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La confitería de Almería que envía sus dulces a Argentina y mantiene seis generaciones de historia

Se trata de un pequeño negocio familiar y artesanal que nació en el año 1875 y conserva los productos tradicionales de la zona

Ana Esther Requena del Águila, sexta generación familiar de la Confitería La Polaca de Oria.

Ana Esther Requena del Águila, sexta generación familiar de la Confitería La Polaca de Oria.LA VOZ

Rocío Sánchez
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Desde el interior de la provincia de Almería hasta Buenos Aires. Ese ha sido solo uno de los recorridos internacionales de los dulces de la Confitería La Polaca, un negocio familiar de Oria que lleva cerca de 150 años endulzando la vida de sus clientes.

Al frente de este obrador artesanal se encuentra Ana Esther Requena del Águila, la sexta generación de una familia que desde 1875 sigue manteniendo vivas las recetas tradicionales del Valle del Almanzora y que ha conseguido que sus productos vayan mucho más allá de las fronteras almerienses.

La historia de esta confitería almeriense se remonta hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando varias familias italianas llegaron al puerto de Almería. Entre ellas se encontraba, precisamente, la familia de Ana Esther, originaria de Nápoles y cuyos antepasados se instalaron en el Valle del Almanzora abriendo en 1875 la confitería, tal y como ha relatado la propietaria.

Las recetas de toda la vida

Aunque Ana Esther se formó inicialmente con la idea de ser veterinaria, un problema de salud de su madre hizo que tuviera que incorporarse al negocio antes de lo previsto y, desde entonces, ha compaginado lo aprendido de su abuelo y de su madre con su propia formación en repostería moderna: “He aprendido de mi abuelo y de mi madre y luego ya me he ido formando con cursos para hacer otros productos de repostería más moderna porque hay que adaptarse a todos los tiempos” explica.

Rosco de San Blas elaborado en la Confitería La Polaca de Oria.

Rosco de San Blas elaborado en la Confitería La Polaca de Oria.LA VOZ

A pesar de ello y de algunas facilidades que ofrece la maquinaria actual, “las recetas siguen haciéndose igual”. “Solo cambia que mis antepasados no tenían la maquinaria de la que yo dispongo ahora. Ellos hacían las masas a mano y cocían en un horno que había en el pueblo. Y yo he respetado siempre las recetas antiguas, pero con el paso del tiempo hemos creado otras nuevas también” cuenta Requena.

Entre sus especialidades más antiguas y más demandadas, se encuentran los roscos de viento, las esparteñas y los dulces de cabello de ángel, entre otros. “Los roscos de viento y las esparteñas son el dulce más antigua junto los de cabello de ángel” explica. Pero también hay que añadir otras especialidades según la época del año, como por ejemplo el alfajor de almendras y los polvorones en Navidad, o los grandes roscos pintados que se elaboran para San Blas.

De Oria a Francia o Argentina

Aunque se trata de un pequeño negocio y artesanal, la Confitería La Polaca ha conseguido llegar a clientes de distintos puntos de España y de todo el mundo. A los clientes habituales de Oria y de otros pueblos cercanos hay que sumar también compradores de provincias limítrofes según relata su propietaria.

Pero esos dulces tradicionales de la comarca, también han cruzado las fronteras. La propietaria ha llegado a realizar envíos “a países como Argentina, a Buenos Aires, o a Francia” a personas que “migraron y se acordaban de los dulces pueblo”.

Torta de manteca elaborada en Confitería La Polaca.

Torta de manteca elaborada en Confitería La Polaca.LA VOZ

Ahora, después de haber alcanzado las seis generaciones en este negocio familiar, la posibilidad de una próxima está, por el momento, en el aire. Según cuenta Ana Esther, hay candidatos pero todavía son menores: “Como me decían a mí, ‘tú estudia y después ya se verá’”.

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