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Unicaja Almería regresa donde arrancó su leyenda

El Ejido vio al conjunto ahorrador levantar la Copa del Rey en 1995 que fue su primer título

Unicaja en la primera sesión de trabajo de la presente temporada.

Unicaja en la primera sesión de trabajo de la presente temporada.

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No hace tanto que el esparto se puso como uno de los iconos de Almería, y es muy probable que a su principal equipo de voleibol no tenga mejor comparación. Han ido pasando los años, y se han ido sucediendo los rivales, pero el que ha resistido siempre erguido, en las finales, disputando y ganado títulos, ese ha sido un Unicaja, que da por cerrada una etapa de apreturas económicas. Eso sí, en las malas ha tenido capacidad para ganar dos Superligas y una Copa del Rey.


Si es complicado llegar, lo es más mantenerse, y después de dos décadas de éxitos el Club Voleibol Almería se ha preparado para pegar otro estirón que hará crecer a la par su estructura ósea y su masa muscular. Así se quiere entrar en el año 30 de vida, siendo más ambicioso que nunca al salir reforzado de unas dificultades que se han salvado a la perfección. Regresa Manolo Berenguel, y lo hace con el mito, con Rafa Pascual, ambos encargados del armazón del nuevo proyecto blanquiverde.


Al contar los trofeos lucidos en las vitrinas del club salen seis Supercopas de España, las cinco recogidas por la Federación Española y una sexta, que realmente fue la primera, ganada en Adra. Ahora se quiere la séptima allí donde todo comenzó, en El Ejido que le dio la primera Copa del Rey en 1995. El renovado plantel se prepara a conciencia, y antes de mirar a la cara a CAI Teruel por enésima vez será el invitado en la presentación del poderoso Benfica en Lisboa y disputará la Copa de Andalucía a Cajasol Juvasa.


Plantilla


El vigente campeón de la Superliga se ha renovado casi en su totalidad, de modo que solo tres de los que asaltaron Los Planos en el cuarto partido de la última serie final siguen en el plantel. Renovaron el capitán Jorge Almansa, hombre para todo en la cancha, el líbero Toni Llabrés, otro buque insignia, y el también líbero o receptor Alejandro Fernández. Ellos han sido los encargados de recibir a las incorporaciones, que han sido un total de diez para una plantilla de 13 jugadores.


Entre los fichajes hay tres recuperaciones, ya que son viejos conocidos de la afición tanto Borja Ruiz, un joven central de proyección ilimitada, como Mario Ferrera, un receptor cuya aportación en la cancha se hace imprescindible, como Guilherme Hage, receptor llamado a ser MVP en no pocas ocasiones. Los dos primeros levantaron la novena Superliga en 2013 y el tercero ganó la novena Copa del Rey en 2014. Su acople a la dinámica de la ciudad y del equipo no es necesario.


El acento de esta temporada será portugués, ya que junto con Hage hay otros dos brasileños más. El último en llegar ha sido Moisés Cézar, central fuerte y experimentado con el que se da por cerrada la plantilla, mientras que antes ya se había fichado al opuesto Marcilio Braga, también con experiencia más que acreditada. Son los tres extranjeros de un plantel en el que la media de edad se eleva igualmente con la presencia de dos ex de CAI Teruel, Miguel Ángel de Amo, un colocador de gran calidad que llega de la liga polaca, y Manuel Parrés, central ilicitano que viene de Portugal.


La juventud corre a cargo de otras tres incorporaciones, sobre todo la de Rafa Pascual Junior, opuesto, hijo del mejor jugador de la historia en el voleibol español y que entra en escena cargado de humildad y ganas de aprender. Juanmi González es otro joven, receptor, en su caso de proyección contrastada y que tras pasar por la A1 de Italia vuelve a Almería procedente de Soria. Por último, Pablo Cabrera será la pareja de De Amo en el puesto de colocador, almeriense que jugó la pasada campaña en Textil Santanderina.


Historia


Todos ellos portarán el escudo en torno al cual se ha levantado una leyenda de 25 títulos nacionales en 20 años, más brillantes presencias internacionales que dieron cuatro Final Four y un subcampeonato de Europa. En 1998, perder una final contra Módena significaba ser el rey de los mortales peleando contra dioses. Fue una época dorada en la que solo Numancia Caja Duero se coló en la hegemonía verde iniciada en la temporada 1996-1997 con la primera Superliga. La serie fue de dos, la rompieron los sorianos y empezó otra que llegó a seis consecutivas.


La última, la octava, la firmó un tal Piero Molducci en el banquillo en 2005, y tras él llegó una sequía liguera con un título de Son Amar, dos de Portol y cuatro de CAI. Cabe recordar que en ese tiempo se ganó el apelativo de rey de copas al llevarse tres torneos del KO. Pero no fue hasta la vuelta del italiano que Unicaja volviera a ser campeón de Superliga, y en tres años el sabio ha puesto sobre la mesa la novena y la décima más otra Copa del Rey.


Se demuestra que Molducci es la piedra angular de la actualidad, capaz de sacar lo mejor de cada jugador para hacer más grande un club que se ha forjado con nombres propios. En 2016 se cumplirán 30 años desde su creación, y acaban de alcanzarse los 25 en la máxima categoría y 20 ganando títulos. Desde 2006 Unicaja no se pierde una final de la Superliga, estando presente en 17 de 20. Pero no se ha saciado todavía, y promete muchas más emociones fuertes para su incondicional afición, que jamás lo deja solo.


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