Un perro sin ojos y cachorros devorados por ratas: una denuncia por maltrato animal en Adra llega a juicio
Los hechos ocurrieron en 2019 en un cortijo en ruinas de El Trebolar, donde los rescatadores afirman que encontraron decenas de animales encadenados y famélicos

Tres de los perros encontrados en el cortijo por los rescatadores, en algunas de las imágenes que se mostrarán en el juicio.
Un perro sin ojos vagando entre las ruinas del cortijo. Una perra recién parida escondida bajo un colchón, mientras las ratas se comían a sus cachorros todavía vivos, y decenas de animales encadenados, famélicos, algunos agonizantes. Este es el escenario que, según relata Cristina Carrillo, se encontró en julio de 2019 cuando acudió al rescate de unos perros en un cortijo de El Trebolar, en Adra. Siete años después, el propietario se sentará en el banquillo, acusado por la acusación particular de 31 delitos de maltrato a animales domésticos, por los que solicita más de 30 años de prisión.
Aún hoy, Cristina no puede evitar echarse a llorar cuando relata a este periódico las escenas con las que se encontró, y reconoce que aún recibe tratamiento psicológico por el impacto que le produjeron. El próximo 25 de septiembre, ella será testigo y acusación particular contra el propietario del cortijo en el Tribunal de Instancia número 1 de Almería.
Carrillo, organizadora de eventos y congresos con domicilio en Madrid, había visto días antes en las redes sociales unas imágenes desgarradoras para ella, la de unos perros “en un estado lamentable, heridos y muertos”. De ahí a que su primera reacción fue la de “alertar al Seprona y a protectoras locales”. Sin embargo, nadie le hizo “ningún caso”, como recalca, y tomó la decisión de viajar hasta Almería. Aunque se “mueve” en el rescate de animales, Cristina no pertenece a ninguna asociación, de forma que decidió acudir a Adra solo con un amigo. Una vez en Almería, se unió a ellos el joven que había publicado en redes las fotos de los animales.
De esta forma, se presentaron en plena madrugada en el cortijo “abandonado, en ruinas, sin valla ni puerta”, y pronto comprobaron que no eran dos o tres los perros, como esperaban, sino que se encontraron a más de una veintena, la mayoría atados a las paredes “con cadenas de menos de un metro”. “Era el horror más absoluto, había perros que se estaban muriendo, con lo cual tuvimos que sacarlos de allí y llevarlos a hospitales veterinarios. Algunos se murieron en mis brazos, tal como los bajaba”, recuerda.
Aquella noche pudieron llevarse a todos los perros vivos menos “a una perrita herida" que dejaron marchar, "porque en ese momento se acercaba un coche”.
Un segundo rescate
Pero el rescate no acabó ahí, sino que dos meses más tarde una pareja de origen almeriense residente en Barcelona, a los que Cristina conoció por Facebook y contó lo sucedido, acudió para intentar rescatar también a la perra herida. Cual no fue su sorpresa cuando, al llegar al cortijo “se encontraron con que habían llevado a otra decena de perros en las mismas condiciones que los anteriores”, según Cristina. Esta pareja cogió a todos los animales y dos días después interpuso una denuncia ante la Guardia Civil, como sigue relatando Carrillo.
Tras publicar lo sucedido, Cristina entró en contacto con la abogada María Girona, conocida por participar en casos de defensa animal y quien representará a la acusación particular en el juicio de la semana que viene. Girona explica a La Voz que en su escrito de acusación reclama 12 meses de prisión por cada uno de los canes maltratados, que son 21, y 18 meses por cada uno de los diez fallecidos que afirma tener constatados. No obstante, en caso de que se imponga la pena solicitada por la acusación particular, se condenaría a una condena del triple de la pena mayor solicitada por el delito mayor, es decir que sería de cuatro años y medio.
Además, solicita inhabilitación especial para el ejercicio del sufragio pasivo por el tiempo de la condena e inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia y convivencia de animales.
Por otro lado se pide que el acusado abone a Cristina Carrillo 1.234,47 euros en concepto de gastos veterinarios y residencias, y a otra rescatadora 1.040 euros por gastos veterinarios; y a cada una de ellas otros 8.000 euros por los daños psicológicos causados por los hechos .
La abogada califica de “espeluznante” este caso y destaca el estado en que se encontraban los animales rescatados. “Había un mastín, que en condiciones normales alcanzaría los 50 kilos, que no llegaba a los diez; la mayoría estaban en similares condiciones, de forma que no podían ni levantarse”, afirma.
María Girona explica también cómo se ha podido acusar a quien consideran responsable de los hechos: “Los perros no tenían chip, no sabíamos nada de ellos, pero el dueño del cortijo denunció que le habían robado los animales, y ya supimos hacia quién dirigir nuestra actuación”, indica.
"Esperamos justicia"
La letrada espera que en este juicio, ante todo, “se haga justicia”, y se refiere no solo a la situación en que se encontraban a los animales, sino también “a los rescatistas, que han estado en shock y en tratamiento psicológico”. “¿Sabes lo que es llegar a un sitio y encontrarte un perro sin ojos vagando por ahí, o a una hembra recién parida enterrada viva con sus cachorros comidos literalmente por las ratas?”
La acusación particular que representa presentará en el juicio un dosier de más de mil folios y un gran número de fotografías que documentan el estado en que se encontraron a los animales. En la vista declararán como testigos Cristina Carrillo, la pareja de Barcelona y otras dos personas vía telemática, que aportarán informes sobre el estado de los canes.
La historia de este rescate tuvo, al menos para más de una docena de los animales, un final feliz: los supervivientes se recuperaron y fueron adoptados por familias españolas, británicas y francesas, a través de distintas protectoras con las que Cristina Carrillo se puso en contacto.