¡Adiós, campeón!
¡Adiós, campeón!
No lo han querido los andaluces. Javier Arenas necesitaría un milagro para salvar su carrera política, y no parece que lo sucedido en Extremadura entre Izquierda Unida y el Partido Popular se pueda repetir por las tierras de María Santísima. El PP ha ganado las elecciones en Andalucía, pero era consciente el personal político popular de que Javier necesitaba mayoría absoluta para poder gobernar la Junta de Sevilla. Y no sólo no la ha conseguido, sino que se ha quedado a cinco escaños de ella. Un abismo que no se esperaba ni siquiera el propio candidato. El fracaso ha sido tan total, tan aplastante para la formación conservadora, y especialmente para su candidato, que se impone una refundación en el PP andaluz. Hace unos días comentábamos aquí que el señor Arenas se tendría que exiliar a otra comunidad de no conseguir unos resultados que respaldaran su política personal. No los ha conseguido. Dicen que ha puesto su cargo a disposición de su partido, es lo menos que se espera en política, pero debe dar un paso más allá, deber ponerse a trabajar para buscar un nuevo candidato y una nueva dirección para el partido conservador andaluz. Y hacerlo cuanto antes. Enrocarse en el cargo de presidente andaluz sólo va a ser un perjuicio para el futuro del propio partido. El adiós no se debe quedar sólo en el candidato, el que ha sido su equipo directivo durante los últimos veinte años debe también hacer mutis por el foro. Era la cuarta ocasión en que Javier Arenas intentaba el asalto al poder andaluz, no parece de lógica política que se le ofrezca una quinta. Es el momento de que el campeón diga adiós.