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Una persecución policial acaba destapando la grave situación de dos perros en una terraza de Berja

Encontraron a los animales extremadamente delgados, sin agua, comida ni un lugar donde protegerse del calor

Perros abandonados en Castala.

Perros abandonados en Castala.Marian López

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A veces un rescate comienza donde nadie estaba buscando. En este caso no hubo una llamada alertando de dos perros en malas condiciones ni fue la policía la que acudió a por ellos. Fue una persecución por las terrazas, en mitad de una operación policial, la que terminó poniendo a dos podencos en el camino de los agentes. Y probablemente también la que les dio una segunda oportunidad.

Todo ocurrió durante el mes de julio. La Policía Nacional desarrollaba una actuación en unas viviendas cuando varias personas trataron de escapar saltando de una terraza a otra. Los agentes emprendieron la persecución y, al acceder uno de ellos a una de las terrazas para continuar tras los huidos, se encontró con una escena que nada tenía que ver con el motivo que les había llevado hasta allí.

Dos podencos extremadamente delgados permanecían allí, sin agua ni comida y a la intemperie, sin un lugar adecuado en el que protegerse de las elevadas temperaturas del verano. El estado de los animales llamó inmediatamente la atención de los agentes y la Policía Nacional solicitó la colaboración de la Policía Local de Berja, que inició las actuaciones para comprobar su situación y poder retirarlos.

Perros desnutridos encontrados en una terraza.

Perros desnutridos encontrados en una terraza.Marian López

Antes de hacerlo, sin embargo, era necesario determinar mediante una valoración profesional cuál era realmente su estado. Los perros fueron examinados por veterinarios y el resultado confirmó las sospechas iniciales. Presentaban desnutrición y un importante deterioro físico; la hembra sufría además una infección en las mamas y también se detectaron parásitos como pulgas y garrapatas y problemas como una otitis. El informe veterinario respaldó así la retirada de ambos.

La imagen de aquellos dos podencos a día de hoy poco tiene que ver con la que encontraron los agentes. Ambos permanecen actualmente atendidos en una protectora, han recuperado peso y se encuentran en unas condiciones completamente diferentes a las de aquella terraza en la que fueron descubiertos de manera prácticamente accidental.

Un verano especialmente complicado

Su historia, sin embargo, es solo uno de los casos que han pasado durante los últimos meses por las manos de agentes, asociaciones y voluntarios. La propia Policía Local reconoce que el verano ha sido especialmente complicado por el número de perros abandonados.

Otro ejemplo apareció en Castala. Los vecinos alertaron de la presencia de dos cachorros de apenas dos o tres meses que llevaban varios días en la zona. Una patrulla se desplazó hasta allí y comprobó con el lector del que disponen los agentes que ninguno tenía microchip, por lo que no era posible localizar directamente a un propietario.

Tampoco fue posible encontrarles de inmediato un lugar. Con las asociaciones y casas de acogida saturadas, se puso en marcha una solución provisional que se prolongó durante alrededor de dos semanas. Agentes de la Policía Local subían cada día a Castala para dejarles comida y agua, mientras trataban de encontrar una salida para los pequeños.

Los cachorros pasaban buena parte del día refugiándose debajo de los coches. También acudía hasta allí Angélica Iglesias, vicepresidenta de la asociación que colaboró en el rescate, para alimentarlos y desparasitarlos mientras aparecía una alternativa definitiva.

Finalmente y, tras un tiempo, apareció una solución. Los pequeños pudieron abandonar la calle y comenzar una nueva etapa lejos de Castala.

Uno de los perros de Castala junto a su nueva dueña.

Uno de los perros de Castala junto a su nueva dueña.Marian López

"Esto es una cadena humana", resume la agente Marian López. Una cadena en la que entran Policía Local, vecinos, asociaciones, casas de acogida, Ayuntamiento y veterinarios como Miguel Cabrera y Cristina Cancho, que colaboran habitualmente con este tipo de actuaciones en el municipio.

El esfuerzo económico tampoco es menor. Según explica la agente, la asociación ha destinado este año alrededor de 19.000 euros a desparasitaciones, vacunas, rescates, tratamientos y operaciones veterinarias, unos gastos para los que se organizan iniciativas destinadas a recaudar fondos, como la marcha canina celebrada antes del verano.

Imagen de una marcha canina celebrada en Berja.

Imagen de una marcha canina celebrada en Berja.Marian López

Y al final, las imágenes y los hechos cuentan mejor que cualquier cifra el resultado de todo ese esfuerzo. Los dos podencos que pasaron julio en aquella terraza hoy han recuperado peso y cuidados, mientras que los cachorros que se refugiaban bajo los coches en Castala también han dejado atrás la calle. Cuatro perros con historias diferentes pero con algo en común: todos encontraron una segunda oportunidad cuando más la necesitaban.

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