Un almeriense en el terremoto de Colombia: “La gente rezaba en la calle mientras la tierra seguía temblando”
Joaquín Díez Peralta, orientador educativo en el IES Algazul de Roquetas de Mar, narra cómo ha vivido el seísmo, que ya ha dejado más de un centenar de víctimas mortales

El almeriense Joaquín Díez Peralta y una imagen del terremoto de magnitud 7,4 que ha dejado más de un centenar de fallecidos en Colombia.
Colombia ha sufrido el mayor terremoto en la última década, un temblor de magnitud 7,4 en la escala de Richter que ya ha dejado 111 víctimas mortales, decenas de desaparecidos, centenares de personas heridas, 61 edificios colapsados y más de 1.500 viviendas afectadas.
Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el seísmo comenzó a las 07:34 hora local (14:34 horas en España), con epicentro en San José del Palmar, localidad del departamento del Chocó (una de las regiones más pobres del país).
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La intensidad y la profundidad (entre 80 y 100 kilómetros) del movimiento sísmico han provocado que este se haya podido sentir en casi todo el centro, occidente y sur del país, en ciudades como Cali, Bogotá y Medellín, e incluso en zonas fronterizas de países vecinos como Panamá, Venezuela y Ecuador.
Hasta el momento, no se tiene constancia de españoles heridos, desaparecidos o fallecidos, tal y como han trasladado fuentes del Ministerio de Exteriores que dirige José Manuel Albares. Tanto la embajada de España en Colombia como el Consulado General se encuentran plenamente activados y siguiendo la situación, recoge Europa Press.
Testigo directo
De viaje por el país, Joaquín Díez Peralta, psicólogo y orientador educativo en el IES Algazul de Roquetas de Mar, estaba en Cali cuando la tierra comenzó a sacudirse. “La cama comenzó a moverse y me levanté, pero sin saber lo que estaba pasando. Tardé un poco en reaccionar, porque no estamos acostumbrados a terremotos así”, relata en una nota de audio.
El almeriense, que hace apenas dos días estaba en el Chocó, aún dormía cuando todo comenzó. “Estoy en una casa de una comunidad al estilo de Las 500 Viviendas y en cuanto me vestí salí a la calle. La gente iba gritando por los pasillos de mi edificio: ha sido tremendo, como si te despertaras de una pesadilla. Lo que más me ha impactado era ver a las personas mayores”, sostiene.
Mientras él bajaba, otros subían a buscar a familiares y vecinos. “El edificio no dejaba de moverse: se rompían los cristales, iban cayendo cosas a la calle. Cuando por fin llegué al exterior, mi único miedo era que no me cayera nada. Es una sensación extraña: vas bajando, corriendo, mirando al suelo, pero con la sensación de que te puede aplastar algo”, añade, aún impresionado por lo vivido aunque ileso.
Ya fuera de la vivienda, Joaquín Díez se ha encontrado a “todo el vecindario” en pijama en una especie de plazoleta. “Los animales estaban muy nerviosos y todo el mundo temblaba, porque el suelo no dejaba de hacerlo. Tenías que estar sentado, no podías quedarte de pie”.
Según los primeros cálculos, el terremoto ha durado más de dos minutos, aunque la propagación de las ondas sísmicas y cómo estas afectan a terrenos y estructuras han sido la causa de que se haya podido sentir en algunos puntos durante cerca de cinco minutos. “La gente rezaba en la calle mientras la tierra seguía temblando”, apunta.
“Shock emocional”
“Nosotros no hemos sufrido daños materiales, pero conozco gente a la que se le ha caído la casa entera. He visto ataques de ansiedad, muchos llantos. Todo colapsado, sin cobertura telefónica para contactar con nadie, madres angustiadas al no poder localizar a sus hijos. Tampoco hay agua”, señala.
Aún en estado de “shock emocional”, el psicólogo ha podido ponerse en contacto con sus familiares para tranquilizarlos.
Por miedo a las réplicas, los afectados se han quedado en la calle, sin querer volver aún a sus casas. “La gente está muy unida y estamos bien. Pero te queda una sensación de cansancio, de agotamiento, como si estuvieras algo mareado y todo se moviera aún”, concluye mientras intenta “recuperar la normalidad” después de un terremoto que ha llevado al Gobierno colombiano a declarar el “desastre nacional”.