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Conversaciones privadas con el mítico Juaqui

Joaquín Díez García fue extremo del Almería, inspector de policía y quería ser periodista

Juaqui con la camiseta del Almería en el Estadio de La Falange.

Juaqui con la camiseta del Almería en el Estadio de La Falange.La Voz

Tony Fernández
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Nunca ha pasado inadvertido y le gusta bromear con los amigos y ejercer de almeriense. Nació en Melilla hijo de padre militar segoviano y madre nacida en la que ahora es su adorada ciudad. Vino siendo un niño y aquí se quedó para siempre con nosotros.

No pregunten por Joaquín Díez García en el centro de Almería. Mejor digan Juaqui porque así le bautizaron “en el Diario Yugo por una errata de imprenta y así me quedé para toda la vida”.

Hijo de familia numerosa pudo hacer el Bachiller y estudiar para policía viajando a Madrid para comenzar su carrera, pero antes el fútbol fue su profesión pese a que se negó siempre a ser profesional porque “los clubes te retenían, me quiso fichar el Betis para mandarme a Cádiz y a Linares y me volví y colgué las botas con 21 años”.

Futbolista

La primera vez que hablamos me dijo “me duermo todos los días contigo escuchando la radio”, yo le contesté: “me hundes, tan malo soy”. Nos echamos a reír en la Plaza de la Leche y repasamos la actualidad deportiva. Ese día le dije que la cara más bonita de la televisión almeriense llevaba su apellido. Se puso muy orgulloso y me dijo que cuidara de su hija Mar. Un sol de niña.

Para que lo tengan claro, con 13 años ya tenía su propio equipo al que bautizó como el Atlanta. “Jugábamos muy bien y nos presentamos en el Estadio de la Falange cuando nacía el Hispania y nos llamaron a muchos”. El club rojo pasó a ser el Almería y Juaqui un interior o extremo derecha. Tiene claro que no subieron con el Onteniente a Segunda “porque no pude jugar con ellos” y cuando los entrenadores de fuera venían con sus futbolistas recomendados “devolví el dinero que me dieron por fichar y colgué las botas a los 21 años”. Pero nunca lo ha dejado, ya que Joaquín Díez lleva en los bolsillos fotos de Juaqui con fina estampa vistiendo la rojiblanca de sus amores.


Cuesta mucho dejarlo pero tras 5 campañas en el Atlético Almería cuando llegó la hora de ser profesional tuvo claro que él jugaba donde quería y “los clubes pagaban poco y ejercían un control sobre los futbolistas por el que yo tenía claro que no pasaría”. Nunca le tiró el banquillo y le hubiese gustado ser “cazatalentos porque cuando me pongo el Canal del Real Madrid noto donde hay un buen futbolista”.

Ahora ve todos los partidos del Almería y ve complicado el ascenso porque son “un equipo raro, blando en defensa y no filtra un solo balón para Corpas y Sadiq que son los mejores. El sistema de juego que emplea el entrenador no va con los jugadores que tenemos”.


Policía


Saltó a Madrid para volver a casa y desarrollar una gran carrera, terminando de inspector y disfrutando de “casi 43 años donde he podido desarrollar mi labor con unos excelentes compañeros y la mayoría de ellos en mi tierra tras pasar por Barcelona una larga etapa”.

La disciplina siempre ha sido una constante para Juaqui porque le viene de familia militar, pero esa gracia es innata de los almerienses y seguro que su madre le inculcó el amor a una ciudad de la que dice “la elegí para vivir y formar mi familia. Quiero dejarle a mis nietos pasajes de mi vida para que sepan quién era su abuelo Juaqui”. Futbolista primero, policía después y ahora viene lo mejor.


Periodista


Siempre le noté un profundo conocimiento del deporte. Una exposición propia de entrenador. Unos datos que siempre me gustó manejar y... “Tony, a mí lo que más me gusta es ser periodista deportivo. Me gusta lo que tú haces”. Sorprendido de ello me deja. “Oigo mucha radio, leo periódicos, veo televisión y lo que más me atrae de todo es reflejar todo lo que vivo”.

Esta faceta no era conocida y es un honor que cada día se eche la siesta escuchando SER Deportivos.

“Tengo la cabeza perfectamente. Voy a cumplir los 80 años en septiembre”, dice, hemos quedado para tomar café otro día y dice con orgullo que: “soy Licenciado en Derecho por la UNED. Lo hice de mayor”.

Personal

Juaqui adora una Almería que “es la ciudad que elegí para vivir”. Habla del dinero como algo necesario para “que nada le falte a los míos” pero es feliz “con un cortao y comiendo patatas fritas con huevos y chistorra”

Habla de la familia como el gran logro de su vida y de los amigos como “necesarios porque sin ellos la vida no tendría sentido”. Le gustaría volver a Santiago de Compostela y “viajar a los Fiordos”.

No para y la vena de periodista la está llevando bien “escribiendo pasajes de mi vida para que mis nietos sepan quien ha sido su abuelo”. Se para con todo el mundo y ahora en silla de ruedas “Le doy gracias a Dios por estar vivo y seguir viendo a los que quiero. Me gusta hablar con Dios y lo hago cuando rezo”.

Como buen abuelo dice que para todos los que quieran triunfar en el deporte lo primero es: “fijarse en un ídolo como yo hice mirando todo lo que hacía Amancio para desbordar y centrar bien la pelota. La técnica se aprende pero la ilusión se genera cada día. Es el camino”.

Prefiere fijarse en todo lo que le rodea y se considera muy afortunado de poder “ver el Canal del Real Madrid para ver a la cantera. Es el fútbol que me gusta”.

La policía le dejó una huella imborrable y “nunca he llorado tanto como en el incendio de la Calle Gerona. Impotencia, rabia, no pude contenerme ante aquella desgracia que vivió Almería. Una pena”.


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