14.000 personas más paradas en Almería según la EPA en comparación con los datos del paro de marzo
Los datos de la EPA del primer trimestre de 2026 reflejan un posible deterioro del mercado laboral

Fachada de una oficina de empleo.
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al primer trimestre de 2026, publicados hoy, muestran una evolución negativa del mercado laboral. Reflejan una subida de la tasa de paro que se sitúa en el 16,55% (1.79 puntos por encimade de la registrada por el SEPE en el último mes). Según estas cifras, el número de personas ocupadas se sitúa en 329.400, lo que supone un descenso de aproximadamente 1.800 personas respecto al trimestre anterior.
Por otro lado, el número de personas en situación de desempleo ha aumentado hasta alcanzar las 65.300, lo que representa un incremento de más de 8.000 personas en comparación con el trimestre precedente. Como consecuencia, la tasa de paro se eleva hasta el 16,55 %, situándose 1,74 puntos por encima del anterior trimestre.
Más allá de estos datos, preocupa la creciente divergencia entre las distintas fuentes. En particular, se observa una distorsión cada vez mayor entre los datos de la EPA, los registros del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) y los datos de afiliación a la seguridad social (TGSS) que reflejan mensualmente el número de personas desempleadas y los trabajadores en alta.
Resulta difícil explicar diferencias superiores a 13.000 personas entre el número de ocupados y las personas registradas en alta laboral. Si bien la EPA incluye tanto a trabajadores con contrato como sin él, la magnitud de esta discrepancia plantea dudas sobre la consistencia de los datos. Si a ello sumamos que la EPA dice que hay alrededor de un 50% más de desempleados que los datos que proporciona SEPE (65.300 frente a los 46.842) la inconsistencia de los datos que muestra la encuesta de la EPA se hace aún más patente.
Esta situación complica de forma significativa la interpretación del mercado laboral y dificulta la elaboración de diagnósticos precisos. La creciente falta de coherencia entre las distintas fuentes impide realizar una valoración rigurosa y fiable de la evolución del empleo.
Ante este escenario, se hace necesario avanzar hacia una mayor transparencia y armonización de los indicadores, con el fin de garantizar una lectura clara y comprensible de la realidad laboral.