La Voz de Almeria

Almería

Acusan a Alemán de urdir la trama del Caso Poniente y piden para él 29 años

Las acusaciones particulares le consideran el ideólogo del cobro de comisiones por favorecer a empresas en contratos públicos

José Alemán, a la salida de prisión preventiva

José Alemán, a la salida de prisión preventiva

Antonia Sánchez Villanueva

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Si hay un personaje en la trama del caso Poniente que encarna como ninguno lo que presuntamente fue una larga década dorada de amiguismo, enchufes, tráfico de influencias, negocios y negocietes y tren de vida desmesurado con cargo al Ayuntamiento de El Ejido ese es el imputado José Antonio Alemán. El economista y ex interventor municipal durante veinte años -con carácter accidental- aparece retratado en las diligencias judiciales de investigación como el urdidor primero de un complejo entramado empresarial que habría esquilmado las arcas públicas con sobrefacturaciones abusivas en contratos municipales y pago de comisiones ilegales a los ‘facilitadores’ (el mismo Alemán y el exalcalde Enciso).  Las dos acusaciones particulares personadas en la causa, la que representa el propio Consistorio y la de Izquierda Unida, no parecen tener duda, a la vista de las pruebas que constan en la investigación, de que Alemán siempre estuvo en el centro y manejó los hilos, y por eso es para quien más pena de prisión piden: 29 años el Ayuntamiento y 25 Izquierda Unida.


Le acusan de 9 y 7 delitos respectivamente, entre ellos cohecho, malversación, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, contra la Hacienda pública y negociación prohibida a funcionarios. Ambas partes dan por acreditado que Alemán se lucró de manera exagerada con el cobro de comisiones ilegales que le pagaban las empresas de la trama a las que conseguía contratos millonarios con el Ayuntamiento de El Ejido y Elsur, pero también con otras instituciones públicas en las que por entonces ejercía influencia. Era el caso de la Diputación Provincial, gobernada unos años por el PAL (el partido que creó Enciso y que nació del poder ejidense) y otros años por el PSOE sostenido por el PAL.


Esa intensa actividad de proporcionar a amigos jugosos contratos públicos no les salía gratis a los beneficiados. Los dos relatos de las acusaciones coinciden en señalar a la sociedad Sistemas de Dirección, propiedad de Alemán, como el principal instrumento con el que este gestionaba tanto los ingresos procedentes de comisiones ilegales como el reparto de dinero a familiares, el presunto blanqueo de fondos vía compra de inmuebles y el lujoso estatus de vida que llevaban él y su esposa, también imputada, Isabel Carrasco.


Gastos de lujo
Para hacerse una idea. Sistemas de Dirección, con solo dos empleadas (una auxiliar administrativa y la empleada de hogar de Alemán) facturó más de 7 millones de euros acreditados a las empresas de otros encausados (los Lirola, Galán, José Amate, Aragón), todas contratistas con el Ayuntamiento o Elsur. Con tan exigua y poco cualificada plantilla de personal presuntamente realizaba asesoramientos financieros y contables que no constan en ningún sitio. Tampoco sus gastos de explotación eran los normales de una empresa de estas características. En cambio, sí los tenía, y astronómicos, en conceptos tan poco compatibles con su actividad profesional como compra de joyas, de caviar, celebración de boda en el Ritz, entrada para los toros o para Roland Garros o tratamientos de relax y belleza. En total, cuatro millones y medio de euros entre 2002 y 2007 en gastos fundamentalmente de disfrute personal.


Hubo, no obstante, otro importante destino para el dinero procedente de las comisiones ilegales, según relatan las acusaciones particulares. Y ese no era otro que la compra de inmuebles a nombre de su esposa, en un mecanismo que habría facilitado el blanqueo de importantes cantidades. Isabel Carrasco, con un sueldo de funcionaria del Ayuntamiento, adquirió a su nombre entre 2004 y 2008 siete inmuebles y su patrimonio pasó en apenas cinco años de 50.000 euros a más de 600.000. Sistemas de Dirección (o sea, su marido, José Alemán) arrendaba algunos de esos inmuebles por altas cantidades, que, además, se subían a conveniencia. Para las acusaciones no hay duda de que, con ello, lo que se hacía era financiar el pago de las propiedades con el dinero de las comisiones ilegales y, de paso, blanquearlas.


La investigación judicial también refleja que la sociedad de Alemán recibía facturaciones de las empresas de sus hermanos, en lo que se revela como una forma de pagos “de liberalidad” a la familia, y también ingresaba cantidades, como asalariados, a su exposa, sus hijos o su cuñada.


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