La publicidad
La publicidad
LLa publicidad, como conjunto de medios empleados para divulgar la noción de las cosas o de los hechos, ha llegado a ocupar, en los últimos tiempos, un lugar preponderante en nuestro entorno.
Para el Diccionario, publicidad viene a ser, principalmente, el conjunto de medios que se emplean para divulgar o extender la noticia de las cosas o de los hechos, o también divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles consumidores, quizás este segundo concepto más restringido ya que se habla de “consumidores”. Hay significaciones más amplias y, hoy día, puede decirse que cualquier actividad individual o colectiva utiliza medios publicitarios para sus propios fines. La utilizan los profesionales para ofrecer sus servicios; los grupos políticos para difundir sus programas, e incluso los órganos de gobierno utilizan la llamada “propaganda institucional”. La publicidad comercial es ciencia y arte, y utiliza medios basados en el estudio de la psicología individual y colectiva, ya que se trata de mover voluntades ajenas en una determinada dirección, se impone el conocimiento de los procesos volitivos, al objeto de provocar en el individuo la reacción perseguida, es decir, que compre determinados productos, abra cuentas, suscriba planes, contrate viajes, o vote determinadas candidaturas.
La publicidad ha resultado ser un producto de la sociedad de consumo y resulta importante que nos planteemos hasta qué punto hay derecho a someter al individuo a su constante bombardeo. Y si la enfocamos desde el punto de vista de la publicidad comercial en televisión pensamos que es grave desaprovechar medios que debieran estar al servicio de la cultura y del desarrollo personal.
En algún sitio he leído que la publicidad no es un monstruo que nos acecha constantemente para sorprender nuestro buena fe, sino que cumple una misión social y ejerce una indudable influencia en la trayectoria de la sociedad humana hacia el progreso. Quizás la idea sea significativa para una Filosofía o Teoría de la publicidad, pero la realidad es bien distinta. El individuo soporta la publicidad como una pesada losa sobre sus espaldas y se encuentra incapacitado para pensar, discernir o juzgar; solo se le proponen operaciones comerciales, compras, ofertas, rebajas y oportunidades. Cabría plantearse seriamente si los medios de difusión están proporcionando al individuo ocasiones para su desarrollo personal o, por el contrario, lo están embruteciendo. Porque es necesario que al ciudadano se le sometan cuestiones útiles para su formación y esto no se está produciendo. De cualquier forma que se mire, la publicidad es un medio de difusión, que se produce en la sociedad de consumo, digno de ser estudiado en sí y en sus factores de influencia sociales.