La plantilla se cobra su segunda víctima
La defensa fue el talón de Aquiles

Dubarbier en el Almería-Elche.
Tras la derrota ante el Elche en el Estadio Mediterráneo la plantilla del Almería se cobró su segunda víctima porque al fin y al cabo los que hacen los goles, los que los evitan y los que quitan y ponen rey en los banquillos son los futbolistas con su rendimiento. En el corto espacio de tiempo que va del 23 de agosto, fecha en la que el cuadro rojiblanco se estrenaba en la Liga, al pasado domingo 18 de octubre, ya han caído Sergi y Rivera. Un buen récord ya que el promedio de duración de los entrenadores está siendo de menos de un mes.
Se puede tratar de enmascarar la realidad con aquello de que Rivera era interino, pero no es menos cierto que si el equipo hubiera superado al Elche, el técnico hubiera tenido muy serias opciones de seguir.
Culpas Cuando se pierde todos tienen parte culpa en la misma medida que en los triunfos el mérito debe ser compartido. En su lógico afán de confirmar el empate de Girona con un triunfo en la Copa el técnico del filial abusó de la presencia de jugadores como Michel, Soriano o Lolo Reyes frente al Nástic, esfuerzo que pagaron la segunda mi¡mitad ante el Elche. Relegar a Quique al costado izquierdo es reducir su efectividad en más de un cincuenta por ciento y no repetir con Joaquín Fernández, el jugador del filial que dio equilibrio al equipo.
‘Cantadas’ Pero del fracaso del pasado domingo tienen muy buena parte de culpa los defensas del equipo porque los tres goles encajados eran evitables al llegar como consecuencia de errores no forzados. En el primero Álvaro remata a placer porque el defensor se despistó. La indecisión entre defensa y central regala a Sergio León el segundo y en el tercero el central que debía marcar por delante a Armando se escurrió. De ninguno de ellos se puede culpar al técnico.