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Almería

¿Y si las mujeres dejaran de poder votar? El debate estadounidense que ha llegado hasta Almería

LA VOZ conversa con juristas, docentes, psicólogas, asociaciones y vecinos de la provincia sobre el movimiento que cuestiona el sufragio femenino y defiende el "voto por hogar"

Elecciones del 20 de noviembre de 2011 en Almería

Elecciones del 20 de noviembre de 2011 en AlmeríaLA VOZ

Sara Ruiz
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El 19 de noviembre de 1933, miles de almerienses acudieron a las urnas para participar en unas elecciones históricas. Era la primera vez que las mujeres podían ejercer su derecho al voto en España después de que la Constitución de 1931 reconociera el sufragio femenino. Aquel día, más de 60.000 mujeres mayores de 23 años participaron en la jornada electoral en la provincia, según recoge el Boletín Oficial de la Provincia de Almería del 9 de diciembre de 1933. Sin embargo, casi 93 años después, una idea que parecía relegada a los libros de historia ha vuelto a abrirse paso al otro lado del Atlántico.

Algunas voces vinculadas a los sectores conservadores de Estados Unidos han comenzado a cuestionar el sufragio femenino y a defender el denominado "voto por hogar", un modelo que otorgaría la representación política de toda la familia a una única persona, generalmente el hombre. Aunque se trata de un movimiento minoritario y no existe ninguna iniciativa legal para eliminar el derecho al voto de las mujeres, el debate ha alcanzado una enorme repercusión internacional y ha reabierto una discusión que parecía cerrada.

Una de las figuras más conocidas es Savannah Stone, una joven creadora de contenido estadounidense de 21 años que aseguró públicamente que las mujeres no deberían votar y que ella misma renunciaría a ese derecho. Sus declaraciones, pronunciadas durante la Cumbre de Liderazgo Femenino 2026 organizada por Turning Point USA (TPUSA) —una organización estadounidense que difunde los valores conservadores en los campus de los institutos, colegios y universidades—, se viralizaron rápidamente y acabaron situando el debate en el centro de la conversación.

El fenómeno ha encontrado un importante altavoz en internet, especialmente a través de la "machosfera", un conjunto de foros, plataformas y creadores de contenido que defienden modelos familiares tradicionales y cuestionan algunas de las conquistas del feminismo. A este movimiento se han sumado también algunas representantes del fenómeno "tradwife", formado por mujeres que reivindican la dedicación exclusiva al hogar, la maternidad y el cuidado de la familia. Ahora, docentes, juristas, psicólogas, representantes de asociaciones y vecinos de la provincia analizan desde Almería un debate que, casi un siglo después, ha vuelto a poner el foco sobre uno de los derechos fundamentales de las democracias modernas. 

Mujeres votando en las elecciones de 1933 en España

Mujeres votando en las elecciones de 1933 en EspañaIndalecio Ojanguren

Incredulidad en Almería 

En una provincia que se acerca ya a los 800.000 habitantes y en la que las mujeres representan prácticamente la mitad de la población, la posibilidad de volver a abrir un debate de estas características provoca sorpresa, indignación e incluso incredulidad. La reacción es todavía más contundente entre quienes recuerdan que el sufragio femenino no fue una concesión, sino el resultado de décadas de reivindicaciones y de una larga lucha por la igualdad. 

Joaquina Amorós, presidenta de la Asociación de Mujeres de Alhama de Almería, recuerda que el derecho al voto "no fue ningún regalo", sino el resultado de "una lucha colectiva". "El voto individual hizo que las mujeres dejaran de depender del cabeza de familia. Volver a un sistema vinculado al hogar sería un retroceso democrático e histórico de más de un siglo", afirma en una conversación con LA VOZ.

Una opinión que comparte Ana María Acuña, presidenta de la Asociación de Mujeres Mariana Pineda de Carboneras. A sus 70 años, asegura que escuchar este tipo de planteamientos le produce una enorme preocupación. "Nos ha costado mucho llegar hasta aquí. Ver esto que está pasando me pone los pelos de punta", explica. Acuña insiste, además, en un aspecto que considera especialmente llamativo: el hecho de que algunas de las voces más visibles del movimiento estadounidense sean mujeres jóvenes. "Me da pena que sean precisamente ellas las que defiendan algo así. Hay mucha gente que no ha vivido aquella época y no sabe lo que costó conquistar determinados derechos", señala.

Mujeres la Asociación Mariana Pineda de Carboneras durante una obra de teatro.

Mujeres la Asociación Mariana Pineda de Carboneras durante una obra de teatro.La Voz

"Un derecho natural"

El debate también ha llamado la atención de especialistas de distintos ámbitos, que coinciden en señalar que el resurgimiento de estos discursos obliga a reflexionar sobre la importancia de unos derechos que durante mucho tiempo parecieron inamovibles. María del Mar Mena, abogada y presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas de Almería, considera que este fenómeno pone de manifiesto la necesidad de mantener viva la memoria histórica. "Es bueno conocer la historia para no repetirla", explica. La letrada recuerda el intenso debate que acompañó a la aprobación del sufragio femenino en España.

A su juicio, la reaparición de este tipo de discursos también está relacionada con los cambios sociales de las últimas décadas. "Cuando los hombres ven peligrar su estatus porque las mujeres entran en espacios de poder que hasta hace poco les estaban vedados, se intenta dar marcha atrás en algunos de sus derechos", señala. Mena advierte, además, del papel que desempeñan las redes sociales en la difusión de estos mensajes. "Los discursos que circulan por internet son muy potentes, llegan a los adolescentes y normalizan la misoginia, desacreditan el feminismo y fomentan la idea de una mujer sumisa y dedicada exclusivamente al cuidado del hogar", afirma.

Desde el ámbito académico, la profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Almería (UAL) Inmaculada Gemma Burkhardt Pérez recuerda que el sufragio femenino constituye uno de los pilares fundamentales del sistema democrático actual. "En España es algo irrenunciable. Dentro del concepto de democracia que recoge nuestra Constitución, todos los ciudadanos son iguales [según el artículo 14] y, por tanto, no se puede excluir a nadie", explica. La jurista va incluso un paso más allá y subraya que una medida de este tipo sería inviable desde el punto de vista legal. "En nuestra Constitución esa idea no tiene cabida. Es algo totalmente inconstitucional", afirma.

El eco de las redes

La psicóloga Sara Vega, la cual tiene su consulta en Almería, considera que la enorme repercusión de este tipo de discursos está estrechamente relacionada con el funcionamiento de las redes sociales y con la forma en la que reaccionamos ante determinados mensajes. "Nuestro cerebro está diseñado para prestar más atención a aquello que rompe con lo esperado. Los mensajes extremos, provocadores o polémicos despiertan emociones intensas, como la sorpresa, el enfado o el miedo, y esas emociones hacen que compartamos más el contenido", explica.

La especialista subraya, además, que la repercusión de estos mensajes no implica necesariamente que representen a una mayoría social. Según explica, las redes sociales tienden a mostrar de forma constante contenidos similares a los que el usuario ya consume, lo que puede generar la sensación de que determinadas ideas son mucho más habituales de lo que realmente son. "Si empiezas a consumir un tipo de contenido, el algoritmo te va enseñando cada vez más de lo mismo".

Maruja Sáez  y Caridad Jiménez el año en que acudieron a votar por primera vez.

Maruja Sáez y Caridad Jiménez el año en que acudieron a votar por primera vez.Manuel León

Vega también advierte del riesgo de normalizar planteamientos que hasta hace poco parecían impensables. "Los derechos rara vez cambian de un día para otro; antes cambian las conversaciones que una sociedad considera aceptables", señala la psicóloga, que recuerda la importancia de fomentar el pensamiento crítico, especialmente entre los más jóvenes. "Conocer nuestra historia es también una forma de valorar y cuidar aquello que otras tuvieron que luchar para conseguir".

Esa misma sensación se repite en las calles de la provincia. LA VOZ ha salido a preguntar a vecinos de distintas edades y perfiles, que coinciden en señalar la importancia de conservar unos derechos que costaron décadas de reivindicaciones y cambios sociales. Aunque cada uno lo expresa de una forma diferente, la mayoría comparte la idea de que el sufragio femenino constituye una de las grandes conquistas del último siglo.

Casi 93 años después de que miles de mujeres acudieran a las urnas por primera vez en la provincia, el debate ha vuelto a aparecer, esta vez impulsado por la velocidad de internet y el alcance de las redes sociales. Lo que entonces fue una conquista histórica se ha convertido hoy, para muchos almerienses, en un recordatorio de que incluso los derechos que parecen más consolidados pueden volver a situarse en el centro de la conversación.

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