Luis Martín Gallardo ‘El Peseta’
“¿Algún secreto? le daba a los jugadores terrones de azúcar con licor de menta”

El peseta en el Puerto de Roquetas.
Mereció la pena aquella media hora larga hablando con ‘El Peseta’ en su bar, en Roquetas, donde se emocionó recordando historias de todo tipo. Luis, ¡perdón! ‘El Peseta’, es uno de esos roqueteros que no entenderían la vida fuera de Roquetas. Se siente roquetero por los cuatro costados, pero sobre todo ‘portero’ porque es de El Puerto, “como mi amigo Rubí”, dice. Antonio Peroles, Ojeda y Florencio Amarilla, los entrenadores que siempre irán en su corazón.
Si tuviera que presentarse...
Llevo toda la vida en el Puerto de Roquetas de Mar, donde nací y me crié, y me dicen El Peseta porque mi padre y trabaja en la mar, y recuerdo que a las 10 de la mañana repartían las cuentas y yo siempre pedía una peseta... por eso me pusieron El Peseta. Realmente mi nombre es Luis, pero casi nadie me conoce por mi nombre y sí por El Peseta.
Se considera un roquetero de El Puerto.
Me considero portero, también roquetero porque soy de Roquetas de Mar, pero primero soy portero, ya que soy de El Puerto, nunca he salido de aquí.
¿Cómo llegó al mundo del fútbol en aquella Roquetas de Mar en blanco y negro?
Lo que pasaba antes: uno se juntaba con los amigos y los mejorcitos pues eran futbolistas, pero como era malillo me pasé a masajista y ahí la verdad es que me sentía muy bien, y los futbolistas me trataban muy bien. Todos me enseñaron bastante, pero el que más fue Florencio Amarilla, era un gran profesional y como persona excelente, pero la verdad es que llevaba muy bien con los todos en mi etapa de masajista en el Club Deportivo Roquetas.
¿Qué recuerdos tiene del fútbol de antes?
Muchos recuerdos y la verdad es que es una pena que se pierda el fútbol de antes.
El equipo era como una gran familia de amigos porque todos nos llevábamos muy bien. Cuando se ganaba había mucha alegría y cuando se perdía había mucha tristeza porque Roquetas de Mar era lo más importante.
Sufríamos mucho en la derrota y recuerdo que cuando vino el Almería y se hizo de taquilla 150.000 pesetas y Antonio Peroles nos dio 500 pesetas a cada uno después del partido.
Recuerdos del presidente Antonio Peroles...
Era una persona muy buena y el fútbol le costó mucho dinero. Pudo tener mucho dinero antes de morir, pe se gastó mucho dinero en el mundo del fútbol; él pagaba los árbitros, las camisetas, el campo... todo. Era el jefe y la verdad es que lo hacía bien.
Me dicen que fue uno de los mejores masajistas en la historia del fútbol en Roquetas de Mar.
La persona que más me enseñó fue Florencio Amarilla porque era un hombre de fútbol y sabía de todo, pero de todo. Ojeda también me enseño muchas cosas, pero Florencio Amarilla era único en todos los aspectos. ¿Anécdotas? (risas) recuerdo que me daba terrones de azúcar y tenía que empaparlos con licor de menta.
Los jugadores se lo tomaban antes de salir del campo para la segunda parte y parece que tenían más fuerza (otra vez risas)... yo llevaba la botella de agua, la de licor de menta y los terrones de azúcar. Aquello funcionaba.
¿Qué significa Roquetas de Mar?
Lo más importante que existe en el mundo y lo digo de verdad. Es cierto que ha cambiado mucho, pero por suerte sigue viniendo mucha gente de fuera y gracias a los turistas somos un gran pueblo en todos los sentidos. Los roqueteros nos sentimos muy orgullosos de Roquetas.
¿Se imagina su vida sin Roquetas de Mar?
No sé cómo sería porque me siento muy roquetero desde que nací. Trabajé en el butano y ahora en el bar nos va todo muy bien, sacando a la familia hacia adelante. Nos conoce todo el mundo, igual es porque estamos haciendo las cosas muy bien.
¿Con qué Roquetas de Mar se queda...?
En la antes éramos todos como una familia, no nos pasaba nada y ahora hay que tener cuidado en la calle.
Un sueño en la vida que tenga El Peseta...
La vida ya está hecha; eso sí, mi mujer y yo queremos acabar de trabajar, y disfrutar de la vida, divertirnos, viajar, descansar...
¿Cómo es su paisano, el roquetero?
Somos una familia, somos buena gente todos los que vivimos en Roquetas de Mar tantos años.
¿Cómo definiría El Peseta a Gabriel Amat?
Una persona que vino de fuera, trabajadora y que supo ganarse a la gente; con todo el mundo se lleva bien.
La familia es...
No podría vivir si mi familia; tengo cuatro hijos y un gran mujer. Me siento muy afortunado de tener esta gran familia.