Eduardo López, el almeriense que opta a ser promesa de la alta cocina
“Mi sueño es montar mi propio restaurante en mi tierra, Almería”

Eduardo López del Pino realizando su receta de Rable de conejo.
Eduardo López del Pino, es el nombre del joven chef de 24 años que ha decidido tomar
las riendas de su destino en la gastronomía y, con una pasión
imparable, ha logrado hacerse un hueco en el prestigioso Premio
Promesas de la Alta Cocina de Le Cordon Bleu Madrid. El joven natural de Adra, es uno de los primeros 50 finalistas, del certamen más importantes para los futuros chefs de
España y no es para menos, ya que tiene como premio una beca completa para estudiar en la
escuela de cocina francesa más prestigiosa del mundo, valorada en
40.000€. Y sí, Eduardo, está decidido a
ganarlo.
Su pasión por la cocina le viene casi de forma innata asegura el abderitano, “siempre me ha gustado mucho comer, soy más comilón que
cocinero”, comentaba entre risas. Desde pequeño, ya le gustaba
experimentar en la cocina de casa, haciendo sus propios platos. A los
16 años, empezó a trabajar en diferentes cocinas de bares y restaurantes para conseguir un dinero extra para sus estudios y así empezó esta gran aventura que se ha convertido en su motor de vida.
De la ingeniería a los fogones
Aunque comenzó a estudiar ingeniería, Eduardo se percató que no era
eso lo que realmente le llenaba. “Empecé a estudiar ingeniería
porque pensaba que era lo que debía hacer, pero pronto me di cuenta
de que no era lo mío. A los 21 años dije: ‘¿y si me dedico a la
cocina?’”, recuerda. Fue entonces cuando decidió dar el salto y
se presentó en el restaurante La Costa, en El Ejido. “Toqué
la puerta y me aceptaron. Estuve dos años allí y me di cuenta de
que esto era lo que me apasionaba”, cuenta.
Y, sin pensarlo dos veces, Eduardo se matriculó en el Centro de
Formación Profesional de La Inmaculada en Granada para estudiar
Dirección de Cocina. “Nada más empezar el curso le dije al
director: ‘Quiero ir al concurso de Promesas de la Alta Cocina’.
Soy bastante pesado cuando hay competiciones de por medio”, admite
el abderitano entre carcajadas. Y no era para menos: este certamen no solo ofrece un
título internacional, sino una oportunidad única para formarse en
una de las mejores escuelas de cocina del mundo.
El Premio Promesas de la Alta Cocina es una auténtica
puerta abierta al futuro. Cada año, los participantes tienen que
presentar un plato original que será evaluado por un jurado de chefs
de renombre. El ganador obtiene una beca completa para estudiar en Le
Cordon Bleu, la escuela francesa que, en palabras de Eduardo, “es
la mejor escuela de cocina del mundo”.
“Mi sueño es tener mi propio restaurante. Si algún día se
hace realidad, no tengo dudas de que estará en Almería. Me encanta
esta ciudad y los años más felices de mi vida los pasé allí”,
asegura. Pero eso no es todo: Eduardo también sueña con enseñar a
otros. “La docencia también me llama la atención. Enseñar a cocinar es algo que me
apasiona, no es como estudiar matemáticas. Es algo que tiene mucho
corazón, no se como explicarlo”.
Un plato muy competitivo
En el concurso, los participantes deben presentar un plato de rable de conejo, cada uno eso sí debe presentar una técnica y un acompañamiento únicos. Eduardo ha escogido realizar este plato con su
propia pata confitada, relleno de praliné de ajo y salseado con
salsa de pacharán. “Este plato es muy mío, he trabajado mucho en
él y creo que refleja mi estilo”, comenta con total confianza.
Y aunque solo 10 finalistas pasarán a la fase final, Eduardo
tiene claro que está listo para enfrentarse a lo que venga. “Soy
muy competitivo, lo tengo claro. Este tipo de competiciones me
motivan mucho. A veces pienso que es difícil, pero tengo los pies en
la tierra. Aún así, estoy decidido a ganar. Estoy con muchas
ganas”, afirma sin dudar.
La familia y amigos de Eduardo han sido su mayor apoyo en todo
este proceso. “Para ellos, ya he ganado”.
Así mismo, el apoyo de sus vecinos abderitanos no se ha hecho esperar: el alcalde de Adra,
Manuel Cortés, ha subido un video en redes sociales pidiendo apoyo
para que Eduardo sea finalista en el concurso, ya que en esta segunda fase eliminatoria consiste en votaciones públicas a través de web. “No esperaba tener ni 300 votos, y ya
llevamos más de 1.100”, comenta asombrado de encontrarse actualmente en la segunda posición del concurso.
El futuro de la gastronomía está en sus manos
Con una determinación que lo hace destacar entre los miles de
jóvenes cocineros que participan en este concurso, Eduardo está
listo para demostrar que su pasión por la cocina va mucho más allá
de un sueño. “Si ganara, sería lo más grande que me ha pasado en
la vida. Pero ya estar aquí, en la posición en la que estoy, es un
logro enorme”, afirma.
El 25 de febrero se conocerán los 10 finalistas, y Eduardo está
más que preparado para darlo todo en la final. “Lo que venga
después, lo asumiré, pero no dejo de soñar con el día en que me
convierta en chef y abra mi propio restaurante. Y no tengo dudas:
estará en Almería, mi casa”, concluye, con la mirada puesta en un futuro prometedor en la alta cocina.