Los secretos de la Feria de Almería salen a la luz: epidemias, cambios y curiosidades inesperadas
El Archivo Municipal Adela Alcocer presenta 'Luz, Color y Tradición: un recorrido por la memoria de nuestra Feria', una exposición que recupera programas, carteles y documentos históricos

Sergio Fernández, Esther López y Pilar Rodríguez, del Archivo Municipal Adela Alcocer Martínez
Hay lugares en los que el tiempo no desaparece, simplemente se guarda. Entre cajas, legajos y documentos que han sobrevivido al paso de generaciones permanece escrita una parte de la historia de Almería que difícilmente podría reconstruirse sin quienes cada día se encargan de conservarla, describirla y ponerla al alcance de todos. Porque un archivo no es solo el lugar donde descansan papeles antiguos: es la memoria de una ciudad y, sobre todo, un patrimonio que pertenece a quienes la habitan.
Esa memoria sale estos días del Archivo Municipal de Almería Adela Alcocer, junto al Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería, para ocupar sus vitrinas con 'Luz, Color y Tradición: un recorrido por la memoria de nuestra Feria' —se podrá visitar hasta el día 11 de septiembre—. Se trata de una exposición que permite descubrir cómo ha cambiado una de las celebraciones más arraigadas de la capital a través de documentos originales, programas, carteles, bocetos y otras pequeñas piezas capaces de contar historias que, de otro modo, quizá habrían quedado olvidadas.
Entre documentos y recuerdos
Pero, a veces, hay que saber primero dónde buscarlas. Cuando llegó el momento de pensar en una nueva exposición para el archivo, hubo un nombre que regresaba una y otra vez a las conversaciones: la Feria. "Siempre que nos reuníamos salía", recuerda Sergio Fernández, técnico auxiliar de archivo e historiador, en una charla con LA VOZ. No era casualidad. Pocas celebraciones permiten recorrer de una forma tan reconocible los cambios experimentados por Almería y por quienes la han habitado.
La idea obligaba, sin embargo, a bucear entre muchos años de memoria. Desde junio, Fernández y Esther López, técnico de archivo, junto a Pilar Rodríguez, comenzaron a revisar los fondos, abrir expedientes y escoger qué piezas podían contar mejor esa evolución. Ante ellos aparecieron desde la Real Provisión de Carlos IV vinculada al establecimiento oficial de la Feria hasta programas, carteles, bocetos, abanicos y otros testimonios mucho más recientes. Había que seleccionar, descartar y, finalmente, decidir qué pequeña parte de todo aquel patrimonio abandonaría por unos días los depósitos.
"Nos parecía muy interesante que la gente pudiera disfrutar del patrimonio documental y gráfico que tenemos", explica López Acosta. Y precisamente lo gráfico ocupa un lugar importante en el recorrido. El programa de Feria más antiguo que conserva el Archivo data de 1893 y su colección de carteles se remonta a 1943. A ellos se suman, entre otras piezas, bocetos realizados a mano, algunos de Guillermo Langle, y abanicos que permiten comprobar cómo también la imagen de las fiestas fue transformándose con las décadas.

Carteles de la Feria de Almería del siglo XX
La historia de los almerienses
Pero basta detenerse un poco más ante las vitrinas para descubrir que aquellos papeles cuentan bastante más de lo que aparentan. Hablan de los lugares en los que los almerienses se reunían para celebrar, de las actividades que fueron apareciendo y desapareciendo, de la iluminación que engalanaba la ciudad y hasta de los momentos en los que una epidemia obligó a alterar los planes. "La exposición está llena de curiosidades", asegura Fernández. Son pequeñas escenas de la vida cotidiana que permiten mirar la Feria no como una celebración inmóvil, sino como algo que fue cambiando al mismo ritmo que la ciudad.
Y aun así, no todo encontró sitio. El espacio obligó a dejar fuera algunas de las piezas seleccionadas, mientras que otras sí consiguieron salir a la luz. Un paseo por ellas basta para descubrir que la Feria que hoy conocen los almerienses ha cambiado de escenario, de aspecto y de costumbres muchas veces. Para seguirle el rastro hay que volver a caminar por una Almería en la que todo comenzó cabiendo en torno a la Plaza Vieja.
Por ello, quienes quieran hacer ese viaje pueden visitar la muestra de forma gratuita hasta el próximo 11 de septiembre, de lunes a viernes, entre las 9:00 y las 13:00 horas, en la sede del Archivo Municipal, situada en la calle Arráez, 20. Y habrá una oportunidad más para profundizar en todo lo que esconden esos documentos: el próximo martes, 18 de agosto, a las 12:00 horas, el cronista Antonio Sevillano ofrecerá allí una charla sobre la exposición y la historia de la Feria, con entrada libre hasta completar aforo y la bienvenida del concejal de Cultura, Diego Cruz. Sevillano conoce bien el recorrido, pues también colaboró en su preparación asesorando a los responsables del archivo sobre la selección de piezas que finalmente acabarían formando parte de la muestra.

La charla de Antonio Sevillano será el próximo martes 18 de agosto
Un archivo que es de todos
Pero nada de lo que hoy puede contemplarse habría llegado hasta ellas sin un trabajo mucho menos visible. Antes de que un cartel pueda volver a verse, de que un expediente revele una curiosidad o de que un programa permita reconstruir cómo se divertía la Almería de otra época, alguien tuvo que conservarlo, clasificarlo y describirlo. Una tarea silenciosa que López reivindica como una de las razones de ser de los archivos.
"Si nuestra labor de descripción y análisis del contenido de los documentos no está bien hecha, es complicado encontrarlos", explica. Porque preservar la memoria no consiste únicamente en guardar. Hay que saber qué se guarda, dónde se encuentra y qué puede contar para que, años o décadas después, cualquier ciudadano pueda volver a ello. "Todo esto es para que las personas lo disfruten, para que vengan al Archivo y conozcan su patrimonio", añade.
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De ahí que 'Luz, Color y Tradición' sea también una oportunidad para sacar esa labor de los depósitos y acercarla a la calle. López insiste en la importancia de contar con profesionales que garanticen la conservación del patrimonio documental y, al mismo tiempo, hagan posible el derecho de la ciudadanía a acceder a la información que custodian estas instituciones. Un trabajo que tampoco empieza ni termina con quienes hoy recorren sus depósitos. Por eso, López quiere reconocer especialmente la labor de Adela Alcocer, Aurora Carretero y Francisca Papis, así como la ayuda de los becarios procedentes de la Universidad, especialmente valiosa, y el respaldo del Ayuntamiento.
Y quizá ahí esté la otra historia. No aparece impresa en los programas ni dibujada en los carteles, pero está detrás de todos ellos: la de quienes se han encargado de que la memoria de Almería sobreviva al paso del tiempo. Porque la Feria volverá a llenar las calles cada agosto y seguirá escribiendo nuevas páginas de su historia, pero serán los archivos y quienes trabajan en ellos los que permitan que, dentro de muchos años, otros almerienses puedan volver a abrirlas y reconocerse en ellas.