La Voz de Almeria

Almería

De perderlo todo en Venezuela a recuperar su voz en las calles de Almería con las redes: la historia de 'El Hijo de Olga'

Gustavo Herrera fue despedido como periodista por la censura de su país, empezó de cero en España viviendo en la calle y ahora lucha por ganarse la vida con su pasión: la comunicación

Gustavo Herrera, conocido en redes como 'El Hijo de Olga', en su puesto de trabajo como periodista en Venezuela (izq) y de comunicador en Almería (drch).

Gustavo Herrera, conocido en redes como 'El Hijo de Olga', en su puesto de trabajo como periodista en Venezuela (izq) y de comunicador en Almería (drch).Cedida a LA VOZ

Jaime Molero
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De perderlo casi literalmente todo a buscar en Almería el hueco que siempre ha merecido. La historia de Gustavo Herrera, conocido en redes como 'El Hijo de Olga' (@elhijodeolga1), es de esas lecciones de vida que atraviesan el alma como un puñal. Un relato marcado por la censura en su Venezuela natal, la dureza de la calle como inmigrante y la determinación visceral de un periodista por honrar la memoria de su madre a través de la comunicación.

Quizás conozcan a Gustavo por haber 'paseado' por el algoritmo de sus redes sociales. Desde hace un año, este comunicador crea contenido en redes sociales sobre Almería y su gente. Contenido fundamentalmente social, tal y como él mismo recalca, que pretende llegar "a esa parte que no se ve" de la ciudad. 

Lo hace de una manera distinta. Gustavo recorre fiestas, conciertos y curiosidades de Almería con el teléfono en mano y en directo en TikTok. Sin filtros. Todo lo que pasa por la lente de su móvil se retransmite en tiempo real en los móviles de cientos de almerienses que prestan atención desde sus casa a lo que sucede en nuestras calles. Ese contenido, después, lo desmiembra de manera estratégica para difundirlo en forma de 'reels' en el resto de redes sociales.

Gustavo Herrera entrevistando a María del Mar Vázquez, alcaldesa de Almería.

Gustavo Herrera entrevistando a María del Mar Vázquez, alcaldesa de Almería.Cedida a LA VOZ

Y así, sin hacer ruido pero pisando fuerte, Gustavo ha conseguido en cuestión de meses ganarse la confianza de miles de almerienses que acuden a él para saber qué pasa en su ciudad. Ese fue, precisamente, el motivo que le trajo el pasado miércoles a la redacción de LA VOZ: una conversación para descubrir quién se esconde realmente tras 'El Hijo de Olga', un perfil cuya verdadera historia humana ha superado cualquier expectativa.

'El Hijo de Olga', la sombra de una madre siempre presente

Natural de Portuguesa, uno de los veintitrés estados de Venezuela, Gustavo Herrera ha luchado siempre por dedicarse a su gran pasión: la comunicación. "Desde que tengo uso de razón, siempre he sido en mi familia el que animaba las fiestas y agarraba un micrófono", recuerda entre risas. Esa vocación le llevó a estudiar Periodismo, una carrera que no llegó a finalizar, aunque nunca se ha alejado de ella. Su paso por la televisión venezolana terminó de confirmar que comunicar formaba parte de su esencia.

Con apenas 19 años recibió el primero de los grandes golpes de su vida, probablemente el que más le ha marcado. Su madre, Olga, falleció a causa de un cáncer de mama y su pérdida dejó una herida que todavía no ha terminado de cicatrizar. "Mi madre siempre me apoyó en todo lo que hice, pero nunca me vio ejercer. Nunca pudo verme trabajando en televisión. Se fue con el sueño de verme cumplir los míos", relata visiblemente emocionado.

Gustavo junto a su madre Olga y sus hermanas.

Gustavo junto a su madre Olga y sus hermanas.Cedida a LA VOZ

De ese dolor nació también el proyecto que hoy lo acompaña y lo identifica en las redes sociales: 'El Hijo de Olga'. "Este nombre nace para que todo el mundo sepa que soy su hijo y que, gracias a ella, estoy cumpliendo un sueño". Para Gustavo, mantener vivo el recuerdo de su madre es también una forma de rendir homenaje a quien creyó en él desde el primer momento y de llevar su legado consigo en cada paso de su carrera.

Despedido por decir la verdad

Después de meses duros de deudas, complicaciones económicas y familiares, Gustavo tomó el relevo de su madre en la familia. Poco a poco consiguió el hueco que tanto ansiaba en la comunicación, y obtuvo un importante puesto como periodista en un canal de televisión del Estado venezolano. Gustavo empezó a cumplir su sueño bajo la sombra de su madre desde el cielo.

Su honestidad ante las cámaras, no obstante, y recordando el estricto control que existe en el país americano sobre los medios, le llevó a ser censurado y despedido fulminantemente de su puesto: "Estaba dando una noticia sobre viviendas sociales, pero descubrí que no se repartieron por sorteo, sino que un político las repartió a su familia. Solo lo comenté. Terminaron despidiéndome sin más explicaciones", cuenta. 

Gustavo Herrera durante su trabajo en un canal de televisión en Venezuela.

Gustavo Herrera durante su trabajo en un canal de televisión en Venezuela.Cedida a LA VOZ

"Busqué trabajo en otros canales, pero yo estaba en el canal del Estado más importante. Tenía que irme a algo inferior. Además, las personas que me despidieron tenían mucho poder y mandaron que yo no trabajara más en Venezuela", recuerda. Echando la vista atrás, triste -aunque compresiblemente-, Gustavo explica que se habría autocensurado para conservar su trabajo: "Me habría callado porque no cambié nada". 

"Los primeros días en España dormí en la calle"

Después de ser silenciado en su país natal, Gustavo tomó la decisión de emigrar. Su destino fue Madrid. "España estaba en oferta y era lo único que me podía permitir. Llegué sin un duro". El comunicador llegó en la víspera del Día de Reyes, en el invierno de 2018. 

"No sabía para dónde ir, no sabía qué hacer. No tenía un duro y tenía mucho frío. Ni siquiera sabía qué estaba pasando porque en Venezuela no se celebra el Día de Reyes", cuenta aún emocionado. "Los primeros días dormí en la calle. Comía en un albergue donde intentaba cada noche tener una cama. Una de las primera noches nevó y me quedé en la puerta sin un techo. Me costó entender que alguien podía dejar a otra persona en la calle como me dejaron a mí".

A los pocos días, y gracias a Cruz Roja, Gustavo se trasladó a Granada. Allí pidió cita para recibir un asilo político y consiguió entrar en un programa de refugiados, donde facilitan comida y hogar hasta conseguir un trabajo. La ubicación de este asilo fue Campohermoso, Níjar. Aquella, hace ya 8 años, fue su primera impresión de Almería. 

Gustavo Herrera, conocido en redes como 'El Hijo de Olga', en su puesto de trabajo como periodista en Venezuela (izq) y de streamer en Almería (drch).

Gustavo Herrera, conocido en redes como 'El Hijo de Olga', en su puesto de trabajo como periodista en Venezuela (izq) y de streamer en Almería (drch).Cedida a LA VOZ

"Recordaré toda mi vida que cuando le pregunté a la trabajadora social que dónde estaba Campohermoso me dijo que era 'dónde el diablo dejó los calzones'. Me quedé impactado". A su llegada, Gustavo estuvo compartiendo un piso con más de 15 personas hasta que gracias a la ayuda del programa de refugiados consiguió un trabajo en una conocida cadena de comida rápida en la capital almeriense. 

Un hueco en la comunicación de Almería

Poco a poco, y a golpe de esfuerzo y constancia, Gustavo comenzó a construir la vida que siempre ha querido vivir. Con el paso de los años, ha conseguido traer a parte de su familia a Almería, comprar una casa en Retamar junto a su pareja y dedicar su tiempo libre a su pasión por la comunicación en redes. 

Ahora, entre la responsabilidad del restaurante que un día le tendió la mano y las pantallas donde hoy dialoga con miles de vecinos, Gustavo Herrera ha logrado sanar parte de las heridas del exilio sin olvidar sus cicatrices. Cada emisión en directo, cada imagen capturada y cada conversación a pie de calle no solo demuestran que la vocación no entiende de fronteras ni censuras, sino que constituyen el cumplimiento diario del compromiso que hizo con su pasado. 

"Mi sueño es vivir de la comunicación. No me importa si es de las redes o en otra empresa, pero me encanta la comunicación y es lo que quiero hacer", relata Gustavo.

En las calles de Almería, la tierra en la que ha recuperado su voz cuando el mundo parecía habérsela arrebatado, 'El Hijo de Olga' ha vuelto a encontrar su sitio frente a la cámara, demostrando que la memoria de una madre y el amor por lo que uno hace son la fuerza más poderosa para volver a empezar.

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