El talento de una artista nijareña con 40 años en el escenario
La otra cara de Angelita Salazar

Angelita Salazar.
María de los Ángeles Salazar Segura nació el 13 de diciembre de 1968 el día de Santa Lucía en Níjar, en la propia vivienda familiar, cuando entonces las comadronas iban a las casas para asistir a los partos. Fue la primogénita de unos padres que trabajaban en el campo. Con apenas seis años empezó a asistir al colegio nacional Francisco Franco, hoy el actual colegio La Atalaya.
Compaginaba sus primeros estudios escolares ayudando a sus padres en las labores agrícolas, hasta que con 16 años la familia se fue a vivir a Campohermoso y ahí fue cuando en esta pedanía nijareña empezó a trabajar de dependienta en una fábrica de congelados.
La vida pasaba vertiginosamente y con 19 años recién cumplidos se viene a la capital donde conoce a su marido, se casa y se va a vivir con él a Alemania, concretamente a Rüsselshein, donde se ubica la central de coches Opel, se va adaptando y a los dos años de llegar al país germano entra a trabajar en el catering de la Aerolínea alemana Lufthansa hasta que finalmente en el año 1996 añorando su tierra regresa a España.
¿A usted su pasión por la música de quien la ha heredado?
Creo que es genético. Mis abuelos maternos sabían cantar y tocar la guitarra, el laúd y el acordeón y también mi madre. Me contaba ella, que yo con cuatro años, me subía a las mesas o a las sillas para cantar con media lengua la canción " María Isabel " de Los Payos.
Y con el paso de los años esa incipiente afición se transforma en una fiel ilusión que ya nunca se separaría de usted.
Empecé a familiarizarme con el micrófono en los festivales del colegio y con 15 años me apunté al concurso de "Galaxia busca una Estrella que promovía esta discoteca del Alquián cuyo director musical era el pianista Emilio Batalles que acompañaba a todos los concursantes y que presentaba el desaparecido locutor Juan Dominguez.
Por lo visto le fue tomando el gusto a la farándula y pasito a pasito se fue metiendo en la onda de los grupos musicales de aquellos años.
Si, más, o menos. En los bailes y verbenas de los pueblos cercanos me subía a cantar con los grupos que estaban tocando entonces como Talismán, la Orquesta Almería, Alborada y ya con 16 años empecé a cantar con un grupo de Roquetas que se llamaba " Recamar “, después entré en " Armonía “de El Ejido y ya en 1987 me incorporé a " Scorpio” que fue la primera orquesta de Almería que llevaba en sus filas a dos mujeres cantando, María José de Haro del grupo Alcazaba tristemente desaparecida y yo.
Pero fue un poco más tarde, cuando se produjo un parón en su trayectoria, deja música, se va a Alemania y vuelve en 1996. ¿Qué pasó a su regreso?
Mi pasión por la música seguía intacta. Al poco tiempo de mi regreso me llamaron para hacer una sustitución de una de las cantantes de la orquesta " Tentación " junto con Rosa Jiménez, hermana del guitarra solista Damián y del malogrado Pipo Jiménez miembro de Los Rivers y al año siguiente entré en la “Orquesta Levante” donde permanecí dos años. Finalizada esa etapa me integré en la “Orquesta Pasión” con Carlos Fernández Cuadrado hasta que en el año 2009 dejé las orquesta.

Una imagen de archivo de Angelita.
Reorienta su vida artística y junto a Juan Antonio Ortega López forman el dúo “Sabor a menta” donde actualmente se encuentra.
Por así decirlo, fue otra forma de mantener viva mi inquietud adaptándome un poco a las necesidades del mercado. Tenemos actuaciones los fines de semana en el salón de baile Carlos III de Aguadulce trabajando hasta cinco días a la semana.
¿Cuántos años lleva en los escenarios?
Pues llevo algo así como alrededor de unos cuarenta años, con un parón de cuatro por motivos ajenos a mi voluntad.
Cuando usted empezó. ¿A quién admiraba o a quien quería parecerle?
Admiraba a todos los artistas, pero la verdad es que yo no quería parecerme a nadie, solo quería cantar con personalidad las canciones y hacerlas mías.
Dígame, usted como cantante que es lo que mejor transmite: Rebeldía, pasión, tristeza.
Eso siempre tiene su lado oculto. Alegría y tristeza, depende siempre de lo que en ese momento esté cantando.
Su voz es cristalina y tiene sensibilidad y gusto por lo melódico. Parece como si la música la llevara en la sangre.
Si, es cierto. Llevo la música muy dentro, creo que desde que estaba en la barriga de mi madre, je je
¿En qué genero habitualmente se siente más cómoda cantando?
Si le soy sincera me da absolutamente igual el género, porque al estar toda mi vida artística en orquestas, tienes que cantar de todo un poco, así que sin problemas me adapto fácilmente.
¿Qué tiene para usted de especial la música?
Parto de las premisas de que la música te alegra el alma y te olvidas del mundo.
Como cantante. ¿Cuál es su peor defecto?
No le podría decir defecto o virtud. A mi sinceramente lo que me gusta es aprender cada día más. Eso podría ser una virtud, en cuanto a defectos estimo que por supuesto “haberlos, haylos”.
De su repertorio, ¿cuál es la canción que suele repetir más veces por que el público se la pide?
Desde el “Campanero Jerezano” hasta “La Morocha” o “La Potra Salvaje”. Eso siempre depende en qué años se ponen de moda. Actualmente son estas populares canciones porque me las suelen pedir muchísimas veces en un actuacion.
Dicen que su repertorio es bastante extenso y variado. ¿De cuántas canciones estamos hablando?
Alrededor de unas 500 canciones, aunque no todas las canto siempre. Hay que estar muy pendiente del público y de quien te esté viendo o escuchando. En una orquesta de baile hay que saber en cada momento, que es lo que quiere el público bailar o escuchar.
¿Hay algún tema de su repertorio con el que disfruta más cantándolo?
Pues sí, tengo bastantes, pero así, en este momento no sabría decirle alguna canción en concreto. Y en cuanto al género la elección suele ser muy variada.
¿Cuándo decidió que la música fuese definitivamente su profesión?
Eso lo he tenido siempre bastante claro, desde que di mis primeros pasos en la música. De hecho, desde muy joven estoy dada de alta en el sector que agrupa a los protagonistas de las actividades artísticas como cantante profesional.

María Ángeles Salazar.
Dígame. ¿No ha tenido nunca la tentación de componer?
No, nunca. Siempre me he decantado por la interpretación y el de tratar de mejorar mis registros.
¿Cuál ha sido su mayor desafío personal o profesional en su carrera?
Fue sin género de duda ir al cementerio a enterrar el mismo día a un ser muy querido y horas más tarde tener que subirme a un escenario a cantar.
¿Es difícil estar tantos años al pie del cañón?
Eso va en la personalidad y el amor que ser sienta por la profesión. Para mí, sinceramente no me resulta nada difícil porque estoy haciendo lo que más me gusta.
¿Qué le ha dado la experiencia que no tenía a los 18 o 20 años cuando comenzó?
La experiencia en cualquier actividad te da fundamentalmente seguridad en ti mismo. tanto en la vida cotidiana como cuando se está actuando ante el público encima de un escenario.
¿Hay algo como artista que le habría gustado hacer y se ha quedado a mitad de camino?
Sí y lamentablemente lo sentiré siempre. No haber podido terminar de estudiar y aprender a tocar el piano con el desaparecido e inolvidable maestro Miguel Algarra.
Finalmente ¿Ha llegado alguna vez a plantearse dejar la música?
Nunca, mientras la voz, la energía y la fuerza me acompañe y por supuesto no defraudar al público y me siga queriendo.