Los porteros del Almería del cambio
Pedrosa fue uno de los primeros fichajes de la A.D. Almería y César y Cendoya sus últimos guardametas

En la foto de 1975: Hierro, Alfonsín, Mantecón, Selu, Belmonte, Pino, Coco, Gregorio, Rojas, Montero y Molowny.
Recordamos a los porteros de la A.D. Almería más por algunos asuntos turbios que los rodearon que por sus paradas. Recordamos a Aramayo porque se dijo, sin aportar prueba alguna, que estaba ‘tocado’ en aquel partido de vuelta de junio de 1974 en el que el Córdoba le quito el ascenso a Segunda División al Almería.
Recordamos a Hierro porque su alineación indebida, en el verano de 1976, nos dejó también sin ascenso en aquella promoción ante el Tarrasa que se quedó en un partido y en un despacho.
A lo largo de los cerca de once años de vida que tuvo la A.D. Almería, muchos fueron los futbolistas que defendieron su portería y que dieron tardes de gloria a la afición rojiblanca, primero en el viejo estadio de la Falange en el Zapillo y después en el glorioso recinto del Franco Navarro del barrio de Torrecárdenas.
Cuando el recién creado club de Ángel Martínez empezó a dar sus pasos, allá por el verano de 1971, el primer fichaje importante que hizo de cara a su debut en categoría regional fue la del portero Pedrosa, que se convirtió en el refuerzo más caro de aquella temporada. Venía procedente de la Balompédica Linense y se convirtió en un titular indiscutible en un puesto donde competía con Zapata I.
En la temporada siguiente, 72-73, con el ascenso a categoría nacional recién conquistado, se optó porque Pedrosa siguiera en el equipo y se reforzó el puesto con un guardameta de 26 años que llegaba con una amplia trayectoria a sus espaldas después de defender los colores de Linares, Calvo Sotelo y Gerona. Se trataba de Martín Doblado, que fichó en junio de 1972, iniciando una larga etapa en el club y una relación afectiva con la ciudad que se sigue manteniendo.
En la temporada 73-74, tras la primera experiencia del club en Tercera, se pensó en dar un salto de calidad para intentar el ascenso a esa mítica categoría que para el fútbol almeriense fue siempre la Segunda División. Martín Doblado empezó la temporada con el equipo, pero antes de que arrancara el campeonato el Almería le dio el visto bueno al fichaje del portero Payno, que venía procedente del Racing de Santander. Esa misma temporada, antes de que terminara la primera vuelta, hubo otro movimiento clave en la plantilla: en diciembre del 73, viendo que el equipo estaba compitiendo a gran altura, se hizo un esfuerzo económico para apuntalar la portería con un cancerbero de gran experiencia como Aramayo, que había vestido la camiseta del Valladolid.
Tendría una aventura corta en el club. Después de la fallida promoción ante el Córdoba en la que fue culpado de la eliminación, dejó la entidad. En la temporada siguiente, con la herida del ascenso perdido en los últimos minutos, el club depositó su confianza una vez más en Martín Doblado y realizó el fichaje del portero Zabala, cedido por el Hércules. No fue una buena temporada y el equipo se libró del descenso en el último suspiro.
Para la temporada 75-76 se volvió a invertir en un portero importante y se abordó el fichaje de Hierro, que venía cedido por el Betis después de una temporada primorosa en el Linense. Fue el año de Hierro, no solo por ser uno de los pilares de una gran campaña, sino porque por culpa de su ficha perdimos la promoción ante el Tarrasa. Hierro fue además el portero que inauguró el campo Franco Navarro siendo uno de los destacados de aquella temporada, la 76-77, en la que compitió en el puesto con Martín Doblado y Reyes.
Tras conseguir el ascenso a Segunda B, categoría que acababa de crearse, el Almería trajo para la campaña 77-78 al portero Espejo, procedente del Algeciras, para cubrir la vacante de Hierro, que había sido traspasado al Rayo Vallecano. Espejo tuvo un duro competidor bajo los palos, Marco, uno de los atífices del ascenso a Segunda esa misma temporada.
Con el Almería en Segunda la portería se renovó con Villalba, fichado del Olímpico de Játiva y con César, que se incorporó con el campeonato empezado procedente del Levante. Su sobriedad fue fundamental para ascender a Primera, pasando a la historia por este motivo y por ser, junto a Cendoya, los dos últimos porteros que vistieron la camiseta de la Agrupación.