 2022

Las defensas de los futbolistas David Goldar (Ibiza) y Santi Mina (Celta de Vigo), acusados de una presunta agresión sexual en Mojácar en junio de 2017, contrataron a un detective privado para seguir a la víctima y realizar un informe sobre si "llevaba una vida social normal”.



Los acusados tratan de desacreditar a la mujer a través de un análisis de su vida privada, sus hábitos y relaciones. El objetivo principal es cuestionar la existencia de un trastorno por estrés postraumático y, por tanto, discutir la veracidad de la versión ofrecida por la denunciante.



La letrada de Santi Mina preguntó al detective si la joven "vestía faldas y ropa ajustada” durante el tiempo de seguimiento. El investigador privado afirmó que “esa vestimenta era habitual en ella” y alegó que solía "ir a la playa", "ir al cine" y "tomar copas" con aparente "normalidad". "Tenía un comportamiento espontáneo y normal", añadió.






Las preguntas generaron cierta controversia en la sala de vistas y la defensa de Santi Mina trató de reconducir su intervención aludiendo a unas supuestas declaraciones de la víctima sobre su cambio de hábitos tras el suceso, incluida su forma de vestirse. Ese testimonio y su contexto no se han podido conocer porque la sala, a instancias de las partes, celebró la primera sesión del juicio a puerta cerrada.






En cualquier caso, las defensas cambiaron de estrategia y renunciaron a la presencia de una segunda detective privada. Ella se había hecho la encontradiza con la denunciante en su edificio y se hizo pasar por una persona que quería alquilar una vivienda. Esa breve conversación en el pasillo sirvió, según declaró el propio investigador privado, para incorporar nuevos elementos en su informe sobre el comportamiento de la joven.




Del mismo modo, según la información conocida en la sesión celebrada en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería, esas vigilancias a la mujer se produjeron en el año 2019, mientras la denuncia se produjo en junio de 2017. El detective no pudo hablar de los hábitos anteriores de la joven ni valorar si hubo modificaciones en su vida cotidiana.


Forenses

Pero más allá de las observaciones de los detectives, las defensas chocan de manera frontal con las pruebas forenses del Instituto de Medicina Legal de Almería. La forense subrayó que presentaba "una depresión grave, un estado de tristeza casi cronificado, sintomatología ansiosa y una percepción de sí misma muy negativa que antes no tenía".


La psicóloga aseveró que el comportamiento de una víctima con su sintomatología "no es lineal" y que encontrarse con amigos, salir y tener actividades de ocio "es compatible" con el trastorno de estrés postraumático. La perito defendió de manera especialmente asertiva esta tesis frente a las preguntas del abogado de David Goldar, encausado como presunto cooperador necesario. "Es compatible con tener una vida relativamente normal, puede estar más triste o menos triste, pero eso no implica que no pueda salir a la calle, tener relación con gente", afirmó la psicóloga forense. "Hay altibajos".


Este jueves se celebra la tercera y presumiblemente última sesión del juicio con la comparecencia de la psicóloga del Instituto de la Mujer de Baleares donde la denunciante recibió asistencia después de la presunta agresión sexual. Al última hora de la mañana se esperan los informes finales de las partes.



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