Consuelo García, la superviviente que ha inspirado 'Ruega por nosotras': "El Patronato ha sido la violación más grande del franquismo contra las mujeres"
La escritora volvió a España con 56 años, 150 euros y una misión: contar al mundo lo que miles de jóvenes españolas sufrieron durante su estancia en los centros de la institución, cárceles encubiertas del régimen

Consuelo García del Cid (Barcelona, 1958) en una imagen reciente.
Consuelo García del Cid (Barcelona, 1958) despertó una mañana de 1975 en el convento de Adoratrices de Padre Damián de Madrid, uno de los centros adscritos al Patronato de Protección a la Mujer, sin saber cómo había llegado allí. Su familia cedió su tutela a la institución franquista, encargada de recluir y reeducar a las jóvenes "descarriadas" de la época bajo un régimen punitivo y carcelario. Cualquier disidencia moral, sexual o política era motivo de ingreso. Privada de libertad y de dignidad para pensar por ella misma, la escritora y periodista intentó suicidarse. Tenía 16 años.
"Estaba allí por ideas. Me manifestaba contra la dictadura (fue, por ejemplo, a la protesta histórica tras la ejecución del joven Salvador Puig Antich mediante garrote vil en 1974), no obedecía en mi casa y era muy mala estudiante. Salí totalmente destruida por dentro, sin ningún tipo de metas e ilusiones", reconoce la escritora y periodista a LA VOZ durante una entrevista telefónica. García del Cid sobrevivió a la pesadilla. Se marchó con 17 años y le prometió a sus compañeras que acabaría contándolo.
A los 56 años, con 150 euros en la cartera y una maleta volvió a España. Inició entonces una "misión": la de hacer llegar al mundo todo lo que había ocurrido bajo los barrotes de esos centros "inhumanos y crueles". García del Cid fue la primera en reunir testimonios de lo ocurrido en esas prisiones encubiertas en un libro titulado Ruega por nosotras (Algon, 2015) , del que ahora se ha publicado una reedición.
Ese valioso ejercicio de memoria ha inspirado la nueva película de Daniel Monzón, que se estrena este viernes en cines, donde se cuenta la historia silenciada de las supervivientes de esta institución que operó de 1941 hasta entrada la democracia en 1985. La Voz habla con ella en una entrevista donde sitúa en la calle Obispó Orberá la única sede del Patronato en Almería capital.
Este viernes se estrena Ruega por nosotras, película inspirada en su historia y donde se muestra los horrores ocurridos en los reformatorios y centros del Patronato de Protección a la Mujer.
He firmado confidencialidad. Así que no puedo contar nada de momento. Todo el mundo me relaciona con ella porque lleva el mismo título que mi libro y el personaje principal hace de mí. Eso es todo lo que puedo decirte. No la he visto y no sé si la voy a ver siquiera porque no estoy preparada. No me apetece verme en el cine en ese estado.
¿Me puede explicar qué fue el Patronato de Protección a la Mujer? Habrá muchos lectores que no sabrán nada de la institución.
Es una Gestapo a la española contra las mujeres que funcionó con absoluta impunidad hasta 1985, en plena democracia. Se dedicaba a cazar menores, encerrarlas e imponerles un sistema de adoctrinamiento en manos de órdenes religiosas. Su origen está datado en 1902 y se reforma (y finalmente se disuelve) durante la Segunda República. Vuelve a ponerse en marcha durante el Franquismo, en 1941. Entonces se convierte en un coladero: cualquier mujeres que se saliera de la norma podía terminar en uno de los reformatorios del Patronato, dependiente a su vez del Ministerio de Justicia.
Usted misma estuvo ingresada y vivió aquella pesadilla.
Estuve año y pico. El pico no sabría decirte con exactitud cuánto duró. Estuve un año en Adoratrices de Padre Damián de Madrid. Luego me pasé un tiempo en Adoratrices de Ávila castigada. Hice una huelga de hambre y me quedé en 35 kilos. Me devolvieron a Madrid y me escapé. Finalmente, me trasladaron al Buen Pastor en Barcelona.
¿Cómo recuerda esta experiencia, de película de terror?
No se trata de una experiencia. Esto es algo que te marca la vida para siempre. Estábamos peor que en cárceles, pero mucho peor. Nos tenían todo el día trabajando gratis, fregando, rezando. Gracias al dinero generado por ese trabajo en talleres ahora tienen un imperio inmobiliario enorme. Dicen que nos estaban enseñando. No nos enseñan nada. Sólo teníamos tres horas de clase, de seis a nueve. En ningún colegio te tienen trabajando, fregando y rezando menos tres horas de clase. La formación académica no les interesaba.
Hablamos de vivir bajo un régimen carcelario sin haber cometido ningún delito. Eran castigadas a hacer trabajos forzados; privadas muchas veces de alimento, de compañía y de los hijos. ¿Su mayor delito era no ser mujeres dóciles además de pobres o sin recursos, no?
Sí. Su delito era que las violara el padre. Encerraban a la víctima y el agresor las venía a ver a los reformatorios del Patronato. Su delito era manifestarse contra la dictadura, luchar contra lo establecido, fumar, no ser virgen. Unos disparates impresionantes... Esto hoy día sería ridículo. Lo más grave es que se prolongó hasta 1985. Mientras España tenía tanta prisa por sacar mujeres desnudas en el cine, el porno, los bingos, las salas de juego. Había miles de chicas encerradas en reformatorios por motivos que no se sostenían.
¿Cómo se sobrevive a una vivencia tan traumática?
Era sobrevivir o matarte. No es que decidiera sobrevivir. Yo intenté suicidarme. No era tan fácil quitarte la vida en un sitio así. Yo salí de allí con 17 años casi 18 con mis mismas ideas. Estaba allí por ideas. Me manifestaba contra la dictadura, no obedecía en mi casa y era muy mala estudiante. Salí totalmente destruida por dentro, sin ningún tipo de metas e ilusiones. Me las tuve que crear yo misma. Me casé inmediatamente como la mayoría y terminamos en manos de maltratadores. Llevábamos un cartel escrito en la frente que decía: “Soy vulnerable, hazme conmigo lo que te de la gana. Vengo maltratada en nombre de dios”.
Se os eliminaba como mujeres, como madres, como personas que desean otros cuerpos y tienen conciencia propia. Ante ese borrado, ¿qué piden ahora? Entiendo que el perdón no entra dentro de sus planes…
La Conferencia Española de Religiosos (CONFER) nos pidió perdón el 9 de junio de 2025. No aceptamos ese perdón. Llevamos a cabo una protesta de 15 minutos de manera ininterrumpida gritando "verdad, justicia y reparación". El Gobierno está llevando a cabo ahora una comisión de investigación que se va prolongar hasta 2027. A partir de ahí ya se verá. Llevo 15 años de mi vida luchando por esto. Saqué el Patronato a la luz sola, fuera de España, desde Austria. Al principio nadie me hizo caso...
Imagino que en 15 años se ha encontrado con muchas puertas cerradas y gente que ha contribuido al silencio de este "agujero negro" de la dictadura.
El primer libro que publiqué en 2012, Las desterradas hijas de Eva, tuvo un cierto impacto en su momento. Luego hubo un vacío informativo importante. Yo abrí páginas en redes sociales, buscaba testimonios y los conseguí. Escribí cuatro libros más. El segundo, Ruega por nosotras, es una investigación muy profunda sobre el Patronato de Protección a la Mujer. Mi testimonio personal está en La niña del rincón. A mí me llegó a citar una persona completamente desconocida en un descampado y me entregó un pendrive. Gracias a ese pendrive con información pude publicar Las insurrectas del Patronato de Protección a la Mujer. Pude demostrar documentalmente muchas cosas como que se llevaban a las lesbianas a los psiquiátricos sencillamente por ser lesbianas y barbaridades mayores.
Todo este trabajo en 15 años lo he hecho completamente sola, sin ayudas, sin subvenciones. Volví a España con 56 años, una maleta y 150 euros. No tenía ni techo. Me lo jugué todo por esto. Tenía que cumplir la promesa que les hice a mis compañeras cuando me marché del reformatorio de Adoratrices de Madrid: que lo contaría. Después se convirtió en una misión. Esta es la misión de mi vida y no voy a parar. El Patronato ha sido la violación más grande que hizo el franquismo contra las mujeres.
Hablamos de vejaciones, insultos, castigos, explotación laboral. ¿Allí se viviría como una guerra interna, no?
Dentro de los reformatorios estaban las dos Españas, es decir, la mitad de las internas eran pelotas, chivatas, y la otra mitad eran las consideradas, como yo, las rebeldes bolcheviques irrecuperables. Entonces no te podías fiar de todo el mundo. Tampoco de tus compañeras. No de todas. Ahora están saliendo negacionistas diciendo que estamos exagerando. La Iglesia nos ha perdido perdón. ¿Crees que si no hubiera pasado nada la Iglesia hubiera perdido perdón públicamente? Aquí nadie está exagerando nada. Los documentos hablan por sí solos. Lo hemos demostrado.
¿Cómo acababa una mujer allí ingresada?
En mi caso, fue mi familia quién me ingresó (las podían ingresar los padres o si alguien las denunciaba por un comportamiento inadecuado; así la tutela recaía en el Patronato). Hay una figura clave: las celadoras o guardianas de la moral. Estas señoras habían aprobado unas oposiciones convocadas por el Ministerio de Justicia para el Patronato con dos requisitos: ser afín al régimen franquista y tener una moral intachable. Así se convertían en funcionarias. Se paseaban por las conocidas "zonas de conflicto": las calles, los centros de las ciudades, bares, piscinas, playas, cines. En cuanto veían a alguna chica con minifalda dándose un beso en un cine llamaban a la policía. Se las detenía, se las esposaba y no se le leían sus derechos. Se las llevaba al COC, Centro de Observación y Clasificación. Era como la comisaría encubierta. El Patronato actuó como un sistema penitenciario oculto para menores. En este CEOC se le hacía un examen ginecológico: la que era virgen constaba como completa y la que no lo era se la clasificaba como incompleta. Estaban allí una semana y dependiendo de si eran vírgenes y de su comportamiento, se les llevaba a un reformatorio más o menos severo. Había centros de preservación y centros de reeducación. Adoratrices se le consideraba de preservación y te aseguro que era el infierno. El Buen Pastor era considerado de reeducación (peor), pero estuve mejor.