La Voz de Almeria

Historias de Almería

La lady inglesa que se llamó Almería

Lady Almería Carpenter fue una cortesana, cuñada del rey Jorge III y amante del noble inglés Guillermo Enrique de Gloucester; su nombre brotó de una de las largas singladuras comerciales de su progenitor

Imagen grabada en cobre de Lady Almería Carpenter, que salió publicada en la revista London Magazine en 1791, en una serie titulada Bellezas de la Corte.

Imagen grabada en cobre de Lady Almería Carpenter, que salió publicada en la revista London Magazine en 1791, en una serie titulada Bellezas de la Corte.

Manuel León
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El hacendado inglés George Carpenter se enroló en un navío a mediados del siglo XVIII rumbo a Gibraltar. Ya era una posesión británica consolidada y el noble británico, hijo del barón de Cárpenter, llegó al sur de la península en viaje de prospección comercial para intentar abrir nuevas vías de negocio para la familia con el contrabando de licores, tabacos y cacao. No se quedó solo en Gibraltar esa embarcación, sino que merodeó por la costa gaditana y malagueña hasta llegar a la rada de Almería, donde ancló por unas horas para abastecerse. Quizá fueron en esos instantes, desde la cubierta, mirando las casas encaladas en lontananza, cuando George guardó para siempre en su memoria el nombre de Almería.

Era entonces la antigua ciudad musulmana un enjambre amurallado aún de viviendas sencillas donde moraban apenas 14.000 habitantes, según Floridablanca; un caserío poblado por jornaleros, labradores y nobles festoneado de iglesias y capillas que que empezaba a desbordar las murallas medievales. No parece que el barco se entretuviera demasiado tiempo en aquella playa sureña alumbrada hasta la extenuación por un sol más africano que europeo, lo cierto es que por alguna extraña razón, ese caballero inglés decidió al regresar a su hacienda poner el nombre de Almería a la hija que nació muy poco tiempo después y que con los años se convirtió en una de las damas más populares y majestuosas de la corte británica: Lady Almería Carpenter.

La historia la conocí de boca de la instruida María Cassinello y ella, a su vez, de su marido Fernando Roda, descendiente de aquella intrépida familia de los Spencer y Roda dedicados al comercio de ultramarinos y coloniales. El fundador de esa saga de industriales fue el ingles Joseph Spencer Feton, oriundo de Leicester, quien, después de terminar sus estudios de medicina, decidió vender su patrimonio para dedicarse a recorrer mundo a principios del siglo XIX. Spencer llegó a Almería también vía Gibraltar interesado por los negocios mineros del plomo y aquí se quedó para siempre emparentando con los Roda abderitanos. Ese Joseph Spencer oyó hablar en su juventud inglesa de aquella legendaria Lady Almería y le sorprendió que la ciudad en la que había emprendido su nueva vida se llamase igual que aquella distinguida dama conocida por todos en la lejana Inglaterra. Joseph transmitió ese recuerdo patronímico a sus hijos y así fue pasando de generación en generación por la familia hasta llegar a oídos de María Cassinello, quien lo solía transmitir, a quien quisiera escuchar, en aquellas largas chácharas que mantenía en su saloncito de Navarro Rodrigo sobre anécdotas de los anales de Almería.

La vida de Lady Almería Carpenter está bien documentada en el Diccionario de Oxford y no consta que viajara hasta la ciudad que le cedió el patronímico.

Su padre murió muy joven, con apenas 38 años, poco después de haber recibido el títulos de conde de Tyrconnell, que pertenecía a la nobleza irlandesa, a pesar de ser él un inglés de pies a cabeza. Era común en la época que la corona otorgara títulos irlandeses a políticos británicos, a menudo como reconocimiento o recompensa. La madre de Almería era Frances Clifton, también descendiente de una familia aristocrática.

Lady Almería Carpenter nació en 1752 y quedó huérfana del padre que le había impuesto el nombre cuando tenía solo 9 años. Fue toda sus vida una cortesana y reconocida amante de Guillermo Enrique de Gloucester, duque de Gloucester y Edimburgo y hermano del rey Jorge III.

No se sabe mucho de la biografía de Almería hasta que fue nombrada dama de compañía de María Walpole, esposa del príncipe Guillermo de Gloucester. Con los años se convirtió en su concubina oficial, desde que a principios de la década de 1780 viajó junto al matrimonio a ciudades de Italia.

Guillermos de Gloucester fue el quinto de los nueve hijos de Federico Luis de Hannover, príncipe de Gales, y de Augusta de sajonia. Fue ordenado duque de Gloucester y de Edimburgo por su hermano mayor, el rey Jorge III y pocó después comenzó su carrera militar. Murió en Gloucester House, en Londres, en 1805, con 61 años. Tuvo tres hijos legítimos: Sofía Matilde, Carolina María y Guillermo Federico. Y una hija ilegítima con su amante Lady Almería llamada Luisa María Lacoast, que nació en 1782 y que terminó recalando en Escocia.

Lady Almería fue muy apreciada en toda Inglaterra y su leyenda sobrevivió después de su muerte, en plena era victoriana. Se cuenta de ella que destacó por su belleza y su adaptación a una corte en la que ella ejerció siempre como la amante oficial de Guillermo, quien falleció cuatro años antes que ella misma.

Fue pintada por algunos de los mejores retratistas británicos como Richard Cosway. En ese cuadro, considerado una obra maestra de la pintura del siglo XVIII, destacando por su estilo refinado y elegante. La composición de ese cuadro es impresionante, con la lady en el centro, rodeada de un ambiente lujoso y sofisticado. Utiliza Cosway una paleta de colores suaves y delicados que reflejan la belleza de Almería y la elegancia de la corte británica en aquella época. Los tonos pastel, rosa, azul y verde crean una atmósfera romántica y femenina, que se complementa con su vaporosa vestimenta compuesta por un vestido blanco y un chal de gasa.

Lady Almería sobrevivió a todas las habladurías de la época, complementando su papel como noble y cortesana y cuñada oficiosa del rey con el de amante fiel de un solo hombre a quien nunca quiso renunciar a pesar de todo, a pesar de no haber podido ser nunca su esposa, pero con quien tuvo una hija a quien el mayordomo crio y le dio su apellido.

A pesar de la época, vivió abiertamente su relación con Guillermo, actuando como coanfitriona de la Casa. Fue considerada una de las mujeres más deseadas de su época y su rostro fue inmortalizado en varias pinturas, incluyendo el retrato de Cosway y otro de Joshua Reynolds.

Falleció con 57 años en el Palacio de Holyrood, en Edimburgo, la residencia oficial de los reyes de Inglaterra en Escocia, pero la memoria de esta Lady Almería aún sigue flotando en la corte británica.

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