Los gases, el humo y el ruido que no deja dormir a El Puche

Motores industriales y pequeños generadores tornan el silencio de la noche en un escándalo

La crisis energética en la barriada capitalina de El Puche obliga a los ciudadanos a buscar alternativas. Una mirada somera a la Avenida Mare Nostrum o a la calle Sevillanas descubre los pequeños motores de combustión que queman gasolina para generar la electricidad necesaria para las cafeterías, las tiendas de barrio y la farmacia en estas arterias principales.


Ahora bien, no son solo los comercios. En el interior se han extendido estos motores entre los vecinos y también entre los traficantes que cultivan marihuana en los pisillos. Han empezado a aparecer generadores industriales, inversiones de varios miles de euros, que se instalan en la calle cuando se necesitan y luego se ocultan cuando llega el suministro regular. 


Existe una cierta sensación de impunidad, que recorre las galerías con el traqueteo y no entiende de horas ni descansos. Es una muestra más de la situación en un entorno donde no se oculta el cultivo y hay una decena de montañas de desechos de las plantaciones amontonados en el cauce seco del Río Andarax, a la altura de la salida de cada una de las calles. Los traficantes tiran sus basuras directamente sobre la rambla, marcando con una gran ‘X’ el lugar donde se cultiva el cannabis.




La farmacia de El Puche con gasolina para poder tener luz.
La farmacia de El Puche con gasolina para poder tener luz.La Voz


El zumbido



El zumbido continuo de estos aparatos alimentados por gasolina convierte el silencio de la noche en un escándalo, como si se produjeran trabajos en las calles durante toda la madrugada. 


El ruido es notable, como ha comprobado LA VOZ DE ALMERÍA y reflejan distintos vídeos filmados en la zona. Además, la combustión causa una humareda y la proliferación de gases peligrosos para los vecinos, algunos de ellos de avanzada edad o con enfermedades crónicas. 


A este riesgo se suman líneas de cables tirados artesanalmente entre las casas, los ‘pajarillos’ que anuncian un enganche ilegal a la red y los restos de transformadores y otros aparatos eléctricos procedentes de una actividad clandestina que, al mismo tiempo, es por todos conocida.


Los incendios en los transformadores de la calle Sevillanas y de El Puche Sur evidencian la acumulación de problemas de seguridad en el barrio.

 

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