La Voz de Almeria

Política

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Al margen de las justificaciones económicas que marcan un calendario de restricciones anti-quiebra y de reformas fiscales de emergencia, que quizás alcancen a corregir los déficit que vacían las arcas públicas. Fuera digo de este análisis y lejos de la discusión sobre la oportunidad y necesidad de medidas, obligatorias ante las señales de alerta roja, en los indicadores básicos de un sistema. Es la hora de una nueva lectura y de comprometer nuestra conciencia de pueblo para aceptar lo inevitable; que se vivimos un tiempo de sacrificio y que acabada la diversión toca recoger la mugre, de una fiesta en la que todos participamos aunque no estuviéramos invitados.


La evidencia de este nuevo escenario y su tramoya trágica, no logra quebrar otra verdad no menos contundente; que los limites del poder nacidos de procesos democráticos al uso, no quieren ni piensan en tocar la alargada sombra de esos nuevos gobernantes sin urnas y sin rostro, pero sobre los que recae gran parte de la responsabilidad y autoría de esta marea negra de miserias y frustraciones.


Esta incapacidad de ejercicio de autoridad sobre algunos de los protagonistas cruciales de una crisis, devalúa la concepción del poder como garante de la pervivencia de las estructuras que propician derechos y bienestar, lo embrutece hasta el paroxismo o el ridículo cumplido; de ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Arrincona el progreso de su legitimidad y contamina la visión social del sentido de gobernar, al percibir esta facultad en sus vertientes coercitivas o represivas, como las únicas propuestas que los gobiernos ofrecen con solvencia.


Así que estos nuevos ajustes de cuentas, los que le precedieron y los que están por venir, empiezan a sentirse como algo más que una maniobra para la racionalizar los presupuestos públicos o atajar el dispendio y la ineficacia en administración en la gestión de recursos, que trata como propios pero no dejan de tener origen ajeno.


No han aparecido indicios suficientes que creen confianza en la correcta redistribución de las cargas, así que el peso de las mismas puede abrumar a la sociedad, si termina comprobando que estos amargos yunques sólo cuelgan del cuello de unos y otros siguen erguidos, gozando de la soberbia que alimenta la impunidad. Para que el término contable: ajuste de cuentas, no derive a su acepción rencorosa y vengativa. Convendría iniciar una supresión progresiva de los privilegios como los que gozan congresistas y senadores, deshacer las administraciones que son prescindibles y que generan costes de representatividad política innecesaria, revisar en profundidad el sector financiero para curarlo de la viciosa enfermedad especulativa, que genera espejismos de riqueza social y concluye en burbujas estallando, pero llenas de metralla. Racionalizar los métodos productivos laborales, también en el seno de la Administración, es urgente, como lo es la convicción de que estado de bienestar no puede ser devaluado y reconocido como inviable, pues ha adquirido naturaleza de derecho articulador, al que debemos de proteger con las mismas armas que la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político.

tracking