La Voz de Almeria

Almería

Las elecciones en Marruecos olvidan a los 50.000 compatriotas en Almería

La comunidad marroquí critica la imposibilidad de votar y la carencia de candidatos en el exterior

Votación en el Consulado sobre la Constitución de 2011

Votación en el Consulado sobre la Constitución de 2011

Javier Pajarón
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Una comunidad con tres décadas de arraigo y 50.000 miembros conforma la Pequeña Marruecos de Almería. Su huella indeleble marca la vida de muchos municipios de la provincia, su mercado de trabajo, su oferta inmobiliaria, su sociología.


El próximo viernes, esta comunidad tiene una cita con las urnas. No será en España. Su país de origen celebra elecciones legislativas el 7 de octubre y, aunque el resultado tendrá un impacto importante en sus familias y sus propiedades en Marruecos, muy pocos depositarán su voto.


La ausencia de un programa electoral enfocado a los cinco millones de marroquíes en el exterior, la carencia de representantes establecidos en España y las dificultades prácticas para votar apuntan a una previsible abstención generalizada. El malestar de la comunidad marroquí de Almería es palpable.


“Las elecciones no salen del territorio de Marruecos, quizás por miedo o por falta de medidas para los marroquíes fuera del país”, expone Abdellah Zaitoumy, presidente de la Asociación Almohamadía por el trabajo social y los derechos humanos, residente en la Comarca de Níjar.  “Nos sentimos totalmente abandonados a la hora de votar, porque necesitamos un representante del partido político que defienda a los inmigrantes y en Almería no lo hay”, añade Zaitoumy.


Los comicios deciden si  los ciudadanos renuevan su confianza en el islamista Abdelilah Benkirán (Partido Justicia y Desarrollo), actual presidente del Gobierno del Reino de Marruecos. Por número, el voto en el extranjero sería determinante. Sin embargo, el sistema perjudica a los electores en el exterior.


Quienes quieran ejercer su derecho pueden acudir personalmente a sus ciudades de origen (asumiendo el coste del desplazamiento) o bien solicitar un permiso para que alguien vote en su nombre (una autorización por persona para evitar fraudes). El Consulado de Marruecos en Almería abrió el pasado domingo para facilitar estos poderes a los interesados.


Ahora bien, el mecanismo no convence. “Llevamos una década debatiendo este asunto”, advierte Mohamed Bentrika, presidente en Almería de la asociación de Cooperación y Desarrollo con el Norte de África (Codenaf) y activista en la defensa de los derechos políticos de los inmigrantes en la provincia.


“En la reforma de la Constitución de 2011 se contemplaba desarrollar el voto en el exterior porque la diáspora marroquí está muy dispersa, pero no se ha establecido el mecanismo para ver cómo se distribuyen los escaños”, explica.  “No hay representantes de los partidos políticos en el exterior y no han desarrollado sus ideologías; sólo la ideología del Islam y la mezquita”, critica el responsable de Codenaf. “Cada verano se habla de los inmigrantes cuando bajan a Marruecos porque son un potencial, son divisas, pero no hay una verdadera representación política”, añade Bentrika.


Abdellah Zaitoumy comparte el malestar. “Es un problema muy preocupante, ni siquiera tenemos una persona en Andalucía que sea como el Defensor y no ha venido ningún líder de ningún partido político”.


Arraigo
El Consulado de Marruecos cuenta con un censo aproximado de más de 50.000 compatriotas asentados en la provincia (el Instituto Nacional de Estadística habla de unos 45.000 residentes). Es, sin duda, la comunidad inmigrante más numerosa de Almería y una de las más grandes de Andalucía.


Sin embargo, a pesar de ser una comunidad bien definida y con tres décadas de arraigo, tiene una presencia muy limitada en la política española. En Almería no hay concejales marroquíes y apenas concurren candidatos en algunas listas municipales.


Mohamed Bentrika apuesta por una participación más activa en la política española. “Nosotros necesitamos también una representación aquí, España es nuestro país de futuro”. No en vano, en muchos casos los ciudadanos han adquirido la nacionalidad española y sus hijos han nacido en España.


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