La Voz de Almeria

Sucesos

Papeleras reventadas por petardos y coches con lunas rotas: el precio de los excesos de fin de año

Los vecinos reclaman seguridad ante la quema de papeleras y vehículos vandalizados

Los coches aparcados en Antonio Vico aparecían vandalizados al amanecer.

Los coches aparcados en Antonio Vico aparecían vandalizados al amanecer.La Voz

Víctor Navarro
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La Nochevieja suele llegar envuelta en los rituales de siempre: celebración, brindis, uvas y pirotecnia para despedir el año y dar la bienvenida al siguiente. Una noche marcada por la alegría compartida y el ambiente festivo. Sin embargo, cuando la fiesta se desborda y pierde el control, las consecuencias no tardan en aparecer, convirtiendo lo que debería ser una celebración colectiva en una fuente de molestias y daños para quienes conviven en el entorno.

Las imágenes difundidas en redes sociales desde el barrio de El Santo reflejan una realidad que dista mucho del espíritu festivo. Viendo las fotografías difundidas por el AVV. El Cerro de San Cristóbal en su cuenta de Instagram, da la sensación de que en algún momento de la noche, la fiesta parece haberse salido de madre, derivando en actos vandálicos que dejaron huella en el barrio.

En la calle Antonio Vico, varios vehículos amanecieron con las lunas rotas, mientras que restos de botellón, pirotecnia y basura se acumulaban en la vía pública. De estos dieron cuenta los servicios municipales de limpieza con su actuación a primera hora para retirar los desechos, labor que la Asociación de Vecinos del Cerro de San Cristóbal agradeció públicamente por su pronta intervención.

Preparada para estallar

Más allá de los residuos, lo que ha generado mayor indignación es el uso de las papeleras como lanzaderas improvisadas para petardos o como braseros para combatir el frío. Varias de ellas aparecieron calcinadas y otras prácticamente desintegradas tras la explosión de artefactos pirotécnicos en su interior.

Una de las papeleras urbanas utilizadas como un brasero.

Una de las papeleras urbanas utilizadas como un brasero.La Voz

Una escena que, además del riesgo evidente, contrasta con el esfuerzo económico realizado por la administración local: solo en 2023, el Ayuntamiento de Almería destinó cerca de 40.000 euros a la instalación y reposición de bancos y papeleras urbanas.

Según relatan los residentes, los petardos introducidos en estos elementos urbanos tenían la suficiente potencia como para hacerlos volar. Algunos vecinos grabaron vídeos en la mañana del 1 de enero en los que aún se observaban papeleras humeantes, así como escenas de personas calentándose alrededor de papeleras incendiadas como si fuera un brasero improvisado, imágenes que han circulado ampliamente y han provocado un profundo malestar entre los vecinos de El Santo.

"Una barbaridad, así no avanzamos"

Desde la Asociación de Vecinos del Cerro de San Cristóbal han expresado su indignación por lo ocurrido durante Nochevieja. “Cada año es peor. Lo de Nochebuena y Nochevieja es una locura”, lamentan. Aseguran que ver las imágenes no refleja la dureza de vivirlo en primera persona y advierten de que la sensación de inseguridad está empujando a algunos vecinos a marcharse. “El barrio va a peor”, señalan, reclamando un refuerzo de la seguridad en la zona.

Una de las papeleras donde detonaron petardos.

Una de las papeleras donde detonaron petardos.La Voz

Los vecinos recuerdan que el entorno se encuentra en pleno proceso de renovación para consolidarse como un atractivo turístico de la ciudad. Sin embargo, denuncian que el comportamiento incívico de unos pocos está dificultando la convivencia y el desarrollo del barrio y exigen una medida desde la Administración Local para poner fin o al menos tener bajo control los desmanes de algunos pocos. “Todo esto daña la imagen del entorno. Una barbaridad y así no avanzamos”, concluyen, reclamando medidas que eviten que cada celebración termine dejando cicatrices visibles en las calles.

Polémica en las redes: "Son fiestas"

La polémica no se ha quedado únicamente en las calles. La cuenta oficial de Instagram del Cerro de San Cristóbal, donde se compartieron algunas de las imágenes de los destrozos, ha servido también como termómetro del debate social generado tras la Nochevieja. Las publicaciones provocaron algunas reacciones que reflejan dos formas muy distintas de entender la convivencia y el espacio público.

Entre las respuestas, algunos usuarios minimizaron lo ocurrido, justificando los actos con frases como “pasa en todos lados” o apelando al carácter festivo de estas fechas. Otros fueron más allá y criticaron abiertamente a los vecinos por grabar y difundir los destrozos, cuestionando la denuncia pública de lo sucedido en lugar de condenar los daños.

Un discurso que ha generado aún más malestar entre quienes residen en el barrio y que consideran que normalizar este tipo de comportamientos contribuye a perpetuar el problema. Para ellos, no se trata de criminalizar una noche de celebración, sino de poner límites claros entre la fiesta y el vandalismo, entre el disfrute legítimo y el deterioro de un entorno que es hogar para cientos de personas.

Si no tienes 18 no puedes tirar estos petardos

La primera línea de defensa contra los accidentes de pirotecnia pasa por respetar la edad mínima de cada usuario. Según el 112 Andalucía, los menores de 12 años no pueden manipular ningún tipo de cohete o petardo, salvo los pistones de percusión para juguetes.

Entre los 12 y 15 años solo se permite el uso de artículos de clase 1, como bombitas, bengalas de palillo o voladores; a partir de los 16 años se autorizan los de clase 2, incluyendo ruedas, tracas o bengalas más potentes.

Mientras que los mayores de 18 pueden acceder a toda la categoría 3, destinada a cohetes y artificios de mayor potencia. En todos los casos, la supervisión de un adulto es imprescindible para minimizar riesgos y asegurar un uso responsable.

Pero la edad es solo el primer paso. El 112 recuerda que la prevención exige sentido común y precaución: los artículos pirotécnicos deben encenderse siempre en espacios abiertos, alejados de viviendas, personas, mobiliario urbano y especialmente de papeleras, que nunca deben convertirse en improvisados receptáculos de fuego.

Introducir petardos en estos contenedores multiplica el riesgo de explosiones, incendios y daños materiales, y pone en peligro a vecinos y transeúntes. Además, el servicio recomienda leer siempre las instrucciones, utilizar mechas largas de seguridad y mantener despejada la zona antes y después del encendido, recordando que la prudencia es el mejor aliado para que la celebración no termine en tragedia.

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