La Voz de Almeria

Tal como éramos

Una nueva antología del disparate en las obras de la Plaza Vieja

Rectifican los bancos y levantan un suelo que pusieron hace un mes

El suelo que pusieron hace poco más de un mes vuelve a ser levantado.

El suelo que pusieron hace poco más de un mes vuelve a ser levantado.Eduardo de Vicente

Eduardo de Vicente
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Había prisa por inaugurar la nueva Plaza Vieja, unas prisas políticas, unas prisas de fotos en portada de los periódicos y grandes titulares para destacar las hazañas conseguidas. Era urgente presentar a la ciudad el remodelado recinto el 12 de junio a pesar de que no estaba terminado. 

Lo de menos era que las losas mostraran graves deficiencias en las juntas y que algunas estuvieran sueltas como si todavía no se hubiera inventado el cemento. Lo de menos era que se hubieran equivocado en el remate de los bancos de piedra y que en la calle de acceso por la Cruz de los Caídos las losas que se pusieron deprisa y corriendo no fueran las reglamentarias, las que aparecían en el proyecto. 

Había que inaugurar la plaza fuera como fuera, que lo importante era la fotografía, ese momento en que los responsables del proyecto, los miembros del equipo de Gobierno y el periodismo amigo compartían abrazos y un vino en la azotea de la casa consistorial felicitándose por lo bien que lo habían hecho.

Tantas fueron las prisas que unas semanas después ha vuelto una brigada de obreros al lugar de los hechos, concretamente al trozo de la calle de Marín que une la Plaza Vieja con la parte alta de la calle Jovellanos frente a la verja de la Cruz de los Caídos. Los opererarios llevan toda la semana trabajando duro para levantar las losas que habían colocado un mes antes y poner las buenas. 

Las primeras se instalaron de forma provisional, porque no había otras y había que inagurar la plaza a la fuerza. Ahora han tenido que rectificar, romper lo que estaba hecho para que el suelo se ajuste a lo que estaba previsto.

Unos días después de la inauguración oficial de la Plaza Vieja, los obreros habían iniciado ya los primeros trabajos de rectificación, aquello de romper para volver a hacer, por culpa de las malditas urgencias. Los bancos de piedra que se han instalado alrededor del perímetro no eran los reglamentarios y ahora están siendo remodelados para ajustarse al boceto del arquitecto. 

Otra vez a romper para volver a construir y dejar terminados unos bancos que no están siendo del agrado de la mayoría de los almerienses que pasan por allí y se sientan un rato a descansar. Se ha apostado por bancos de piedra sin ningún respaldo en los que se hace difícil aguantar diez minutos sentado. 

Hemos querido ser tan modernos que se ha preferido la originalidad de los nuevos asientos de piedra que la comodidad y la belleza de los antiguos bancos de hierro y madera que han ido formando parte de la Plaza Vieja desde que dejó de ser la plaza del mercado para convertirse en un símbolo de la ciudad.

Todos reconocemos el interés especial que se tomó la alcaldesa desde su llegada para dejar a un lado las discusiones políticas sobre el Pingurucho y rescatar la Plaza Vieja que llevaba veinte años acorralada en medio del olvido. Pero ese reconocimiento indiscutible a la señora María del Mar Vázquez no puede tapar las chapuzas que se han cometido, sobre todo porque llueve sobre mojado, porque cada vez que en Almería se habla de una obra terminada hay que contar también los errores cometidos.

Lo importante es que hemos rescatado la Plaza Vieja, que ya nos podemos sentar a la sombra aunque nos dejemos las posaderas en la dureza de los poco agraciados bancos de piedra; lo importante es que tenemos plaza con árboles y Pingurucho y que todo el que llegue al recinto ya pueda saber quién ha sido la artífice de este logro, cuyo nombre destaca bien claro, grabado en uno de los arcos de los soportales. Si cada alcalde de Almería hubiera puesto una placa en cada actuación sobre la ciudad, nos faltarían paredes para tanto rótulo.

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