“Estamos para trabajar, no para perder dinero”: los feriantes hablan tras las polémica en El Zapillo
El colectivo justifica que su ausencia en las fiestas responde a “un problema estricto de viabilidad económica”

Imagen del espacio en el que se celebraron las Fiestas de El Zapillo el fin de semana del 1 de agosto.
El conjunto de feriantes de Almería ha roto su silencio mediante un comunicado para responder a las recientes declaraciones de la Asociación de Vecinos Jairán, en relación a la polémica generada en las pasadas fiestas de la barriada de El Zapillo, celebradas el fin de semana del 1 de agosto, en la que no hubo prácticamente atracciones ni puestos infantiles. El colectivo ha querido aclarar públicamente que su ausencia no responde a ningún tipo de boicot o falta de compromiso con los vecinos, sino a "un problema estricto de viabilidad económica" que convertía su participación en un riesgo financiero inasumible para sus familias y negocios.
Almería
Jairán aclara que es ajena al motivo por el que faltaron feriantes en las fiestas de El Zapillo
Francisco G. Luque
Sus motivos
Según el comunicado, uno de los desencadenantes principales de dicha situación señalados por el sector fue "el cambio de ubicación de las fiestas", que pasaron del tradicional entorno de El Palmeral a las pistas de la Avenida del Mediterráneo. Según explican los feriantes, esta nueva localización "ya fue testada durante el mes de mayo con resultados muy negativos para la asistencia de público, reduciendo drásticamente las ventas de los atraccionistas".
A este contratiempo se habría sumado una presunta disparidad en las aportaciones exigidas por la organización -que se basa en las tasas municipales correspondiente- para participar, "solicitando importes de entre 150 y 300 euros a puestos y casetas de comida, y de 200 a más de 400 euros a las atracciones mecánicas", sin existir a su juicio un criterio claro, transparente ni uniforme, "pese a haber abonado previamente las correspondientes tasas municipales", aseguran.
Las condiciones operativas fijadas para esta edición estival habrían terminado de dinamitar la presencia de los profesionales en el recinto zapillero. Según argumentan, "la organización comunicó a última hora que el horario de cierre reglamentario se fijaba a las 00:00 horas, ampliándose tan solo hasta las 02:00 horas en días puntuales". Los feriantes recuerdan que en pleno verano el público acude a las ferias a horas muy tardías, por lo que disponer de un margen de apertura tan estrecho "recortaba drásticamente sus horas efectivas de trabajo e impedía amortizar los elevados gastos fijos que exige montar cada atracción".
No era económicamente viable
A la reducción de ingresos se habría sumado "una importante carga de costes adicionales que corrieron íntegramente a cuenta de los feriantes al no facilitarse suministro eléctrico en el espacio habilitado". Ante este panorama, muchos profesionales llegaron a la conclusión de que "resultaba económicamente preferible mantener las atracciones paradas durante esa semana antes que desplazarse al barrio para trabajar a pérdidas".
Para concluir, el colectivo de feriantes subraya que esta decisión "no supone en absoluto ningún desprecio hacia la Asociación de Vecinos Jairán ni hacia el barrio de El Zapillo", donde siempre han estado "encantados de trabajar". El comunicado sintetiza su postura bajo una premisa contundente: “Estamos para trabajar, no para perder dinero”. Asimismo, insisten en que han actuado con responsabilidad hacia sus empleados y familias, dejando las puertas abiertas a regresar en futuras ediciones siempre y cuando la organización plantee unas condiciones transparentes, razonables y viables para todos.