La Voz de Almeria

Sucesos

Así cayó en El Puche el clan marroquí de la marihuana: pisos‑invernadero y vigilantes 24 horas

La Policía Nacional interviene más de 10.000 plantas de 'maría', hizo 23 registros y detuvo a 11 personas

Agente entra en el cultivo de marihuana donde se han aprendido 10.000 plantas.

Agente entra en el cultivo de marihuana donde se han aprendido 10.000 plantas.La Voz

Víctor Navarro
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El gran operativo policial desarrollada durante la madrugada de este martes en Almería ha sacado a la luz el funcionamiento interno del grupo criminal dedicado al cultivo masivo de marihuana que operaba, según las investigaciones policiales, con una estructura jerarquizada que ejercía un estricto control de las viviendas-invernadero que disponía en El Puche en el barrio de El Puche.

Según la investigación policial y las diligencias judiciales, la red estaba dirigida por tres hombres de origen marroquí que actuaban como presuntos cabecillas y mantenían el dominio sobre más de veinte viviendas habilitadas como plantaciones de interior. Los agentes de la Comisaría Provincial sitúan a estos tres detenidos en la cúspide del entramado.

De acuerdo con las escuchas y vigilancias, eran quienes, presuntamente impartían instrucciones, distribuían llaves de acceso a los pisos, organizaban el trabajo y supervisaban el funcionamiento diario de las plantaciones. Para evitar sospechas, residían en domicilios ajenos a la actividad ilícita y alejados de los pisos registrados, lo que dificultaba vincularlos de forma directa con los cultivos. Sin embargo, las vigilancias previas permitieron documentar sus movimientos continuos por la zona y el contacto directo con los encargados de vigilar los inmuebles.

Bajo ellos operaba un segundo escalón compuesto por al menos cinco ciudadanos magrebíes que actuaban como vigilantes y encargados del mantenimiento de las plantaciones. La Policía Nacional atribuye a estos hombres la misión de proteger la mercancía frente a posibles robos de bandas rivales, controlar el acceso a los inmuebles, realizar labores de riego y supervisar la maquinaria necesaria. Una actividad que los 'peones' mantenían en funcionamiento durante 24 horas.

Algunos de ellos vivían de manera permanente en el interior de los pisos donde se hallaban las plantaciones de marihuana, en condiciones precarias, durmiendo en colchones improvisados en habitaciones repletas de plantas, soportando el ruido incesante de los extractores y el olor constante generado por el cultivo.

Operación Espejo

La operación, bautizada como Espejo, permitió realizar veintitrés registros de forma simultánea en viviendas situadas en El Puche Viejo. La mayor concentración de cultivos se encontraba en la calle Espejo del Mar, donde los agentes intervinieron en once inmuebles con plantaciones en pleno rendimiento.

También se actuó en viviendas de las calles Madre de Dios, Tangos, Romances. En todas ellas se repetía el mismo patrón: persianas siempre cerradas, olor intenso a marihuana, ruido constante de maquinaria y un continuo movimiento de individuos que adoptaban actitudes de vigilancia. Asimismo se investigó en viviendas de las calles Mosto y Octavio Aguilar.

El despliegue policial movilizó a más de ciento cincuenta agentes pertenecientes a la Brigada Provincial de Policía Judicial, unidades de la UIP y la UPR y el Servicio de Medios Aéreos que actuaron en los barrios capitalinos de El Puche, Los Molinos y Los Almendros. Durante los registros se incautaron más de diez mil plantas de marihuana, además de armas de fuego y munición, lo que según la Policía Nacional evidencia el nivel de peligrosidad de la red y su capacidad para defender el negocio frente a otros grupos criminales.

Las vigilancias previas fueron determinantes para que el tribunal autorizara las entradas y registros. Los agentes documentaron cómo los tres presuntos cabecillas accedían a los inmuebles investigados, entregaban llaves a sus subordinados y marcaban las tareas a realizar en cada vivienda.

Estos indicios, unidos al riesgo de destrucción de pruebas, permitieron obtener la autorización judicial que culminó en la desarticulación del grupo. El balance provisional de la operación es de once detenidos, todos ellos vinculados a distintos niveles de la estructura criminal. La Policía Nacional considera neutralizada la red principal, aunque mantiene abierta la investigación para determinar si existen viviendas satélite u otros colaboradores que no se encontraban en los inmuebles en el momento de los registros. 

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