Hogar y mantenimiento
Cómo limpiar tu casa: los errores más comunes
Evitar productos agresivos, exceso de agua o vapor mal aplicado puede ahorrarte averías y costosas reparaciones

Una limpieza adecuada protege las superficies del hogar y ayuda a prevenir daños invisibles pero acumulativos.
A simple vista, limpiar la casa puede parecer una tarea básica que solo requiere agua, un limpiador multiusos y algo de voluntad. Sin embargo, gran parte del deterioro doméstico no proviene de accidentes fortuitos, sino de malos hábitos de limpieza mantenidos en el tiempo. El verdadero riesgo reside en la acumulación silenciosa de estos errores; para cuando una superficie muestra opacidad, hinchazón o manchas persistentes, el daño suele ser irreversible; y su reparación, costosa.
4 errores habituales en la limpieza del hogar
Descubre cómo limpiar la casa evitando 4 fallos comunes para conservar la integridad de tu hogar durante más tiempo.
1. Usar limpiadores agresivos en superficies delicadas
Al consultar lo que piensa la gente sobre el mantenimiento del hogar y la prevención (incluidas las opiniones de Verti) se repite una idea clara: lo caro no es limpiar, sino reparar. Es común creer que un producto más agresivo garantiza una limpieza más rápida. Pero más potente no siempre significa mejor. Materiales como el mármol, la madera y ciertos acabados modernos son más delicados de lo que parecen.
Un error recurrente es limpiar encimeras de mármol con desengrasantes alcalinos, anticales ácidos o lejía. El problema es que el mármol es una piedra calcárea, y los compuestos ácidos (incluidos el vinagre concentrado y los productos específicos para el baño) pueden corroer el brillo natural, generar manchas mate y degradar el sellado protector.
Del mismo modo, en superficies de madera, el uso de amoníaco o disolventes agresivos deteriora barnices y aceites, provocando un acabado reseco, pegajoso o con una coloración desigual. La recomendación de los expertos es utilizar detergentes con pH neutro, una cantidad mínima de humedad y paños de microfibra suaves.
2. Limpiar con vapor zonas sensibles
Las máquinas de vapor se han popularizado gracias a su eficacia higienizante y a su percepción de que son una alternativa ecológica y sin químicos. No obstante, la aplicación de vapor sobre juntas y sellados defectuosos puede ser una receta para el desastre. La presión del vapor penetra en cavidades inaccesibles para la limpieza manual, infiltrándose bajo siliconas envejecidas y detrás de revestimientos cerámicos.
¿Cuáles son las consecuencias? Humedad persistente, degradación de adhesivos y la expansión de grietas en las juntas. En el peor de los casos, la exposición excesiva al vapor provoca filtraciones que comprometen tableros, yesos y estructuras ligeras. Si observas silicona ennegrecida, desprendida o agrietada, es imperativo sanear y sellar la zona antes de proceder con la limpieza. El uso del vapor debe restringirse a superficies herméticas y de alta resistencia.
3. Frotar cristales y mamparas con productos abrasivos
Otro error habitual es el uso de estropajos metálicos o fibras abrasivas para eliminar manchas puntuales. En cristales y mamparas, esta acción genera microarañazos que, bajo la incidencia de la luz, crean un efecto de opacidad permanente. Además, en mamparas con tratamiento antical o recubrimientos hidrofóbicos, un fregado demasiado agresivo puede deteriorar esa capa protectora. Esto no solo estropea el acabado, sino que hace que la cal y la suciedad se adhieran con más facilidad.
La alternativa es simple y eficaz: utiliza agua tibia, un limpiacristales con pH neutro (o una solución jabonosa muy diluida) y una bayeta de microfibra de calidad. Para conseguir un acabado sin marcas en mamparas, la herramienta ideal es una rasqueta de goma. En el caso de incrustaciones persistentes, la clave reside en la paciencia: ablanda la suciedad primero (dejando actuar un producto específico apto para la superficie) antes que recurrir a la fricción.
4. No uses demasiada agua en suelos de madera
El parqué rara vez se estropea por falta de limpieza; casi siempre su enemigo es el exceso de agua. Fregar muy mojado, pasar una mopa que gotea o dejar charcos (aunque sea por unos minutos) puede causar hinchazón, juntas levantadas, manchas oscuras y crujidos. La madera se dilata con la humedad y, si el agua se cuela por uniones o bordes, el daño puede ser irreversible. La regla práctica es sencilla: usa una mopa bien escurrida, seca al finalizar si hace falta y procura que no quede agua acumulada en zócalos, juntas o bajo las alfombras.
Seguros de hogar: prevenir no basta
Incluso aplicando las mejores prácticas de mantenimiento, hay que reconocer que la prevención tiene límites: una filtración inesperada, una rotura accidental o el desgaste natural de un sellado pueden aparecer con el tiempo. Por eso, contar con un seguro de hogar no es solo una precaución, sino una garantía de tranquilidad. Esta protección marca la diferencia al cubrir reparaciones y ofrecer asistencia técnica cuando los daños sobrepasan lo que la prevención puede evitar.