La mitad de las casas en Almería se compran a tocateja
Los datos del INE revelan una tendencia donde el ahorro, las herencias y las inversiones superan a la firma de hipotecas

Oferta de alquiler de viviendas en una agencia inmobiliaria.
En Almería, comprar una casa ya no depende tanto de conseguir una hipoteca como de llegar con el dinero por delante. La mitad de las viviendas se adquieren al contado, una señal clara de cómo está configurado hoy el mercado residencial en la provincia. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, esa proporción se ha mantenido en torno al 50% en el último año, y prácticamente igual desde finales de la pandemia.
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Al observar la evolución histórica reciente, el fenómeno del 'tocateja' no es una anomalía pasajera, sino una constante. En promedio, el porcentaje de viviendas compradas sin necesidad de solicitar un préstamo a una entidad bancaria se sitúa en el 46,17% desde 2021; 46,6% desde marzo del año pasado.
Por su parte, los picos de actividad reflejan la solidez de esta tendencia: en agosto de 2025 se registró el máximo histórico de este periodo en cuanto al número absoluto de operaciones cerradas sin hipoteca (891 viviendas), mientras que en marzo de 2025 el mercado alcanzó su mayor cota de dependencia de capital propio, con un 61,65% de las compras realizadas sin recurrir a una hipoteca.
Del crédito masivo a la liquidez propia
Al contrastar la radiografía actual con los registros de hace dos décadas, la transformación resulta indiscutible. Si observamos los años 2006, 2007 y 2008, Almería vivía una realidad hipotecaria radicalmente distinta. En mayo de 2006, por ejemplo, se llegaron a formalizar 4.127 hipotecas en un solo mes, una cifra que hoy parece ajena. Durante aquel trienio, la actividad hipotecaria marcaba el ritmo absoluto de la compraventa.
Sin embargo, los datos actuales muestran un sector que ha aprendido a funcionar con una presencia bancaria mucho menor. Hoy, con una actividad hipotecaria que suele situarse entre las 600 y 900 firmas mensuales, el mercado almeriense no se ha paralizado; simplemente ha cambiado su fuente de financiación. Lo que antaño se resolvía mayoritariamente mediante deuda bancaria, hoy se solventa, en cerca de la mitad de las ocasiones, con fondos propios.
¿Qué explica esta ausencia de hipotecas?
Más allá de la estadística, surge la pregunta sobre qué factores impulsan esta capacidad de pago directo. La realidad almeriense sugiere que la compra al contado responde a una combinación de perfiles diversos:
En primer lugar, destaca el efecto "cadena" o de reinversión patrimonial. Muchos compradores no adquieren su primera vivienda, sino que están cambiando de casa. Junto a ello, el ahorro acumulado a largo plazo sigue siendo el motor para quienes evitan el pago de intereses. Asimismo, la importancia de las herencias y el apoyo familiar en la provincia actúa como un catalizador, permitiendo que activos heredados se transformen rápidamente en nuevas propiedades. Aunque menos visibles, también existen préstamos entre particulares o familiares que, al no ser canalizados por entidades bancarias, no aparecen en los registros de hipotecas.
No debe olvidarse el peso del perfil inversor. Almería atrae a compradores que operan con capital propio y con poder suficiente para acometer estas adquisiciones, poder con el que no cuentan los más jóvenes. El Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España refleja una realidad crítica para los menores de 35 años, donde el acceso a una vivienda propia se ha convertido en un obstáculo estructural.
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Esta barrera es tan extrema que, según los datos del observatorio, una persona joven necesitaría dedicar íntegramente todo su salario durante 16,5 años para costear el desembolso inicial de una vivienda, lo cual condena a la mayoría a una tasa de emancipación estancada en un 17%.