La Voz de Almeria

Economía

Ponen a la venta la única fábrica de caracoles gourmet de la provincia

Está situada en la pedanía de Los Lobos y tiene una superficie de más de 3.000 metros junto a un restaurante

El gerente Matías Gómez en el interior de la fábrica.

El gerente Matías Gómez en el interior de la fábrica.

Manuel León
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Aunque no aparezca en Wallapop, en la provincia de Almería se vende una fábrica de caracoles. Está en Los Lobos, una pedanía con pasado legendario en Cuevas del Almanzora y tiene una superficie de más de 3.000 metros distribuidos en tres plantas. Fue el sueño de la Sociedad Agraria de Transformación Los Guiraos, una organización agraria que invirtió en torno a 3 millones de euros para una actividad que se encontró pronto con problemas de tipo competitivo.

Hace dos años, la sociedad decidió paralizar la producción de estos moluscos que se envasaban para vender en el exterior al no obtener la rentabilidad suficiente. Lo que sí se mantiene es el restaurante anexo, en un promontorio, desde el que se divisa todo el frente costero del Levante almeriense.

El gerente de Los Guiraos, Matías Gómez Cervellera, explica que “hemos mantenido negociaciones con algunas empresas del sector de las conservas murcianas que no han cristalizado”. Gómez añade que “si no encuentra a un comprador o a un arrendador que cree una veintena de puestos de trabajo en la instalación fabril, intentaremos seguir nosotros con su uso con alguna otra actividad que ya hemos empezado a estudiar con ayuda de un centro de investigación de Granada”.

La fábrica cerrada se ubica en una meseta presidida por dos viejas chimeneas de los hornos de fundición del Barranco Francés y El Jaroso, que han sido restauradas y un viejo matadero que nunca llegó a funcionar y que fue rehabilitado como fábrica para cocinar gasterópodos en salsa.

Desde ese pequeño macizo al que se la ha allanado la pendiente se ven las fincas de labor de la SAT, entre canales y balsas para riego; se ven también las pedanías cuevanas diseminadas: Grima, el Ventorrillo El Largo, El Molino de Tarahal, Los Lobos, Los Guiraos, Guazamara y hasta el caserío de La Fuente de Pulpí refulge a lo lejos bajo el sol de julio.

Los caracoles llegaban vivos en camiones de Marruecos en sus variedades de chupaeros, cabrillas o boquinegros y Hella. Primero se los dejaba reposar para que expurgasen y después se cocían para matarlos a 50 grados.

Después se iniciaba el proceso fabril con la elaboración de las salsas en las marmitas hasta 400 litros, seleccionando y clasificando los caracoles por tamaño.

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