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El Almería y sus malas vibraciones

La presencia de dos volantes defensivos en los visitantes que sacaron del encuentro a los locales

El once del Almería

El once del Almería

Miguel del Pino
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Perder en casa, cuando fuera la incompetencia del equipo es más que manifiesta, es por sí sólo muy grave, pero lo es más si se da la imagen que ofreció ayer ante el Sevilla, probablemente la peor de toda la temporada.
No hubo sorpresas en las formaciones de ambos equipos, teniendo en cuenta la forma de pensar de sus técnicos, pero no deja de ser ciertamente chocante que el equipo poderoso jugara con un esquema de 4-4-2 y el local con un 4-3-3 engañoso porque casi siempre dio la impresión de ser un equipo partido, con cuatro defensas, dos pivotes y cuatro delanteros.
Unai Emery aprendió en el Almería que rectificar es de sabios y que cuando tu equipo no funciona por culpa de los goles que encaja hay que buscar la manera de cambiar la dinámica.
Así lo ha entendido el técnico de Hondarribía que en los últimos encuentros, marcados por el éxito, ha salido con un centro del campo defensivamente poderoso. En el Mediterráneo presentó un equipo nada habitual, con tres bajas en defensa y Rakitic, su mejor futbolista y el que marca las diferencias, en el banquillo. Pero el Sevilla sabía lo que quería y cómo tenía que hacer las cosas frente a un Almería triunfador en casa. Colocó en el centro del campo a dos pivotes de carácter defensivo, ayudados por Vitolo y Reyes en las bandas y dos puntas, Bacca y Gameiro. Con la presencia de Cristóforo e Iborra tapaba todos los caminos hacia la meta de Beto y conseguía recuperar con tal eficacia el balón que éste apenas le duraba segundos a los locales. Luego dos jugadores entrando por el centro buscando aprovechar las carencias defensivas del equipo en la medular. Así llegó el primer gol, porque Trujillo dejó a Bacca para salir al paso de Gameiro. En el aplomo y equilibrio de la formación hispalense se cimentó un justo triunfo ante un Almería desquiciado.


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