Cinco horas sobre la moto y sin margen de error: el almeriense que ha hecho del enduro su vida
José Céspedes, piloto de Berja, lleva su pasión por el motor a otro nivel

José Céspedes junto a su moto.
En las laderas de la Alpujarra Almeriense, donde la tierra se mezcla con la piedra y los caminos parecen no tener fin, hay un deporte que encuentra su hábitat natural. Y es que allí, para algunos, el enduro no es solo una disciplina, sino una forma de vida. Y en ese escenario, el nombre de José Céspedes empieza a sonar con fuerza propia.
Piloto de Berja y vinculado al crecimiento del motor en la comarca, José representa a una nueva generación que ha convertido la afición en compromiso, y el compromiso en competición. Pero, para entender su historia, primero hay que entender en qué consiste exactamente su disciplina.
“Es un deporte que combina distintas facetas”, explica. “Dentro del enduro tienes modalidades como el 'Hard Enduro', el 'Cross Country' o el 'Enduro Indoor', pero al final todo se basa en la resistencia sobre la moto”. Y es que para finalizar una carrera tienes que pasar muchas horas seguidas compitiendo en una carrera dividida en tramos cronometrados, enlazados por recorridos donde el tiempo también juega su papel. “Es muy parecido a un rally, pero sobre dos ruedas”, resume.
Como en tantas historias ligadas al motor, todo empezó casi sin darse cuenta: “Desde chiquitillo veía a mi tío con la moto y mi padre también tenía alguna. Me picó la curiosidad”, recuerda. Aquella inquietud infantil se acabó convirtiendo en rutina: salidas esporádicas, primeros contactos con la pista y caminos compartidos en familia.
Durante años fue simplemente eso, una afición, hasta que llegó el punto de inflexión: “Corrí una carrera en Berja por probar… y me enganchó”. Lo que vino después fue una progresión tan natural como contundente: un campeonato completo al año siguiente y un subcampeonato de Andalucía que confirmó que esa afición se había convertido en una realidad.
Berja, terreno de enduro
Si hay un lugar idóneo para formar a un piloto de enduro es Berja. Montaña, desnivel, variedad de terrenos... un entorno que no solo facilita, sino que empuja: “Aquí te caes de la cama y puedes practicar enduro”, bromea José.
Esa cercanía con el terreno ha sido clave en su evolución, aunque también puede condicionar al piloto cuando toca competir fuera. Especialmente con un factor tan determinante como la climatología: “Cuando llueve, todo cambia, y aquí no estamos acostumbrados. Vas a sitios como Huelva o Asturias y el terreno es completamente distinto. Ahí es donde realmente se nota”.
Aun así, detrás de la espectacularidad del deporte hay una exigencia que muchas veces pasa desapercibida: “Lo más difícil es el control de la moto”, afirma. Porque no se trata solo de conducir, sino de hacerlo durante horas, en condiciones extremas y sin margen de error.
Y es que una carrera puede extenderse durante toda la mañana o incluso más. A nivel físico, la exigencia es máxima. A nivel mental, aún más: “Tienes que aguantar el cansancio, mantener la concentración y evitar fallos. Porque una caída puede costarte mucho”.
El precio de competir
El enduro también tiene otra cara menos visible: la económica. Mantener una moto en condiciones óptimas exige tiempo, conocimiento y una inversión constante.
Además, el desgaste es inevitable, especialmente en condiciones adversas. Agua, barro, polvo… todo afecta. Y eso se traduce en costes. Una realidad que condiciona el crecimiento de muchos pilotos, pero que no frena a quienes, como José Céspedes, lo viven con verdadera pasión.
Trascendiendo el plano deportivo, el enduro también se ha convertido en un motor social y económico para municipios como Berja. Eventos como el 'Campeonato de Andalucía de Enduro Indoor' no solo acercan este deporte al público, sino que generan actividad y movimiento: “Atrae gente, llena alojamientos, da vida al pueblo”, señala. Pero también cumple otra función clave, como es despertar vocaciones: “Sirve para que los jóvenes se acerquen al mundo del motor”.
Nunca olvidar la pasión
En un deporte donde llegar a lo más alto es extremadamente difícil, el mensaje de Céspedes es claro, especialmente para quienes empiezan: “Que lo hagan por pasión”.
Sin obsesiones, sin prisas y sin presión: “Los resultados llegan poco a poco. Lo importante es disfrutar, entrenar cuando te apetezca y no obligarte”. Una filosofía que conecta con la esencia más pura del deporte y que, en su caso, sigue marcando el camino.
Porque, al final, el enduro no se entiende sin ese componente emocional. Sin esa mezcla de esfuerzo, riesgo y libertad que se siente al recorrer caminos que no aparecen en ningún mapa. Y ahí, en ese terreno indomable, José Céspedes sigue escribiendo su historia.