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Viaje con Pepe Morales por el tunel del tiempo

Albañil, conserje, utillero...

En la sala de prensa.

En la sala de prensa.

Rafa Góngora
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Volvió a abrir la puerta de su casa. Pepe Morales, el conserje de toda la vida del Campo Juan Rojas ahora y antes Franco Navarro, vivió una experiencia que siempre guardará en ese corazón tan grande que tiene. 
Dio la sensación que, estando en la puerta del campo, le daba como algo atravesarla y ya dentro, en la hierba, estuvo muchos minutos en silencio: mirando todo sin perder detalle, como si el tiempo se hubiera parado para él y para aquellos que lo acompañaban en una visita que fue muy emotiva, muy especial.


Pepe Morales lo fue todo en el campo: albañil, jardinero, conserje... pasó más de 30 años de su vida en un recinto que se convirtió como en su casa. Era un apasionado del trabajo (siempre estaba en el campo) y una persona que se ganó el cariño de tantos futbolistas, entrenadores, directivos, aficionados... por su amor al Almería. 
LA VOZ hizo como un ‘tour’ con el protagonista de esta historia: se emocionó cuando entró a su habitación y vio que seguía todo igual, recordó el sitio donde su Pepa hizo tantas paellas a los futbolistas...


Su vida “Este campo parece que sigue siendo mío, es lo más grande que hay en Almería, se esté cayendo o esté como esté. Soy una persona muy agradecida y aquí, la Pepa y yo, hemos criado a nuestros niños. Lo que soy, lo que es mi familia, es gracias a la gente que me colocó aquí. Este campo de fútbol me dio la vida. Solo tengo palabras de agradecimiento para los concejales que tuve como Paco Amizián, Juanjo, Guillermo, Pepe Arenas...”, recuerda emocionado en la sala de prensa del campo.


Fue un enamorado de su trabajo: “Mucha gente me decía que si vivía en el campo de fútbol. Yo llegaba por las mañanas y me iba por la noche. De hecho, me jubilé tres años después de los 65 porque me encantaba lo que hacía en mi trabajo. He hecho de todo en este campo”, dice.


“Estoy emocionado porque no quería volver al campo después de tantos años sin entrar. Aquellas fotos que puse hace ya un montón de años siguen ahí... muchas gracias Rafa por el detalle tan bonito que has tenido conmigo. Gracias a LA VOZ, gracias de corazón”, comenta andando por uno de los pasillos del campo.


El fútbol de antes era otra historia: “Cuando llegaba dos horas antes al campo... ¡ya estaba la afición en la puerta! Ir al campo era como ir a una corrida de toros. La gente iba con sus botas de vino, la comida... era algo impresionante. Y después de acabar el partido la gente se quedaba media hora en la grada. Era otro mundo”, afirma. Él también es otro mundo: un Señor.


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