Buscan a una mujer de Almería para incluirla en una herencia de más de 3 millones de euros
La justicia ‘obliga’ a un conocido empresario granadino a reconocer a sus hijas legítimas

Vista aérea del Casco Histórico realizada desde la Alcazaba de Almería
La justicia a veces es una carrera de fondo donde la meta no es solo un papel sellado por un juez, sino la reconstrucción de una identidad fragmentada. Una sentencia judicial ha puesto fin a cuatro décadas de silencio para Carmen (nombre ficticio para preservar su identidad) una mujer que, tras años de sospechas y una labor detectivesca propia de una novela de suspense, ha sido reconocida legalmente como hija biológica de un importante empresario granadino. Sin embargo, lo que para muchos sería el final del camino, para ella es solo el comienzo de una nueva misión: encontrar a su hermana en Almería.
El caso, que ha sacudido los cimientos de una conocida familia de la ciudad nazarí, ha dado un giro inesperado. Carmen no solo busca a su hermana por mera curiosidad familiar o por el deseo de estrechar lazos, sino para tenderle la mano en un proceso legal que podría cambiarle la vida. Al haber sido ratificada Carmen como hija legítima, el equipo legal encabezado por el abogado Fernando Osuna tiene la certeza de que existe otra mujer en la provincia de Almería, de una edad similar, que ostenta los mismos derechos hereditarios sobre un patrimonio que el letrado estima en unos tres millones de euros, compuesto por inmuebles, locales y diversas empresas por el sudeste español.
Un secreto
La historia nos traslada a la década de los 80. En aquella España que despertaba a la modernidad pero que aún arrastraba el estigma del adulterio, entonces penado por ley, un empresario granadino frecuentaba la capital almeriense por negocios. De aquellos viajes, según las investigaciones y los testimonios recabados, nació una niña. La información que maneja Carmen es escasa pero contundente: su hermana sería una mujer que hoy tiene entre 35 y 50 años, de origen humilde y que, con casi total probabilidad, desconoce su origen biológico.
El abogado Fernando Osuna ha sido claro al respecto. No se trata de una confrontación, sino de una alianza. El objetivo es localizar a esta mujer para que se sume al proceso y pueda reclamar lo que legalmente le corresponde. En un gesto de generosidad y sentido de la justicia, Carmen prefiere compartir el pastel antes que ver cómo el patrimonio se diluye en maniobras de ocultación de bienes que, según sospechan, ya podrían estar en marcha por parte del entorno del empresario.
En la piel de un detective
Para entender la determinación de Carmen en encontrar a su hermana, hay que mirar atrás. Ella misma tuvo que convertirse en detective ante la falta de recursos para contratar a un profesional. Durante años, soportó el silencio de su madre y las evasivas de su familia hasta que una confidencia de una prima le abrió los ojos: “Tú no eres hija del hombre que crees”.
A partir de ahí, Carmen inició una vigilancia discreta. Montó guardias, siguió al empresario en sus rutinas y, en un despliegue de ingenio, logró obtener pruebas de ADN de objetos cotidianos que el hombre dejaba en cafeterías. Incluso consiguió grabaciones donde el propio progenitor, en un descuido de honestidad, reconocía la relación que mantuvo con su madre durante el tiempo en que su padre “oficial” estaba hospitalizado por un accidente. Esa misma tenacidad es la que ahora aplica para rastrear cualquier pista en la capital almeriense.
Carrera contrarreloj
La urgencia por localizar a la mujer de Almería tiene una razón jurídica de peso. La herencia que está en juego es cuantiosa; sin embargo, el equipo legal de Carmen advierte de que el tiempo corre en su contra. Localizar a la segunda hija permitiría blindar el proceso judicial y evitar que los bienes del octogenario empresario sean desviados antes de que se ejecute el reparto.
A día de hoy, la búsqueda se centra en Almería capital, aunque podría estar en otra parte de la provincia. Las pistas son tenues: una relación extramatrimonial hace unos 40 años, un empresario que viajaba con frecuencia desde Granada y una madre que, posiblemente, optó por el silencio para evitar el escándalo. Carmen pide a quien pudiera tener más información sobre su paradero que se ponga en contacto con Fernando Osuna.