Tirios o troyanos
Tirios o troyanos
Todos los profesores de redacción periodística han desgranado en alguna ocasión el apasionante universo de la pirámide invertida y las cinco dobleuves, que aunque parezca el título de una nueva entrega de los libros de Harry Potter, no es más que la estructura básica de cualquier texto periodístico. Es decir, las iniciales en inglés de las cinco preguntas que debe responder una noticia: dónde, cuándo, cómo, quién y por qué (where, when, what, who y why). Si me disculpan este abuelocebolletismo informativo, compartiré con ustedes mi sorpresa al ver que en todo el trasiego informativo que rodea estas semanas al PSOE, tanto a nivel nacional como incluso a nivel local, parece primar mucho más el quién que el qué. Se habrán dado cuenta de que se habla mucho, quizás demasiado, de quién o quiénes van a hacerse con las riendas del partido en Ferraz o hasta en la sede almeriense, pero no se habla nada, o quizás absolutamente nada, de los planes de futuro del partido una vez aclarado el dilema de quién saldrá finalmente en la foto. Ello vendría a demostrar la inexactitud del discurso de la pretendida vocación de servicio público de los partidos políticos, cosa que parece poco conveniente en estos tiempos de endebles convicciones y escasos asentamientos ideológicos. Supongo que serán muchos los militantes y simpatizantes que estos días quieran mirar hacia otro lado para evitarse el bochorno de sentirse parte de esta revolera de nombres que vampiriza tiempos y espacios informativos, en lugar de ver si el partido tiene aportaciones relevantes para el conjunto de la sociedad española, como su postura en el debate acerca de un replanteamiento del modelo autonómico, la actitud ante los recortes del Gobierno o la actuación judicial en casos sensibles para instituciones como la propia Corona. Pero cuanto más tiempo se dedique a ver si serán finalmente los tirios o los troyanos los que gobernarán el buque, más sensación de desaparición en combate tendrá un partido cuya aportación es necesaria en un modelo claramente bipartidista.