La Voz de Almeria

Almería

“Mi hijo rechazaba el pecho por el calor”: vivir con un bebé entre apagones en pleno verano almeriense

La vida de una familia condicionada por los frecuentes cortes de luz por la sobrecarga de la red en verano

Operarios instalan líneas de baja tensión en El Quemadero.

Operarios instalan líneas de baja tensión en El Quemadero.La Voz

Víctor Navarro
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“El niño no aguantaba el bochorno y rechazaba el pecho, porque le generaba mucho calor”. La frase sigue grabada en la memoria de Luz (nombre ficticio), una madre de la capital. Hoy, aquel bebé ya ha cumplido un año, pero la preocupación por las altas temperaturas producidas por los repentinos y prolongados cortes de luz continúa siendo la misma.

Los apagones no han desaparecido. Solo entre el 20 y el 24 de julio su familia ha sufrido cinco cortes de suministro en su vivienda de El Quemadero, un barrio donde los vecinos llevan tiempo soportando interrupciones del servicio que la Policía Nacional y la compañía distribuidora atribuyen, entre otros factores, a sobrecargas en la red derivadas de los enganches ilegales para abastecer plantaciones interiores de marihuana, una práctica detectada tanto en El Quemadero como en otros barrios cercanos.

Cada apagón vuelve a poner a prueba a la familia.

Sin electricidad, el aire acondicionado deja de funcionar y mantener una temperatura adecuada dentro de casa se convierte en un desafío en pleno verano almeriense. Una situación especialmente delicada cuando hay un bebé de un año, más vulnerable a las altas temperaturas por su menor capacidad para regular la temperatura corporal.

Cinco apagones en cinco días

Los registros conservados por la familia reflejan incidencias los días 20, 21, 22, 23 y 24 de julio de este año. Antes, durante junio, ya habían sufrido otros apagones, algunos de ellos prolongados durante la noche. Aquí empieza una rueda infinita, la familia pone la pertinaz reclamación, se abre la incidencia y se activa el protocolo de actuación por parte de la suministradora, que después de los arreglos acaba devolviendo el fluido eléctrico a su ser, “pero los cortes siguen ocurriendo”, explica Luz.

La familia reside en El Quemadero desde hace cinco años. Durante los primeros convivieron con frecuentes bajadas de tensión, pero aseguran que la situación empeoró el pasado verano. Desde entonces, los cortes se han convertido en una constante.

Cada nueva interrupción del suministro les devuelve inevitablemente al verano pasado, cuando regresaron del hospital con su hijo recién nacido y permanecieron doce horas sin electricidad. “Además, tampoco podía prepararle un biberón porque no tenía forma de calentar el agua”, recuerda.

Alto riesgo para un bebé

Los bebés son especialmente vulnerables a las altas temperaturas porque su organismo todavía no regula el calor con la misma eficacia que el de un adulto. La exposición prolongada a ambientes muy calurosos aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento térmico y, en los casos más graves, golpe de calor.

Además, el exceso de temperatura puede alterar el sueño, provocar irritabilidad y hacer que algunos lactantes rechacen el pecho o el biberón, dificultando su correcta alimentación e hidratación. Es una situación que Luz conoce bien.

Cada nuevo corte de suministro vuelve a despertar el mismo temor: que el calor convierta de nuevo su casa en un lugar insoportable para un bebé que sigue dependiendo de unas condiciones mínimas para descansar, alimentarse y mantenerse hidratado.

La sobrecarga de la marihuana

Las llamadas al teléfono de averías y la apertura de incidencias se han convertido en una rutina para la familia. Cada nuevo corte repite el mismo procedimiento: avisar a la distribuidora, esperar una respuesta y confiar en que el suministro se restablezca cuanto antes.

Sin embargo, las interrupciones continúan produciéndose en una red sometida desde hace años a una sobrecarga que la Policía Nacional y la compañía distribuidora han relacionado en numerosas ocasiones con los enganches ilegales para abastecer plantaciones interiores de marihuana. Una realidad que mantiene a cientos de familias pendientes del siguiente apagón cada vez que suben las temperaturas.

La magnitud del fraude eléctrico en la provincia da una idea del impacto que este fenómeno tiene sobre la red de distribución. Solo durante el primer trimestre de 2026, e-distribución abrió 867 expedientes por fraude eléctrico en Almería, el equivalente a casi diez al día. Aunque únicamente 35 estaban relacionados con plantaciones indoor de marihuana, estos concentraban el 48 % de toda la energía defraudada.

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