La Voz de Almeria

Sucesos

Bombas en la finca: alertan de la caída de proyectiles militares en un cortijo

Un incendio, denuncias, y munición de guerra en su propiedad, así es la vida en el Cortijo de Los Olmedos

Una de las piezas de artillería que cayeron dentro de la finca.

Una de las piezas de artillería que cayeron dentro de la finca.La Voz

Víctor Navarro
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Tener vecinos nunca ha sido fácil: los hay ruidosos, los que no recogen las cacas del perro y los que se quejan por todo. Pero ninguno supera al que, de vez en cuando, te lanza un misil militar al jardín. Parece un chiste exagerado, pero a veces la realidad supera a la ficción, y en menor o mayor medida esta es una realidad ocasional que se les presentan a los propietarios de El Cortijo de Los Olmedos de Pechina cuando, el campo de tiro de la base militar de Viator, es elegida para hacer maniobras.

En conocido Barranco del Infierno, pasando el bello oasis de los Baños de Sierra Alhamilla, existe un coto privado de caza, con varias viviendas rurales que dominan las montañas. Un paraje ideal para escaparse con la familia los fines de semana, o al menos así lo entendían sus propietarios, hasta que, el pasado 28 de febrero, un proyectil militar caía dentro de su finca, desencadenando un incendio que necesitó de la intervención de la Guardia Civil para desalojar a las familias que se encontraban en el cortijo.

Un zumbido silbante

El suceso no solo motivó una denuncia colectiva de cinco personas en el cuartel de la Guardia Civil de Huércal de Almería —presentada en marzo—, sino que además dejó la zona salpicada de metralla y restos metálicos. “Esto parece Ucrania”, afirma uno de los denunciantes a LA VOZ, señalando que no es la primera vez que los ‘pepinos’ lanzados, presuntamente desde el campo de maniobras de la base militar rebasan el perímetro de seguridad, que en teoría supera el kilómetro.

Mientras señala a este medio el lugar exacto donde impactaron restos de munición de calibre 105 y 155, uno de los afectados rememora el momento en que más cerca sintió el peligro: “Estaba pintando la fachada y, de repente, oigo un zumbido silbante, ‘pffff’... y, cuando me quise dar cuenta, un impacto retumbó en la cresta, a pocos metros de la casa”.

Comparación del pie del propietario del coto con uno de los proyectiles.

Comparación del pie del propietario del coto con uno de los proyectiles.LA VOZ

Los vecinos del cortijo de Los Olmedos puntualizan que no responsabilizan a los efectivos de la Legión de Almería: “Esto suele ocurrir cuando vienen otras unidades a realizar maniobras aquí”, señalan.

Añaden que los restos de proyectiles permanecieron más de un mes abandonados en la finca, sin que ninguna autoridad los retirara. No fue hasta hace dos semanas cuando un juez togado militar ordenó la limpieza de la munición de artillería esparcida en la zona.

Retirada de la metralla

Desde la base de Álvarez de Sotomayor subrayan que el incidente se encuentra actualmente bajo investigación judicial, lo que implica que cualquier actuación debe estar previamente autorizada por el juez togado militar. Fue precisamente este quien ordenó el reconocimiento del terreno una vez se tuvo constancia del hallazgo de restos de material militar. Al confirmado que se trataba de restos inertes —sin riesgo de explosión—, se procedió a su retirada, sin necesidad de acudir al servicio de los especialistas artificieros.

Desde el acuartelamiento se insiste en que el campo de maniobras cuenta con un perímetro de seguridad de aproximadamente dos kilómetros desde la zona de impacto, una franja en la que, en teoría, no debería haber edificaciones ni presencia civil. Sin embargo, reconocen que variables como el viento, las condiciones del terreno, fallos técnicos en la fabricación de los proyectiles o incluso posibles rebotes tras el impacto, al no alcanzar el objetivo de forma directa, pueden desviar los proyectiles fuera de sus coordenadas previstas.

El campo de maniobras de la base Álvarez de Sotomayor está bajo la administración del Ministerio de Defensa y se utiliza por turnos entre distintas unidades de las Fuerzas Armadas españolas.

No obstante, tiene unas fechas concretas de uso, que va del 1 de junio a mediados de octubre, está completamente prohibido el uso de munición de alto calibre, explosiva o trazadora, como medida de seguridad adicional.

La familia de el Cortijo Los Olmedos continúa haciendo uso de su finca, aunque con cierta inquietud. Confían en que situaciones como la vivida no se repitan, tanto por su propia seguridad como por el impacto medioambiental que pueden provocar este tipo de incidentes.

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