Una fábrica de caracoles en Los Lobos se convertirá en productor de zumo de limón congelado
La SAT Los Guiraos, en un antiguo coto minero, ya comercializa brócoli y coliflor en salsa Guazamara y bolsas de hortalizas deshidratadas

Matías Gómez Cervellera en la fábrica de Los Lobos.
Los Lobos (Cuevas del Almanzora) es un palmario ejemplo almeriense de reconversión industrial: una gran nave de 3.000 metros que se construyó para un matadero, escoltada por dos viejas chimeneas mineras, se convirtió hace seis años en la primera fábrica de caracoles de la provincia; y tras no alcanzar la rentabilidad esperada ha dado una nueva vuelta de tuerca transformándose en una productora de hortalizas deshidratadas con variedades de tomate, pimiento y calabacín que se comercializan en bolsas y botes. También se producen ensaladas de tomate, berenjena y cebollas con aceite de oliva. Están estudiando la viabilidad de hacer envíos a posibles pedidos desde Polonia. El próximo paso, según el gerente Matías Gómez Cervellera, es producir zumo de limón congelado que tiene una alta demanda y que podría ser viable en unos meses.
La SAT Los Guiraos está presente ya en algunas ferias agroalimentarias como Almanzora Gourmet e integrado en Sabores de Almería, marca impulsada por la Diputación Provincial, con productos como brócoli y coliflor en salsa Guazamara.
Esta iniciativa fabril forma parte de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Los Guiraos que cultiva desde hace varias décadas variedades de hoja verde en el campo de Cuevas del Almanzora. La fábrica se ubica en una meseta presidida por las reliquias de fundiciones argentíferas localizadas en el Barranco Francés y en El Jaroso que han sido restauradas.
Desde ese pequeño macizo al que se la ha allanado la pendiente se ven las fincas de labor de la SAT, ya con la cosecha de melón y sandía finalizada, entre canales y balsas para riego; se ven las pedanías cuevanas diseminadas: Grima, el Ventorrillo El Largo, El Molino de Tarahal, Los Lobos, Los Guiraos, Guazamara y hasta el caserío de La Fuente de Pulpí refulge a lo lejos bajo el sol.
La SAT cuenta también con un restaurante llamado La Fábrica desde el que se divisa en lontananza el mar de Mojácar.
La producción de caracoles no salió adelante, pero ahora se abre una nueva iniciativa de manos de esta empresa emprendedora que no tira la toalla para obtener rentabilidad de su propia producción hortofrutícola en esa meseta que fue tan esencial para la prosperidad minera en la provincia en el siglo XIX.