La Voz de Almeria

Albox

La búsqueda de la familia británica comenzó por una denuncia del abuelo de los niños

El delegado del Gobierno en Andalucía lo achaca a "desavenencias familiares"

El vehículo de la familia antes de lanzarse el aviso.

El vehículo de la familia antes de lanzarse el aviso.La Voz

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La historia de la familia británica que ha tenido en vilo a la provincia de Almería en las últimas horas va dejando, poco a poco, retazos que permiten reconstruir los hechos. Lo que comenzó con una denuncia, un aviso y un intenso dispositivo de búsqueda en la comarca del Levante, toma ahora un nuevo rumbo al sumarse dos factores clave: un posible accidente y la existencia de "desavenencias familiares".

El pasado domingo, 21 de mayo, una alerta inundaba las redes sociales: cinco miembros de una familia llevaban dos días en paradero desconocido. Se trató de una publicación de la asociación SOS Desaparecidos, entidad especializada en la búsqueda y difusión de personas que desaparecen del radar. Pocos minutos después, las redes sociales ya estaban inundadas con las caras de los protagonistas. 

De este modo, Libby M. B., de 24 años de edad; Peter R. J. D.; Darcie, de 9 años; Sapphire, de 8, y Leo, de tan solo 6 años de edad, coparon sin pretenderlo la atención de la provincia. Junto a sus rostros, tan solo una pista: un Nissan de color azul claro con matrícula 9745KTS.

Tras la pista de la familia

La difusión del caso provocó un aluvión de comentarios, teorías e indicios compartidos a través de las redes sociales, además de numerosos avisos de ciudadanos que aseguraban haber visto el coche o a sus ocupantes en distintos puntos de la geografía provincial.

Sin embargo, la colaboración ciudadana y la rápida intervención de la Guardia Civil permitieron localizar a la familia al completo en menos de un día, y este lunes por la mañana la alerta era desactivada. Tanto las autoridades como la asociación que había emitido el aviso confirmaron que los cinco miembros se encontraban "en buen estado".

"No hubo desaparición involuntaria"

Poco después, el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, confirmó esta realidad ante los medios, haciendo especial hincapié en que "en ningún momento" esta búsqueda se trató de "una desaparición involuntaria".

De hecho, Fernández aseveró que la denuncia, interpuesta en el puesto de la Guardia Civil de Albox, obedecía "más bien a posibles desavenencias familiares, pero no a una desaparición real, ni mucho menos". En esta línea, transmitió que la familia británica se encontraba "haciendo una vida rutinaria" en el momento de su reconocimiento, y fue la propia familia la que pidió, ejerciendo su derecho, que no se informara de dónde se encontraban cuando los agentes de la Guardia Civil de Garrucha dieron con ellos.

El abuelo de los niños

Ante las declaraciones del delegado, la pregunta cae por su propio peso: si la desaparición no fue involuntaria, ¿quién dio la voz de alarma? Según ha podido confirmar LA VOZ a través de fuentes cercanas a la investigación, la denuncia fue interpuesta por el abuelo de los menores, es decir, el padre de Peter R. J. D.

Al parecer, Peter vive con su padre y sus tres hijos desde que obtuvo la custodia tras divorciarse de la madre, quien regresó a Inglaterra. Libby M. B., de 24 años, es su pareja actual. Unas desavenencias familiares habrían provocado la marcha voluntaria del hogar.

Aunque la denuncia se presentó en Albox, el rastro de la familia se perdió realmente en Huércal-Overa, el último lugar donde fueron vistos. Allí, la pareja y los tres niños sufrieron un percance con el coche y nada más se supo de ellos. Fue entonces cuando el padre de Peter se dirigió al puesto albojense para ponerlo en conocimiento de las autoridades.

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