Almería tiene la patrullera más veloz del Mediterráneo suroriental para combatir al narco
La Río Odiel supera en 10 nudos las narcolanchas descritas por agentes de Murcia y Baleares

Guardia Civil en plena persecución de una narcolancha.
Las mafias han encontrado en la velocidad y, en ocasiones, en la violencia sus mejores aliados en el mar. Hace tiempo que las rutas del tráfico de droga y personas entre el norte de África y la costa española dejaron de estar asociadas a pateras precarias, los agentes se enfrentan ahora a auténticos monstruos de alta potencia capaces de cubrir la travesía desde Argelia hasta la Península en apenas unas horas.
La transformación no es nueva. Las fuerzas de seguridad llevan tiempo alertando de la evolución de unas embarcaciones cada vez más rápidas, potentes y difíciles de interceptar. Sin embargo, pocas frases resumen mejor la impotencia actual que la pronunciada por representantes de las unidades marítimas de la Guardia Civil en Murcia y Baleares: “No tenemos velocidad para interceptarlas”.
Mientras esa advertencia resuena por el Mediterráneo, el puerto de Almería presentó el mes pasado la Río Odiel, una patrullera concebida precisamente para librar esa batalla. La pregunta es inevitable: ¿puede hacer frente a las planeadoras que acobardan el litoral? Y, sobre todo, ¿dispone Almería del medio definitivo para inclinar la balanza en el Mediterráneo suroriental?
Carrera en alta mar
Para responder conviene observar primero al rival. Según las asociaciones profesionales de la Guardia Civil, las organizaciones criminales que operan entre Murcia y el Mar Balear recurren a embarcaciones de unos 15 metros de eslora equipadas con hasta cuatro motores fueraborda. Esta configuración alcanza unos 1.400 CV de potencia, supera los 50-55 nudos y permite transportar hasta 70 personas en un solo viaje.
Frente a ellas, la Río Odiel (serie HS60) La comparación resulta llamativa. Frente a esas 'go fast', la Río Odiel representa un concepto completamente distinto. La nueva patrullera de la Guardia Civil mide 18,12 metros de eslora, supera las 20 toneladas de desplazamiento y navega con una tripulación de media docena de agentes. Bajo su casco de aluminio naval trabajan dos motores MAN V12 capaces de desarrollar 3.600 caballos de potencia, más del doble que las embarcaciones utilizadas por las mafias.
Sobre el papel, las narcolanchas juegan con una ventaja evidente: son más ligeras y están diseñadas exclusivamente para correr. Además, suelen transportar entre 1.500 y 2.000 kilos de droga junto a una decena de garrafas de combustible de 25 litros para garantizar la travesía. Sin embargo, los números cuentan otra historia.
Pese a triplicar el peso de sus perseguidas y navegar con una tripulación completa a bordo, la Río Odiel es capaz de superar los 60 nudos de velocidad.
Velocidad contra velocidad
Para entender qué significan realmente estas cifras sobre el agua conviene dibujar un escenario táctico a 20 millas náuticas de la costa almeriense. Una simulación operativa realizada con los cálculos obtenidos de ambas embarcaciones. Imaginen la escena. El Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) da la alarma tras detectar una traza sospechosa.
Es una narcolancha 'go fast' navegando a tumba abierta, a su velocidad máxima de 50 nudos, casi 93 kilómetros por hora. En el momento de arrancar la persecución, la embarcación furtiva cuenta con una ventaja inicial de tres millas náuticas, unos cinco kilómetros y medio de distancia sobre la patrullera.
Más allá de las impresiones, los números ayudan a entender qué aporta realmente la nueva embarcación de la Guardia Civil. Al exprimir a fondo sus dos motores V12 y situarse a más de 60 nudos (111 km/h), la Río Odiel no solo iguala la carrera, sino que genera una brecha favorable de hasta 10 nudos.
La diferencia equivaldría a ganar aproximadamente una milla náutica. Traducido a un escenario real, la ventaja inicial de tres millas podría alcanzarla en torno a los 18 minutos de persecución directa. En condiciones de mar llana, la patrullera recortaría distancia de forma constante hasta colocarse a la altura de los sospechosos.
Diez nudos de ventaja
Las cifras deben entenderse como una aproximación operativa destinada a visualizar el efecto de la diferencia de prestaciones. Aun así, permiten extraer una conclusión relevante: frente a las quejas expresadas por agentes destinados en otras zonas del Mediterráneo, la Río Odiel dispondría, al menos sobre el papel, de una velocidad superior a la atribuida a las 'go fast' utilizadas por las mafias que operan en Murcia y Baleares.
Ahora bien, en un Mediterráneo sin fronteras para el crimen organizado, disponer de la nave más rápida no sirve de nada si no se dotara a las autoridades de medios y leyes para poder combatirlas garantizando su integridad física. La verdadera victoria de la Río Odiel no se decidirá en los caballos de potencia de su ficha técnica, sino en los segundos que transcurren entre que suena la alarma en el centro de mando y la patrullera rasga el agua rumbo al objetivo.