Apostó por Ramis y se ganó al vestuario
Lozano, con la cabeza alta

Alfonso y Lozano en el Anexo.
El Almería tocó fondo el 26 de febrero tras caer frente al UCAM Murcia (2-3). Fue la última vez que Fernando Soriano se sentó en el banquillo, y es que Alfonso García tuvo que tomar la dura decisión de destituir al hombre que había salvado unos meses antes al equipo. La situación se hacía insostenible y el pozo de la Segunda B estaba demasiado cerca. Además se disolvió la comisión deportiva, formada por Andrés Fernández y Ángel Luis Catalina. Entonces el presidente apostó por Raúl Lozano, al que ya conocía de su etapa como jugador en el club, para dar un giro a la dinámica del equipo. De hecho, el salmantino fue a por Luis Miguel Ramis, el míster de la permanencia, después de cerrar la etapa de Fran Fernández. Este verano no existió acuerdo para renovar como director deportivo.